viernes, 27 de marzo de 2015



EL RATONCITO PÉREZ.

Tomás Morales Cañedo

 

La creencia enquistada y la razón: la difícil convivencia.

Contra el convencimiento arraigado poco puede la razón. Porque no se trata de "vencer" con argumentos.

Como dice le refrán: "mal riñen dos, como uno no quiera".

El "convencido" nunca "vence", porque no lucha; y el lógico no puede "vencer" porque el contrincante no lucha.

 

(Diálogo adelantado y previsto de aquí a unos años)

(Como saben todo el mundo mundial y parte del universo, Santi y Alberto son mis "chiquitines", mis nietecillos. Mi Santi tiene siete años y pico y mi Alberto dos y pico)

 

ALBERTO.- Se me ha caído un diente. Esta noche el Ratoncito Pérez vendrá a cogerlo y me dejará 20 euros debajo de la almohada.

SANTI.- Es mentira. El Ratoncito Pérez no existe. Son los padres.

A.- Mentira la tuya. Sí existe.

S.- Y en Navidades también los Reyes Magos te trajeron regalos. ¿No es verdad?

A.- Sí, es verdad. Me trajeron un Mac, un Ferrari, una moto y un tren con vías y todo, que funciona con un mando a distancia.

S.- Los Reyes Magos también son los padres.

A.- Mentira.

S.- Verdad.

A.- Me loan dicho mis padres y ellos nunca me mienten.

S.- Lo dicen para que te lo creas, pero no es verdad. Son ellos. Créeme a mí, primo.

A.- Pues yo creo a mis padres y creo que sí existe el Ratoncito Pérez y los Reyes Magos.

S.- Pues yo sé que no existen.

A.- Demuéstramelo.

S.- Te lo demostraré.

A.- Porque si fueran los padres yo me habría despertado cuando hubieran entrado en mi habitación y hubieran levantado la almohada.

S.- Es que tus padres lo hacen con mucho cuidado, para que no te despiertes. Además, si tus padres no saben que se te ha caído un diente y tú lo has puesto debajo de la almohada ellos no entran, levantan la almohada con mucho cuidado, cogen el diente y dejan el dinero. Si ellos no lo supieran el diente estaría, al despertarte, debajo de la almohada, tal y como tú lo dejaste. ¿A que tú se lo dices a tus padres cuando se te cae un diente?

A.- Es que si los padres no lo saben el Ratoncito Pérez no actúa. Él es tan listo que no quiere que lo pongan a prueba. Funciona así: yo se lo digo a mis padres y, luego, el Ratoncito Pérez entra en funcionamiento.

 

(Santi va a intentar demostrarle que son los padres).

 

S.- ¿Ves esta caja, con estos polvos, la brocha y la lupa? Son de mi juego de detective. Toco esta mesa, echo estos polvos, le paso la brocha, le aplico la lupa y…."ahí tienes mis huellas, en la mesa". S lo que hacen los detectives para identificar a los ladrones. Vamos a hacerlo con ese billete que tú dices que anoche te echó el Ratoncito Pérez y verás que en el billete aparecen las huellas, no de un ratón, sino las de una o dos personas, tu padre, o tu madre, o los dos.

 

(Hacen el experimento y….efectivamente, allí estaban las huellas)

 

S.- ¿Y ahora, qué? ¿Te convences de que son los padres?

A.- Eso no prueba nada. Porque el Ratoncito Pérez tiene muchos trucos para abrirle la cartera de mi padre, cogerle el dinero, entrar en mi habitación, cuando yo estoy dormido, meterse por debajo de la almohada, coger el diente y dejar el dinero. Por eso están en el billete las huellas de mis padres. Pero el dinero me lo ha puesto el Ratoncito Pérez y el se ha llevado el diente para hacerse su casita. Las huellas no demuestran nada. El Ratoncito Pérez es mágico.

 

(A los pocos días, la caída de otro diente).

 

S.- Mira, Alberto. Vamos a hacer lo siguiente. Esta noche, cuando te acuestes y pongas el diente debajo de la almohada, voy a echar harina por el suelo de toda la habitación y así, cuando tus padres, por la noche, entren a hacerte el cambio de diente por dinero, sus huellas, de uno o de los dos, quedarán grabadas en el suelo, sobre la harina. ¿De acuerdo?

