domingo, 26 de junio de 2011

LOS INDIGNADOS

Mayte Tudea Busto.

20-junio-2011

 

 

 

Aparecieron de repente. Primero en el kilómetro cero de nuestro país, en esa castiza y festera Puerta del Sol desde la que los treinta y uno de Diciembre de cada año escuchamos las complicadas campanadas de su famoso reloj, que nos introducen en otro Año Nuevo preñado de expectativas y posibilidades, aunque éstas difícilmente se cumplan.

 

Pues bien, de repente ese lugar emblemático se llenó de personas, principalmente jóvenes, que portaban pancartas, gritaban reivindicaciones, protestaban cívicamente contra un sistema que les oprime, que les cierra las puertas del futuro y que parece estar dispuesto a terminar de fagocitar una generación a la que ya llaman "perdida", igual que hubo otra a la que denominaron "maldita".

 

La escena aparecía revestida de un tinte romántico y evocador (el famoso Mayo francés), y aquella parte de nosotros que un día fue joven no podía  evitar solidarizarse con la situación, por utópica que nos pudiera parecer.

 

El movimiento produjo un inmediato contagio y en muchas capitales españolas, y en sus plazas más emblemáticas, se instalaron otros "chiringuitos" similares con eslóganes parecidos.

 

Pasaban los días; nos sorprendía su resistencia y su persistencia, pero ya los

colchones, los "chambaos" y las cacerolas empezaban a afear la idílica imagen de los primeros días. Pasaban ante las cámaras que todo lo captan personas desaseadas y mal encaradas, marginados, y la pureza inicial de la protesta parecía contaminarse.

 

La reprobación hacia una clase política y a una determinada manera de hacer política, y la avaricia ciega de ciertos estamentos financieros que han ayudado a provocar esta crisis, es fácilmente compartible por muchos de los ciudadanos. Sin embargo, tampoco son inocentes aquellos que con una insensatez desmesurada se han "embarcado" en adquirir bienes que estaban muy por encima de sus posibilidades y que ahora se lamentan de no poder hacer frente a las obligaciones contraídas. Lo más cómodo siempre es delegar culpas. Ningún Banco obligaba a sus clientes a solicitar una hipoteca, aunque bien es cierto que les animaba y facilitaba la tarea de conseguirla. "Dos no riñen si uno no quiere". A mí –y supongo que no sólo a mí- me llegaban diariamente cartas ofreciéndome dinero a crédito a conseguir en veinticuatro horas, y no se me ocurrió caer en la trampa de aceptar que otros me crearan una "necesidad" innecesaria.

 

El toque de atención que ha supuesto esta explosión indignada de un gran número de jóvenes, a los que se han sumado otros que no lo son tanto, sin lugar a dudas era imprescindible. Ahora bien, si esta protesta no se canaliza por los carriles adecuados,  puede terminar como "el rosario de la aurora".  Y así se ha visto en las manifestaciones de Barcelona y de alguna otra ciudad más, infiltrándose en ellos elementos violentos y con intereses espurios.

 

Los indignados precisan líderes que les representen, un programa que recoja sus reivindicaciones y una agrupación que los aglutine. En resumidas cuentas, si desean conseguir cuanto se proponen, no tendrán más remedio que entrar en el juego político que tanto parecen aborrecer.

 

 

lunes, 20 de junio de 2011

¿HIJA DEL PECADO?

Tomás Morales Cañedo

 

Hace unos días leí, con este título, la columna en el ADN, de mi admirada escritora Ángela Becerra.

 

Parece ser (no lo he comprobado) que la Jerarquía Eclesiástica ha condenado la fecundación in Vitro, de mujeres solteras, y considera "hijos del pecado" a los niños nacidos a través de los nuevos métodos de ayuda a la maternidad.

 

Cuenta Ángela Becerra que Inés, la niña de su amiga Marta, venida a este mundo por inseminación artificial, sirviéndose de las modernas técnicas de reproducción asistida, es, por unos cuando días, "hija del pecado", porque, con que hubiera nacido una semana antes…

 

También dice que muchos, si pudieran, harían con ella (con Ángela) un churrasco poniéndola en una parrilla (y me he acordado de San Lorenzo, pero en femenino), por blasfema.

 

Una antigua alumna me comunicaba hace unos días, su alegría, porque estaba embarazada. Estaba nerviosa y expectante, pendiente de la ecografía. Quería saber si era Alejandro o era Lucía, lo que allí dentro se encontraba.

