miércoles, 5 de enero de 2022

MI MADRE


Nunca me enfadé con ella.

 

Supongo que todos los hijos creen que su madre es la mejor del mundo. No lo sé. Sé que la mía era muy buena. De verdad, buena. Creo que ha decidido irse en el duelo de mi padre para evitar otro más para nosotros. Para no molestar. Siempre vivió por y para su familia. Tenía ese espíritu familiar que difícilmente se encuentra ahora.

 

Cualquier sacrificio era poco. Nunca se cuidó, pues había otras personas a las que tenía que cuidar. Siempre había alguien por delante de ella.

Intento recordar hechos emblemáticos de ella y difícilmente puedo señalar uno concreto, pues fue una actitud vital continúa: ser buena persona.

 

Siempre recordó a su padre, Pablo, que murió joven y que debió ser otra buena persona y sus años en los baños de la Rosa. Habían pasado años y aún le lloraba, y recordaba en el antiguo Hospital de San Carlos, donde encontró su final. "Entonces, no se hacía nada por nadie". "Era muy bueno, mi padre".Sus hermanos, sobretodo, sus hermanas. Aún se quejaba algunos días de lo que "mandaba" Rosa. Tampoco sufrió su pérdida. Si mi padre que era un hermano más para ellos. Eran una sola persona. Un ejemplo para todos.

 

Era creyente, y estaba empeñada en que hiciera la Comunión. Como quiera que no consiguiera aprenderme nada de la liturgia, y yo iba teniendo años, tuvimos una cita con el cura. Vivíamos en Palencia. Este me empezó a preguntar, y era obvio que no sabía nada, ella me decía "si hombre,… no matarás", y así todo. Al final, terminé haciéndola en diciembre fuera de grupo, pero la hice. Ella quería.

 

Todos los años poníamos el Belén, recuerdo haciéndolo en Cuenca el día que mataron a Carrero Blanco.No había mucho dinero, pero ella se las componía para que todos tuvieran Reyes. Juntos poníamos palabras compuestas con alfileres clavados a la pared y espumillón. Siempre hubo Reyes.


Le gustaba Cuenca, sus gentes, sintió mucho irse de allí. Mi padre era más pragmático pensaba era lo mejor para todos. No sé. Yo estaba del lado de mi madre, también en esto. Pero nos fuimos de la Calle de los Tintes a otra ciudad, algo más agreste.

Fue una de las personas que más influyó en mi decisión de hacer Medicina. Siempre me apoyó, me estimuló todo lo que pudo para ello. Su esfuerzo era mi revulsivo diario. Recuerdo cuando un día me llamo, pletórica de alegría, pues en la tienda estaba una señora relatando como "un médico joven, corriendo, saltó desde la tribuna y fue a salvar a uno que se había clavado una espada toreando en Fontanar" y "le he dicho: ese es mi hijo". Es imposible tener mayor presión para seguir. "Tienes que estudiar y ser como tu tío Ángel". Hasta entonces, este era el que más lejos había llegado en la familia y ese para ella, su objetivo para mi.Siempre recordaré sus ánimos para seguir a adelante y progresar. Era muy buena persona. Cuandole dije que haría Oncología, le di un disgusto." Vas a sufrir mucho, vas a ver muchas penas, ¿porqué no has cogido Ginecología o algo así?". Siempre pensando en los demás.

 

Su primera nieta, mi hija Marta, fue su debilidad y su alegría, se iba con ella los meses de verano y ni una ni otra querían separarse después. Mi hija lloraba, no quería dejar a su abuela, ella no quería dejar a Marta y hasta su madre, Conchi, lloraba pensando qué más podía hacer. La recuerdo en el Hospital 12 deOctubre después de cada parto. Sus nietos, mis hijos, la han seguido viendo y besando sin yo tener que decirles nada, no ha hecho falta, querían a sus abuelos.

 

Hace unos años dejó de leer, para ella, eso era vital. Tenía una pasión especial por los libros. Creo es la única verdadera afición que tenía. Y tener una buena biblioteca. Había sido miembro del "Círculo de Lectores" mil años. Su padre le trajo un libro del frente de Teruel cuando terminó la guerra. Recordaba siempre eso. En Cuenca, yo le cambiaba semanalmente novelas de Corín Tellado y yo mis Capitán Trueno, yo sabía que novelas había leído y cuáles no. Entonces se cambiaban, por unos céntimos podías leer más.