A.- De acuerdo.

 

(Y a la mañana siguiente, allí estaban las huellas).

 

S.- ¿Y ahora, qué, Alberto? ¿Son los padres o no son los padres?

A.- Pero eso no prueba nada. Lo que ha ocurrido es lo siguiente: mis padres, antes de acostarse, han entrado en mi habitación, para ver si estaba destapado, luego se han marchado y, a continuación ha entrado el Ratoncito Pérez a coger el diente y dejar el dinero.

S.- ¿Y dónde están las huellas del ratón ese?

A.- Es que el Ratoncito Pérez es mágico, y no deja huellas.

 

(A los pocos días, otro diente que se cae)

 

S.- Mira, Alberto. ¿Tú te acuerdas que nuestros padres ponían una cámara que nos enfocaba en la cuna y que, en cuanto nos movíamos o llorábamos, nuestros padres, en el salón, nos veían y oían, porque la pantalla sonaba?

A.- Sí, lo recuerdo.

S.- Vamos a ponerla y verás cómo entran, por la noche, tus padres. Grabamos todo lo que pase en tu dormitorio, por la noche y, a la mañana siguiente, lo comprobamos. ¿Vale?

A.- Vale.

 

(Y, a la mañana siguiente, efectivamente, se grabó a su padre entrando en la habitación y…..)

 

S.- ¿Y ahora, qué?

A.- Eso tampoco  prueba nada. Lo que ha ocurrido es que el Ratoncito Pérez que es listo, muy listo, listísimo, si ve que hay una cámara grabando no actúa como Ratoncito Pérez, sino que se disfraza de una persona, esa que hemos visto en la grabación.

O, a lo mejor, le pidió a mi padre que, sólo por esa noche, lo sustituyera, porque él estaba demasiado ocupado y tenía que acudir a muchos sitios y le dijo a mi padre: "porfa…pero sólo por esta noche" Eso es lo que puede haber pasado.

 

(Santi cogió a Alberto de la mano. Fueron a la habitación de sus padres. Abrieron el armario. Y en el cajón de abajo estaban todos los dientes de Alberto, además con las fechas de cuándo se le habían caído).

 

S.- ¿Y ahora, Alberto, qué? ¿Qué me dices? ¿Sí o no?

A.-  Eso lo que quiere decir es que el Ratoncito Pérez ha hecho un trato con mi padre. Yo te doy los dientes y tú me das el dinero. Así el Ratoncito Pérez dispone de más dinero para seguir poniéndolo debajo de la almohada la próxima vez.

Además, Santi, eso explica por qué en los billetes están las huellas de mi padre. Así se entiende todo. ¿O no, Santi? Eso es lo que ha pasado.

 

(Santi ya estaba desesperado de cómo demostrarle a su primo Alberto que el Ratoncito Pérez son los padres, así apuró el último recurso).

 

S.- ¿Quieres, estás de acuerdo en que se lo preguntemos, directamente a tus padres?

A.- Vale. Preguntémoselo.

S.- ¿No es verdad, titos, que vosotros sois el Ratoncito Pérez y que cuando a Alberto se le cae un diente y lo pone debajo de la almohada, sois vosotros los que entráis en la habitación  y….?

 

(Los padres dijeron que Sí, que, efectivamente, eran ellos los que….)

 

S.- ¿Y? ¿Alberto?

A.- Es que mis padres están mintiendo porque el Ratoncito Pérez, con su magia, los ha convencido para que dijeran lo que han dicho. Pero no es verdad. ¿Por qué tengo yo que creerlos a ellos y no al Ratoncito Pérez, que es mágico y….?

Yo lo que sé es que creyendo en el Ratoncito Pérez funciona lo del diente caído, puesto debajo de la almohada y, a la mañana siguiente, los veinte euros a cambio.