Era Lucía.

Desde el primer momento le aconsejé que, siempre que pudiera, y desde ya, se pusiera las manos en esa barriga progresiva y le cantara nanas.

Me contestó que desde el primer momento ya había empezado a hacerlo.

Me llevé una gran alegría, que la llevaré encima hasta que la vea (a Lucía) ya fuera y llorar.

 

No sé si mi antigua alumna está casada o no. Ni me interesa. Más aún, me importa un rábano su "estado civil". Sé que quería ser madre. Sé que lo va a ser. Sé que será la niña más querida del mundo y ella la madre más feliz de la tierra.

 

Tú (permíteme que te tutee, porque a mí, también me gusta escribir, aunque lo haga mal) me hablas de Marta y de Inés. Estamos empatados.

 

Lo que más me repatea es que sean, precisamente, los que voluntariamente han hecho voto de castidad y renuncia a la generación de vida los que califiquen de buenos o malos a los que sí hemos optado por ser padres.

He escrito, muchas veces, tanto en mi blog como en mi web, sobre este asunto.

 

Cuando ya hasta en el ejército están entrando las mujeres, no por ser mujeres, sino por sus méritos. Cuando en todos los ámbitos de la vida, varones y mujeres compiten por hacerse sitio, en justa lid, sin discriminación de sexo (no soporto que se lo llame "discriminación de género", porque la categoría "género" se aplica a las palabras: LA mesa, El perro, Lo justo… mientras los seres animales somos macho o hembra, varón o mujer), el último reducto numantino al que no tiene acceso la mujer es en la Iglesia como Jerarquía).

 

Si Jesús volviera los echaría del templo por insultar a la nueva vida.

 

Si cualquiera de ellos (de los jerarcas eclesiásticos) necesitase un trasplante de corazón o de riñón, no preguntaría si el donante estaba en pecado o en gracia.

 

El pecado es no amar al hijo, no cómo ha venido o dejado de venir a este mundo

 

Yo no sólo no te condenaría. Desde mi Málaga te quemo unas varillas de incienso, para que te embriagues y sigas recreándome con tu columna.

 

Un admirador.

 

Tomás Morales Cañedo.

 

(Carta reenviada a Á. Becerra, la misma noche en que leí su columna)

jueves, 9 de junio de 2011

MÁS DE DOS CARAS…

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

L

a vida tiene varias caras.

Suele decirse que tiene dos. No es cierto. Tiene varias.

Hay veces que descubrimos una, hay otras en que presenta varias. Y no es fácil distinguir si realmente corresponden a una o a distintas vidas, aunque sean de una misma persona.

Tú mismo te encuentras con situaciones en que no estás seguro de que ese sea tu comportamiento, si esa es tu propia reacción  o no.

En unas situaciones, te comportas de tal manera. En otras, tu reacción es otra totalmente distinta y además, dejándote un poso de diferente motivación. No Te Reconoces En Esa Tu Postura.

Esa es otra cara de tu vida.

Ocurre a veces que eres incapaz de entender alguna de tus actitudes. Has mostrado una pose o un aspecto de tu personalidad, de la que estás convencido que no es propiamente tuya. No eres tú quien ha propiciado esa respuesta. No te reconoces ni la admites como propia.

O quizá sí. Pero es posible que en momentos de distinto tipo de sensibilización, percibamos nuestra propia actuación con unos tonos diferentes a como lo hubiéramos hecho (o hubiéramos intentado hacerlo) nosotros mismos. Es un simple cambio de tono vital.

Te ocurre a veces una reacción, un dicho, unas palabras, o un simple saludo, que lo has hecho de tal forma, o con tal tono, que tú mismo te extrañas de que ese haya sido tu estilo. No está dentro de tu "catálogo", pero por las causas que sean, ese día, en ese momento, esa ha sido tu actuación.

Y posiblemente después, dará lugar a petición de excusas, a otras explicaciones que incluso tú encuentras extrañas, no convincentes, pero no hay otro tipo de explicación, que no sea una reacción no habitual, otra "cara de tu vida", que hasta tú mismo no entiendes.

¿Qué pensar cuando esas sensaciones ocurren con alguien distinto a ti, otra persona es quien actúa con tics distintos a los habituales en ella?

Dado que pensamos que los otros siempre tienden a ofrecer distintas facetas de su vida frente a los demás, en cualquier momento encontramos esas otras "caras" en sus actuaciones, por otra parte las más naturales del mundo, aunque a nuestro parecer no lo sean. Es nuestra propia ansia de verlos la que nos fuerza a su real/falso descubrimiento.