 

Dejó de leer. Algo se había quebrado dentro. Dejó de pintar. En un TAC cerebral que le hice en mi hospital se vio la encefalopatía hipertensiva con gran deterioro cerebral. No lo podía creer. Mi madre nunca ha tenido hipertensión, dije. Sí, debió tener muchas veces, muy mantenidas, sin control, pero en vez de tratarse tenía otras prioridades, otros a quien cuidar. Desde entonces, ha estado diciendo adiós.

 

Llevo mucho tiempo echándola de menos.

 

Me quedo para mi, alguna conversación con lucidez en algún ingreso, estando ambos solos y que le agradezco como sólo un hijo que quiere a su madre puede agradecer. Me quedo con su mano agarrándome la mía con fuerza en Urgencias y mirándome con esos pequeños ojos que tenía, y sobre los que bromeaba mi padre. Desvalida, como con miedo.Me quedo con su ternura y su carácter afable, con su falta de rencor o maldad.

 

Un día me preguntó, hace meses, en Abril de este año: "Oye, y ¿quién soy yo?" Estábamos solos en mi coche, volvíamos de mi hospital, le había hecho una ecografía. "¿Quien soy yo?".

 

Había estado yéndose los últimos años, pero ese día fue un hierro en mi corazón. Mi padre me la ponía al teléfono y me contaba como había estado "trajinando" todo el día, y según él, le costaba devolver el auricular, pero cada vez estaba menos aquí.

No fue consciente de la muerte de mi padre, y su final fue debido a su corazón. Es difícil saber qué sentía. Lo más sencillo es pensar que poco. Lo cierto es que en esto es como aquel que hablaba de la felicidad de los pececillos libres en el agua y su maestro preguntaba cómo sin ser un pez puedes saber si son felices. Me pasa esto. No me atrevo a saber qué pensaba, quiero creer que no se enteraba de nada. La felicidad de los pececillos.

 

Nunca me enfadé con ella, no tengo ningún reproche,nada.

Todos pensaremos que nuestra madre es la mejor, la mía está en el podio con las mejores. Eso es así.

Creo que cuando tenga muchos años más, hablaré a mis nietos de mi madre, y seguiré llorando por su recuerdo. A mis hijos no hace falta se lo recuerde, pues ya los veo llorar por ella. Saben lo buena persona que era su abuela. Y sí, mama (sin acento) yo si sé quien eres.

 

Lloraré y les diré a mis nietos: "Mi madre era muy buena persona". Le debo todo y más y mi pena no cabe en mi.

--

6 comentarios:

Blog de Angel Pulla dijo...

Mejor que un hijo no hay quien conozca a su madre, y tu por supuesto eres quien mejor la conoces, pero a mi me has hecho llorar

Tere dijo...

Yo también he llorado

Gemma dijo...

Mucha tristeza he sentido, cuando después de mucho tiempo fui a beteta, le dije a marina que me llevara a cementerio a orar por la tía Rosa, y en breve tiempo otras dos personas más. Me causa mucha tristeza que aumenta al ver a mi padre muy triste, como nunca lo había visto. Besos a todos y a ti papa

Unknown dijo...

Yo también he llorado...

Unknown dijo...

Mariano, lo has descrito todo perfecto, era la mejor madre del mundo.
Nos enseñó a ser buenas personas, a dar, sin decírnoslo.....sobre todo a dar...
Yo siempre he intentado imitarla, cocinar como ella, hacer labores como ella, cuidar como ella e intentar ser madre como ella....pero sobre todo a ser buena persona.
Anoche viendo fotos de los dos, recientes, vi como a poco fue cambiado, aún estando como estaba, cada vez que iba a verla, cualquier cosita que hacía, me parecía maravillosa, era una ilusión tremenda para mí verla "igual"....pero ella ha decidido, como un compañero me decía hoy, irse....irse con mi padre, pena para nosotros, pero ahora ya están juntos, que era los que querían los dos.

Chefo Pulla dijo...

Tienes toda la razón. Era muy buena persona. Se nos escapa la infancia