 

(Santi, desesperado, ya no sabía qué hacer. Se enfadó consigo mismo. Se fue a la cama no sin antes dar un portazo. Allí empezó a pegarle puñetazos a la almohada, se pellizcó, se mordió el dedo gordo de la mano derecha, mordió hasta el catre de la cama, se miró en el espejo y por poco lo rompe de otro puñetazo, juró en arameo, se tiró de los pelos. Se arrancó un montón de pelos y los metió debajo de la almohada, Y a la mañana siguiente….

 

ALLÍ ESTABAN LOS PELOS.

 

Como no creía en el Ratoncito Pérez éste no había ido a su habitación a cambiarlos por dinero para poder hacer el tejado de la casita hecha con los dientes de Alberto.

 

Y. COLORÍN COLORADO……..

 

(Recreación personal e interesada de otra recreación sobre el cuento El Ratoncito Pérez, que vivía en la Cll/ Arenal, nº. 8, no lejos del Palacio Real. Cuento del año 1.902, del Padre Coloma, jesuita, profesor, andaluz, de Jerez de la Frontera, regalo al Rey Alfonso XIII cuando éste tenía 8 años y al que se le había caído el primer diente.

Allí, en el nº 8 de la calle Arenal, de Madrid, podéis ver la placa: "Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez…..")

jueves, 12 de marzo de 2015



EL SONIDO DEL SILENCIO

Ángel Pulla Dijort/Málaga

(Artículo publicado en la Revista de AMADUMA nº 35 del mes de Febrero)

 

Conocí una canción en el año 1965 del dúo americano Simon y Garfunkel, con un sonido suave, sin gritos, apenas sin ruido, acompañados de su guitarra. Era una canción que me fascinó y la seguí y sabía que aunque había nacido como consecuencia del asesinato del presidente Kennedy tenía otros muchos sentidos para todos nosotros. Así lo sentía yo, y lo sigo sintiendo, porque todavía me sigue cautivando. Los Sonidos del Silencio.

Sería un agradable ambiente para leer este artículo la posibilidad de escuchar como fondo esta canción de S & G porque llenaría mientras tanto tus oídos de ese absorbente y delicado  sonido que parece ofertarte exactamente los sonidos del silencio...

¿Os habéis fijado cuando vais en un medio público de transporte - autobús, metro, tren - en la cantidad de gente que va manejando sus móviles, escribiendo, contestando, haciendo no sé qué cosas con esos endemoniados aparatos cuyo primer fin fue hablar y escuchar, y ahora hacen de todo menos eso? 

"... y de pronto vi una luz en la calle que me cegó, en medio del silencio..."

 

Y no se habla. He observado cuatro personas en una mesa de un restaurante donde se supone que van a reunirse para comer, beber y dialogar, y están los cuatro son sus aparatos escribiendo, manejando, haciendo cosas, las que sean, y comunicándose con quien sea - sería terrible que fuera con alguien de esa misma mesa - y dejando pasar el tiempo hasta que a alguien se le ocurre llamar la atención de la concurrencia y hace ver que allí hay unas bebidas y unas tapas para tomar y ¡qué menos! romper el silencio que se ha instalado y crecido entre ellos.

"... y podrá llegar un día en que de vosotros se adueñará..."

 

Es triste pensarlo así, tan a lo frio, pero veo muy clara esa posibilidad de que se rompa la comunicación oral entre las personas, que realmente se adueñe de nosotros el ritmo del silencio.

¿No habéis observado frecuentemente a un grupo de jóvenes, un grupo grande, varios jóvenes varones y hembras, que están juntos, que persiguen algún fin, porque si no nos estarían allí reunidos, y que no hablan entre ellos?   

He dicho que puede romperse la "comunicación oral" entre las personas, no es correcto apuntar la posibilidad, exactamente esa comunicación está rota. Esas conversaciones grupales, que todos las hemos mantenido y disfrutado con ellas ahora escasean, casi no se llevan.

En los años sesenta y tantos y setenta, los amigos y las amigas nos reuníamos para hablar, para tratar asuntos nuestros, comentar los estudios, las expectativas, vernos, ligar, en fin hablar entre nosotros. Era inconcebible que llegaras a esas reuniones para estar callado, o leyendo o haciendo cualquier otra cosa, porque lo único que conseguías actuando así era que el resto de amigos te ignorara. Pues ahora no, ahora llegas y te pones a darle al móvil. Sin más palabras. 