La trayectoria personal de cada cual, aun sin pretenderlo, siempre queda marcada a lo largo del tiempo en la actuación convencional individual.

Y te sorprende cuando otra persona se asombra de encontrar en ti esta u otra cualidad, que al parecer desconocía de tu perfil personal.

¿Cuántas veces has descubierto tú en otra persona, un amigo, un conocido, incluso alguien más  allegado, un detalle o un rasgo particular que nunca habías imaginado que pudiera tener escondido?

 

"El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia." (Ángel Ganivet)

 

Es precisamente por ese misterio que le rodea por lo que en multitud de ocasiones encontramos esa multiplicidad de aspectos – o caras – en nosotros mismos. Eso mismo hace que nos sorprenda la actitud de otras personas, cuando mantienen una reacción inesperada, no porque sea mejor o peor, sino por ser descubierta en ese preciso momento.

 

"No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así", decía W. Shakespeare.

Mucho más claro queda expresado así el motivo de nuestros titubeos en la contemplación de nuestras actitudes y las de nuestros semejantes. Es el pensamiento el que nos lo hace parecer así.

No es que tenga dos caras la vida, somos nosotros los que la enfocamos desde distintos ángulos.

 

jueves, 2 de junio de 2011

LOS NUEVOS VALORES

Tomás Morales Cañedo

 

Si la moral religiosa está de capa caída y son pocos los que la practican, a pesar de que se confiesen creyentes, es porque la base en que se fundamenta, la religión, también lo está.

 

Hemos apostado por la razón, por la ciencia y la tecnología, queremos jugárnoslo todo en esta vida, la única felicidad a la que aspiramos es a la terrenal, de esta manera la fe en la otra vida poco tiene que ofrecer y que pueda ser tomado en serio.

 

Acostumbrados a las hipotecas variadas y a los pagos aplazados, como una nueva forma de vivir, (¿quién paga al contado una casa o un coche de gran cilindrada, cuando te ofertan poder pagarlo poco a poco?) ya no se quiere hipotecar la vida, ésta, la que tenemos más a mano, de la que no saldremos vivos, pero que mientras vivimos no queremos hipotecarla, no vaya a ser que después no haya nada y lamentemos la pérdida y la inutilidad de nuestro vivir/sinvivir..

 

A los pobres como bienaventurados los hemos sustituido por "bienaventurados los que de todo tienen, porque ellos nada tendrán que envidiar".

Las bienaventuranzas de hoy son las contrabienaventuranzas, las desventuras que nos predicaban los curas, la religión, la moral religiosa (aunque habría que reinterpretarlas para que estén "a la altura de los tiempos").

Como deberíamos acostumbrarnos a calificar a los libros sagrados de "inspirados" más que de "revelados".

"Revelado" es el Corán, para los islámicos. Alá fue "distándole", palabra por palabra, a Mahoma, y éste se limitó a escribirlas. De ahí que el Corán sí es "palabra de Alá", luego hay que aplicarlo "a la letra", sin cambiar ni un punto ni una coma.

"Inspirados" son los libros de la Biblia, escritos por personas individuales, acorde con los tiempos en que vivían, con la cultura en que se desarrollaban, con las vicisitudes en que vivían.

Hoy no nos vale decir de Dios "Señor Dios de los ejércitos", pero cuando ello fue escrito sí, porque estaban, errantes, en camino, luchando contra sus enemigos para llegar a la tierra prometida, ocupada, o para defenderla, una vez ya sedentarios.

Y la mejor manera (como en todas las religiones) de proclamar las maravillas del Dios en el que se cree, es que naciera de una virgen, y que ésta estuviera libre de pecado original, y que no "conociera varón", porque la "virginidad" era si no la más sí una de las virtudes más apreciadas.

 

Pero hoy no. La maternidad es una bendición y ser virgen no es mérito ni demérito alguno, sino la otra opción a la maternidad.

 

El dolor ha dejado de ser un mérito. ¿Mérito de qué y para qué? Sólo un masoquista lo valorará positivamente...

¿Qué puede conseguirse del dolor y con el dolor, sino más dolor?

El "parirás con dolor a tus hijos" tenía sentido cuando no se sabía como evitarlo, porque siempre acompañaba al parto, ¿pero hoy? Como el ganarás el pan con el sudor de tu frente", hoy el tractorista, el profesor, el radiólogo, el que maneja la grúa o el que conduce una cosechadora, no sudan y se ganan el pan de cada día.