Nunca he entendido ese tipo de reuniones grupales, donde además de no hacer nada, prácticamente ni se habla. Por eso era tan llamativa la sentada en Sol de los del 15 de mayo, no era lo normal que todos ellos estuvieran reunidos y hablando entre ellos ¡oralmente!

Esto se hubiera corregido si con los primeros que establecieron "esos tics tecleadores en el móvil" se les hubiera aplicado una apoptosis y así evitaríamos el crecimiento exponencial de ese vicio que domina a todo el personal - niño, joven y mayor - en cuanto tienen un móvil delante.

 

"... pero no prestaron atención, siguieron en silencio..."

 

Son un matrimonio normal, como tantos otros. Con dos hijos, uno de unos meses y otros de tres años. Salen a pasear, el pequeño en el carrito y el más mayor andado de la mano del padre. Van hablando de asuntos de la familia, del trabajo, de amigos, etc. De vez en cuando el padre habla con el niño, le comenta cosas y le hace fijar su atención en algunos puntos que le interesa que mire.

Se entretienen en ver algo en unos escaparates, miran algo en una tienda, encuentran a conocidos y paran un rato a charlar con ellos, y siguen dando su paseo disfrutando de su compañía y de la de sus hijos, y aprovechando para hablar el poco tiempo del que disponen cada día para ellos solos. 

Bueno, esto es lo que normalmente ocurría hace unos años, cuando todavía vivíamos en las cavernas del desarrollo y ¡¡¡no había móviles!!! y si los había solo servían para hablar y oír.

Una vez desarrollados y modernizados y armados de nuestros actuales aparatos que tienen, llevan y soportan todo aquello que pueda ser utilizado para ver, llamar, escuchar, escribir, fotografiar, grabar, twitear, facebooar, wasapear, yutubear, y muchos etcéteras más, todo aquello anterior es un rollo y un fuera de onda.

Ahora van el padre y la madre cada cual con su aparato en la mano, sin hablarse y sin mirarse. La madre empuja el carro con una mano y sin  siquiera mirar por donde va, tropezando con todo lo que se le pone por delante. Y el padre... el padre ha perdido al niño ya tres o cuatro veces, y además se enfada con él por no seguirle y vivir a su aire - más o menos como tú vas con él -. De vez en cuando se despistan unos de otros y nadie sabe dónde está el resto...

"...el silencio crecerá y llegará un día en que de vosotros se adueñará..."     

 

 

sábado, 21 de febrero de 2015



LA CULTURA COMO ALIMENTO.

Tomás Morales Cañedo

Durante nuestra estancia en el claustro materno (nueve meses más o menos) nuestro único y completo alimento procede de la madre y a través del cordón umbilical (cañería y desagüe).

Nada más abandonarlo y durante nuestra nueva ubicación en el claustro familiar ello supone, como un cambio de paradigma.

No sólo se produce el corte del cordón umbilical, sino también la separación y diferenciación entre cañerías (de aire y de alimentos) y desagües de desechos (líquidos y sólidos), ya diferenciados. Cambia el alimento, comenzando por la leche materna, que tendrá que succionar, y demás alimentos, en forma adecuada, ya proporcionado, por lo general, por ambos padres.

A la vez que el cuerpo va nutriéndose y alimentándose, de forma adecuada, también su alma iniciará el proceso alimenticio, comenzando por el lenguaje-pegatina o nominal (cada nombre para una cosa y cada cosa con su nombre), por el aprendizaje de imitación y experimental y los primeros límites a sus deseos y obligaciones no deseadas.

La salida del útero familiar y  el ingreso en el "cole" supone otro gran salto, con las nuevas relaciones sociales, con la obediencia gradual a la autoridad del maestro y ya no de los padres, con tener que compartir, con la obligación de no disponer, a su voluntad, ni del tiempo ni del espacio a ocupar.

Es el comienzo de los deberes, no sólo culturales, también sociales y morales, con la pérdida progresiva de su ilimitada libertad.

La cultura occidental (y no otra) y la religión y moral cristiana (y no otra) es la que se nos dio por activa, por pasiva y por perifrástica (tanto activa como pasiva).

Todo lo que vendría después, durante la niñez, pubertad, adolescencia,….no fue sino "incidir" sobre ello, bien incrementándolo, o matizándolo, o negándolo, o criticándolo, o…. pero siempre, esa cultura y esos valores, como referentes.

Así que cuando se nos habla, oímos o leemos el término "cultura", como un resorte bien o mal encajado, se nos dispara el adjetivo "occidental". "Cultura occidental".

Igualmente ha ocurrido cuando el término ha sido "religión". El adjetivo automático ha sido "cristiana/católica".

Y es verdad que ha habido y hay otras culturas, además de la occidental, pero….

Y es verdad que ha habido y hay otras religiones, además de la cristiana/católica, pero….

Y es verdad que la Filosofía es pensamiento, pero también es verdad que no todo pensamiento es filosofía. Aquel desborda a ésta. La parcela sólo es una parte del terreno.

Las ciencias, las artes, la literatura, la música… en sus múltiples manifestaciones, también son parcelas, y muy amplias, en ese terreno del pensamiento, pero, para todas ellas, se nos dispara el adjetivo "occidental".

Si es pintura será de Miguel Ángel, de Velázquez, de Rembrandt, de Picasso,… pero siempre "occidentales".

Lo mismo ocurre con cualquier parcela del pensamiento.

La Filosofía (¡qué duda cabe¡) también es una parcela importante del pensamiento, pero es la "filosofía occidental", y comenzaremos por Tales de Mileto y haremos un recorrido turístico histórico hasta el día de hoy, pero no solemos abandonar el campo occidental (europeo y/o americano).

Para nosotros "la filosofía" es la que arranca en las colonias griegas del Asia Menor, pasando por Atenas, Roma, Europa (en general) y saltando el charco hasta el continente americano.

Todo comienza (para nosotros) con los griegos, que comenzaron a pensar por sí mismos, ajenos a los mitos, a la credulidad, a la creencia,… con la sola brújula de la incipiente razón.

Se imponen los argumentos racionales sobre la voluntad de los dioses y de la tradición. Todo lo racional es defendible y se dialoga y se discute sobre todo, desde el saber hasta la forma de convivir.

Sólo así pudo surgir la Filosofía, como la manera de pensar sobre cuestiones importantes, sean las ciencias, como la mejor forma de conocer la realidad, o sea la democracia, como la mejor forma de convivencia.

Esa fue (y sigue siendo) uno de los principales objetivos de la Filosofía: liberarse de las supersticiones, superar el estado de credulidad y/o de creencia, oponerse al argumento de autoridad.

Allí, con los griegos, comenzó la aventura de pensar por sí mismos, de descubrir la verdad, de conocer la realidad externa, terrestre y supraterrestre, de conocerse a sí mismo para detectar nuestra capacidad y nuestros límites.

El instrumento de la razón como el arma para conocer y dominar la realidad, poniéndola a nuestro servicio, y para dirigir nuestra convivencia, con la Ética y la Política.

Sólo así, sueltos de la mano de los dioses y de la tradición, comenzamos a equivocarnos (pero también a acertar), tanto en el conocimiento de la verdad como en la consecución del Bien, para ser felices.

Ésa es, para nosotros, los occidentales, nuestra historia, "la historia de los grandes errores cometidos y de los pequeños aciertos que, acumulados constantemente, nos han traído hasta aquí".

Pero hay que reconocer que, en esta nuestra marcha, han sido muchos, no occidentales ni cristianos, los aliados.

Sin Averroes (árabe y musulmán) y sin Maimónides (judío) difícilmente habríamos tenido a un San Alberto Magno y a Santo Tomás de Aquino y no habrían descubierto al auténtico Aristóteles.

Sin los árabes y la cultura india no habríamos dado ese salto "aritmético" como lenguaje científico en el que la realidad se manifiesta.

Todo esto es verdad, pero también es verdad que todos ellos eran, para nosotros, unos "grandes intelectuales" más que de otra cultura y/o creyentes de/en otras religiones.