Tuvo sentido en su tiempo. Pero hay que reinterpretarlo "a la altura de los tiempos que vivimos".

 

El Dios al que le gusta la sangre, los sacrificios, el dolor, ¿no será un ídolo? Porque el dolor lo torna todo sospechoso. Ha dejado de ser moneda de cambio, para calificarse de timo religioso.

Al Dios de hoy no le gusta el olor a quemado.

 

Cuando oigo hablar o leo lo de "la crisis de valores", me entra una satisfacción…. Porque si los tiempos "cambian que es una barbaridad", los valores tendrán que acompañar a los tiempos. ¿Cómo van a ser mis valores como los que valieron para mis abuelos?

 

La obediencia ciega al padre, al profesor, a "nuestros mayores,… ha dejado el sitio a las razones para obedecer.

 

El sexo ha dejado de ser pecado y se ha convertido en lo que siempre debió ser, una actividad placentera entre dos cuerpos y almas que se sienten a gusto dándose mutuamente, al tiempo que se exploran y se recorren toda la geografía de la piel.

 

Lo curioso del caso es que tras apostar por la vida laica, por la razón, la ciencia y la tecnología, desoyendo la llamada religiosa, aparecen más sectas religiosas que nunca, como si Dios se negase a salir del escenario, apareciendo siempre, aunque con otros ropajes.

Magos, echadores de cartas, lectura de manos, amarres, recuperar el amor perdido, la bola de cristal,… (infinitos los dioses (con minúsculas) sucedáneos, que se proponen para sustituir y ocupar el sitio vacante dejado por Dios).

 

Los pirsings y los tatuajes, en las partes más inusitadas del cuerpo, me recuerdan a las tribus salvajes y sus ornamentos, y, sin embargo, es lo que se lleva.

 

Los cambios sociales, económicos, culturales,… plantean nuevos problemas para cuya solución ya no valen ni el método ni las respuestas antiguas.

Habrá que explorar nuevos caminos y proponer nuevas explicaciones

 

¿Qué decir de la influencia de los métodos anticonceptivos en la vida de la pareja?

¿Qué decir de la forma de pago con una "hipoteca bancaria", y, mientras, te permite vivir y disfrutar?

¿Qué decir de la gratuidad y universalidad de la enseñaza y de la sanidad, de las prestaciones sociales, de la protección a los parados,..?

 

Son respuestas nuevas que estamos dando y que nos sitúan en el estado del bienestar, del que, una vez que se lo ha catado y se le ha sacado el gusto, ya nadie quiere apearse de él y los que no están, en él quieren ingresar.

 

No pueden aplicarse recetas antiguas ante los nuevos retos con que vienen pertrechados los problemas actuales.

El dinero en el calcetín o bajo la losa es un antivalor, no es un ahorro, sino "perderle dinero"

 

Cuando hemos apartado del camino las piedras con las que tropezábamos, envueltas en forma de pobreza, de analfabetismo, de ignorancia, de miedo, de dogmatismo, de odio tribal, de…

 

Tenemos que crear nuevos valores ante las nuevas situaciones.

jueves, 26 de mayo de 2011

LA ACTIVIDAD EN LA MADUREZ

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Martina[i] consiguió decidirme a escribir sobre algo en lo que vengo pensando desde hace tiempo, sin decidirme a hacerlo, por no querer provocar ningún tipo de suspicacia en mis compañeros de la Federación, que editan una revista titulada concretamente: Madurez Activa.

 

Es sintomático que siempre que escucho ese adjetivo, referente a  la actividad, aplicado al periodo de tiempo (edad) en el que yo me encuentro, se me remueve interiormente un "reconcome" capaz de conseguir mi total oposición a cualquier otra propuesta que pueda presentarse, por muy adecuada que posteriormente la encuentre.

 

En las reuniones, conferencias, charlas y demás eventos, celebrados especialmente en nuestra asociación, en la Universidad de Mayores, en la Federación andaluza, FADAUM, es inevitable que salga reiteradamente el mencionado "deseo de actividad" aplicado a nuestra etapa vital.

 

Desconozco y no me preocupa conocerlo ese tan traído enfoque de algunos de los puntos de vista de la aparente uniformidad de criterios sobre esa forma de entender o al menos comunicar la "actividad incesante en esa madurez" en la que estamos nosotros instalados.  