Y sin la burguesía y las monarquías no habríamos superado el feudalismo y el monopolio intelectual y didáctico de la Iglesia, yendo con las Ciencias y, posteriormente, la tecnología, más allá de la Teología.

Y querer hacer de este mundo morada, y no posada, lugar de residencia y no de paso.

Salvarnos aquí, en esta vida, actual y real, y por nosotros mismos, no en el incierto  allí, tras la muerte, y como recompensa por los buenos servicios prestados.

Y es verdad la cultura milenaria china e india, la cultura Oriental.

Y es verdad esas otras religiones (morales) Orientales (a las que muchos occidentales están dirigiendo sus miradas, como bálsamo al estrés de esta vida alocada que llevamos.

Y es verdad que…..

PERO…. COMO SI NO.

sábado, 31 de enero de 2015



QUIZÁ ESTÉ EQUIVOCADO...

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

No siempre coincide uno con lo que piensan los demás. Concretamente yo ahora mismo no coincido con lo que piensa la mayoría de la gente de mi casa.

¿Yo quiero un cambio en la vida y la política española?

Por supuesto que sí. Estoy harto de chorizos, soplapollas, gentuza y de los que creen que solamente ellos son los iluminados y los saben hacer bien las cosas y todos los demás llevamos el paso cambiado. Y sí, quiero un cambio total.

Pero ese cambio también pienso que lo puede hacer cualquiera, no precisamente alguien nuevo, del que no se conozca más que cuatro ideas y que además no coinciden en absoluto con las mías.

Antes de seguir, y como ya os imagináis de quien o de qué hablo, quiero dejar muy claro que a mí también me gusta que un partido político nuevo salga y remueva hasta las entrañas de este pueblo que está adormecido. Y celebro la aparición de Podemos y su energía revolucionaria. Lo que ya no estoy tan seguro, y aquí baso mi primera idea de que "no siempre coincide uno con los demás", es de la fiabilidad y programa del mismo para instalar ese sistema en el país. Por sus trabajos, los de algunos de sus dirigentes, en algunos países sudamericanos - Venezuela, Ecuador, Colombia, etc. - que se desenvuelven en regímenes muy especiales, no llegan a inspirarme una clara sensación de adecuados a nuestro sistema.

Tampoco me basta la afluencia a la manifestación del día de hoy, 31 de enero, como aval a su programa - por ahora desconocido -, las adhesiones in quebrantables no me han gustado nunca, con nadie, y ganas de cambio todos tenemos, y ese era su lema.

En fin, que celebro como he dicho antes la aparición de todo lo que vivifique la vida política española, y especialmente si supone futura limpieza de gentuza, pero no por ello me echo en manos del primero que llegue.       

jueves, 8 de enero de 2015



EL BESO Y LA CARICIA.

 

Tomás Morales Cañedo

 

No concibo el surgir del amor sin la mirada. Ella es la que da la primera noticia de la presencia de la amanda, la que te acerca y acerca a la persona amada.

Pero, una vez colocados los cuerpos a la distancia justa, al alcance de las manos, los ojos deberían estar tapados con una venda, porque creo que los órganos amatorios, los que mantienen e incrementan el amor, son los labios y las yemas de los dedos.

En ellos es donde más concentrada se encuentra el alma.

Son el beso y la caricia los alimentos del erotismo, la savia amorosa.

Esa inmediatez húmeda labio-labio y ese suave paseo táctil con la yema de los dedos por el atlas cutáneo de todo el cuerpo, sin cotos prohibidos, permitidos y/o deseados, recorriendo todos los rincones de la geografía de la mujer.

 

En los labios y en las yemas de los dedos es donde más concentrada está el alma erótica de las personas.

 

Un hombre torpe en el beso y en la caricia no puede ser buen amante.

El amor no surge o, si surge, se estropea y desaparece, por no tocar o por tocar demasiado o por no saber tocar o por tocar a destiempo. E igualmente con el beso.

 

Ese suave paseo con los dedos y los labios, hollando el cuerpo del otro, para detectar las zonas erógenas y, una vez descubiertas, dejar allí, bailando, las yemas de los dedos o los labios lubricados, poniendo en marcha el manantial del placer…

Ese paseo táctil, calmado, ese tecleo cutáneo, tocando de memoria, debe despertar la superlativa melodía, ser como un bolero, enredándose y fundiéndose dos intimidades emocionales, y bailando sobre ellas, con el tiempo parado.

 

El amor es un concentrado de besos y caricias.

 

Quizá esa sea la única manera de entender la vida, no razonándola, sino viviéndola, a dosis intensas, en momentos eternos.

 

El animal es reproductivo, no erótico. A la hembra, en celo, cualquier macho a mano le vale para dejarse montar y quedar preñada.

El hombre, por el contrario, es más erótico que reproductivo (aunque también).

 

El animal, propagando la especie, cumple su función natural. El hombre no.

Sexualidad es mucho más que genitalidad y la paternidad se ha convertido en una opción, no en una necesidad.

El hombre, realmente, ha empezado a disfrutar de la sexualidad cuando ha sido capaz de separarla de la reproducción.

 

Mientras la hembra animal es sólo genital y paridora, la hembra humana, la mujer, sin período de celo, es, sobre todo, sexual y erótica, placentera, lo que le permite desear y tener relaciones sexuales, sin finalidad reproductiva, en todo tiempo y lugar, sólo por placer, dejando la función paridora a la razón.

domingo, 28 de diciembre de 2014



FIN DE AÑO 2014

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

No tenía intención de romper mi actual racha de improductividad que además me viene sentando bien. No me meto con nadie,  nadie se mete conmigo ni se acuerda de mis antepasados, o sea, que me venía muy cómodo.

Pero de pronto sentado aquí ante el "ordenata", he pensado que debería felicitar el año en general a todo el personal. A los amigos, ellos saben de sobra que yo les deseo siempre lo mejor, al inicio del año, en medio del mismo y también al final. Que dios os bendiga. Que tengáis un feliz 2015.

A los enemigos, que uno siempre tiene alguno, aunque no quiera, pues oye, que les den. Aunque también les deseo un año, por lo menos, igual que el que ellos me deseen a mí.

Desearía poder felicitar también a otros que desgraciadamente ya no podré hacerlo. Ya no necesitan de nuestros deseos, sino de nuestros recuerdos.

Y hay otros, especialmente ahora recuerdo a uno,  a quien podría deseárselo, pero no se lo diré, aunque de corazón se lo deseo.

Amigo, "sit tibi terra levis". Un abrazo.

sábado, 13 de diciembre de 2014



FORMACIÓN TEÓRICA - FORMACIÓN EMPÍRICA

Ángel Pulla Dijort

(Artículo publicado en la Revista de AMADUMA de octubre 2014)

 

El empirismo, viene del griego empeiría - experiencia - , como doctrina filosófica opuesta al racionalismo,  se desarrolla especialmente en el Reino Unido desde la Baja Edad Media, aunque como tal se formaliza ya en la Edad Moderna.  John Locke, filósofo y pedagogo inglés del siglo XVII está considerado como uno de los padres del empirismo, al que posteriormente abocó a David Hume.

En el siglo XVIII George Berkeley, filósofo irlandés, defendió este empirismo llevado al extremo, resultando como muestra  de ello su manifestación de que un objeto no se puede saber si es  hasta que pueda ser percibido (empirismo).

Yo aquí quiero entender este Empirismo como se entendía en la Antigüedad Clásica, como el conocimiento que se tenía en general a través de la experiencia  dirigida hacia lo técnico y lo útil, no por el conocimiento  obtenido teóricamente por la simple contemplación de la verdad.

 

La teoría es un sistema lógico deductivo, que "sirve para confeccionar modelos científicos que interpreten un conjunto amplio de observaciones, en función de axiomas o principios, supuestos y postulados". La teoría puede ser una partida que posibilite llegar a una solución.

Que basada en supuestos, en creencias o en pensamientos explican o predicen algo, y que no han sido confirmados por la praxis.

Supone conocimientos no empíricos.

La teoría estaría compuesta por un conjunto de hipótesis sobre temas de los que trata la misma o teorías anteriores y que posteriormente, mediante programas de investigación u otros sistemas experimentales, se convertirán en teorías científicas.

Hablando de la teoría es indispensable acordarse de Platón, filósofo/pensador, que en sus Diálogos ha estudiado y desarrollado diversas teorías.

En Menón, por ejemplo, presenta la teoría de la reminiscencia - o anamnesia - donde plantea la idea de que conocer es recordar. Habla de la adquisición del conocimiento por sensaciones, aunque admite que este conocimiento puede o no ser real, y frente ello remite a las matemáticas, donde sí puedes llegar a conclusiones verdaderas.

En Crátilo plantea la teoría del lenguaje.

En República la de la educación y así en otros varios de sus Diálogos.

Su discípulo, Aristóteles, en cambio rechazó varias de esas teorías de Platón donde el maestro exponía que las ideas eran la auténtica realidad y que el mundo sensible era una copia de ellas.

Aristóteles, más bien fue un pensador empírico, buscando la experiencia para basar el conocimiento.

La idea que a mí me gustaría enfatizar aquí sería qué es realmente lo más interesante para un aspirante a un liderazgo laboral, la formación teórica o la empírica, o ambas complementándose.  

Basado en mi experiencia adquirida a los largo de los años relacionado con la dirección empresarial avalaría cualquiera de las dos sistemas, pero sin en ningún caso excluir al otro.

Llama la atención que en los anuncios ofertando trabajo - cuando estos anuncios existían -, una de las condiciones exigidas era la experiencia de unos años. Efectivamente, una excelente formación teórica, no te garantizaba un eximio líder empresarial. Hemos conocido varios eminentes personajes, destacados como estudiantes, e ineptos o incompetentes como profesores o cualquier otro puesto donde se exigiera de su liderazgo.

No puedes encomendar a una persona el liderazgo de un grupo de personas, o la dirección de un gran equipo por el hecho de tener unos vastos conocimientos basados en sus estudios sin ningún otro soporte empírico, sin una experiencia que de manera evidente avale esa amplia formación teórica adquirida en las aulas.

Para que esto resultara un éxito sin necesitar ningún tipo de aditamento, sería preciso que ese trabajo o equipo a liderar consistiera únicamente en la aplicación sin más de esas fórmulas estudiadas (y no ensayadas o experimentadas por el aspirante), o en su mera enseñanza.

 

Mi experiencia a lo largo de varios años, me aprestaba a valorar por encima de cualquier otra circunstancia, una solvente formación empírica, que generalmente conlleva una predisposición y una resolución ante cualquier eventualidad, que en otras circunstancias, y sin ese añadido de la experiencia, podría derivar en resultados inoportunos o tardíos.

Precisamente ahí se basa esa exigencia que normalmente se hace constar en esas ofertas de empleo, de un determinado tiempo de trabajo previo, y que entorpece la contratación por algunas de sus gestiones en personas que estime dignas de esa función, en la que ambiciona conseguir sus resultados.   

¿Que es precisa una formación teórica, formación en las aulas, siguiendo las enseñanzas de unos buenos profesores que te enseñen y hagan ver y entender temas desconocidos, asuntos difusos si anteriormente no los has tocado?

Por supuesto que sí.

En principio siempre te encuentras con conceptos desconocidos y que si no hay quien te los aclare, te haga entender su significado, te acarrearán grandes problemas para proseguir asimilando otros conceptos. De ahí el interés en esa formación teórica, tan importante.

Tanto como esa formación es necesaria la práctica, el traslado al simulado ejercicio que te permita ejercer esos conocimientos, que en principio no resultan tan asequibles como imaginabas cuando los estudiabas. Y aun así, encontrarás después que esos mismos problemas que tu resuelves en esos ejercicios, no envuelven toda una serie de problemas que encontrarás posteriormente en los acontecimientos de la vida real, cuando sí sea necesaria la aplicación de esos conocimientos adquiridos.

Es cuando empiezas a distinguir que existen soluciones que conllevan nuevos problemas que a su vez debes comenzar a evitar. Los daños "colaterales".