 

En varias de estas actuaciones a las que anteriormente me refería, charlas, conferencias, reuniones, no he querido expresar mi opinión al respecto, por comodidad, hay que reconocerlo, y por temor a ser yo el único discordante dentro del grupo, lo que pudiera dar lugar a pensar que soy el único equivocado.

 

En cualquier caso sí admito plenamente la posición de los mayores en torno a esa actividad: viveza y no abandono de las facultades formativas de todos nosotros. Pero me molesta esa continua invitación a la madurez activa, a no permitir un envejecimiento inactivo…

 

Como decía Martina, podemos "caer en el absurdo de la expresión de la madurez activa".  No son precisamente los ancianos a los que corresponde especialmente ser activos. Los viejos, ancianos, mayores, etc…   

 

Pasado mi accidente cerebral, con el aneurisma que me cortó mi actividad laboral, y mientras en los meses posteriores mi psicólogo trataba de ir recomponiendo mi maltrecha memoria, una vez acordado por su parte (por supuesto) que yo debería pasar por una valoración médica, con su total convicción de que pasaría a la condición de invalidez permanente, me dijo en repetidas ocasiones, haciendo énfasis en su consejo: no quiero verte jamás en un local de jubilados ni sentado en un banco en el parque con otros mayores.

 

Yo entendí lo que este profesional me estaba diciendo. No al abandono intelectual, mental, físico, etc. Sí a lo que tan repetidamente se repite en este tipo de conferencias, escritos y revistas, "madurez activa".

 

Podemos confundir la actividad con el movimiento, con actuaciones no muy de acuerdo con situaciones de madurez, vejez, tercera edad, etc.

 

Sí, si esta actividad no afecta a la necesaria serenidad que requieren las actividades formativas, imprescindibles para recuperar las deficiencias de tiempos anteriores. No sería admisible que esas actividades fueran exigidas en aquellas que son más relacionadas directamente con las limitaciones de las personas mayores, ancianas o viejas.

 

Quizá sea yo realmente el obsesionado con este término. Es posible. Pero creo que al menos podíamos permitirnos, puesto que habitualmente estamos, cuando tan reiteradamente se repite, en actos celebrados al amparo de la universidad (asociaciones, federaciones, etc.)  el lujo de encontrar otras formas de dar a entender nuestros deseos de estimular la formación continua, con otra  serie de expresiones, que aunque de similar significación, no inviten de esta reiterada forma al personal mayor a tanta actividad ¿de qué tipo? ¿física, mental, intelectual, social, religiosa…?

 

El día que  acuda a una reunión de la Federación y no encuentre en todos los escritos y en todas las conversaciones, especialmente conferencias, las tan repetidas palabras y las tan reiteradas sugerencias y peticiones y ofertas, todas ellas relativas a esta exigencia sobre nuestra propia urgencia de actividad y cumplimientos inmediatos - ¿por qué tanta necesidad de inminencia en estos momentos de nuestra vida? - , ese día volveré a disfrutar de esas reuniones, volveré a intentar participar en ellas intensamente y volveré a sentir que,  realmente, ahora puedo permitirme el lujo de querer hacer algo porque me apetece, por capricho, y porque además dispongo de todo es tiempo del mundo.

 

Eso sin necesidad de "activar mi precipitación urgente por el poco tiempo que queda". Por favor, un poco de seriedad y de calma… en los mayores.

 

Como decía el profesor Mariano Sánchez "las propuestas que no valen son aquellas que utilizan a las personas mayores como único sujeto de envejecimiento activo".

 

A envejecer activamente hemos de empezar desde la cuna. A partir de entonces es cuando debemos comenzar nuestra preparación, para no tener que recurrir en última instancia a los mayores para exigirles "actividad".

 

Y el que quiera o necesite "actividad", que la busque y la disfrute, siendo mayor o sin serlo. O ¿es que cuando debió tenerla, la olvidó?  

 

Noviembre de 2010

 

 



[i] Artículo publicado por Martina en la Revista de AMADUMA del mes de Octubre de 2010, sobre "Madurez Activa"

miércoles, 18 de mayo de 2011

ATEÍSMO BURGUÉS  2

Tomás Morales Cañedo

Enero 2.010                                    

 

                                                       

         Como ya he dejado escrito en otras reflexiones, aunque la burguesía fue la causante principal de la liberación absolutista, tanto política (representada por el Rey y la Aristocracia (feudalismo renqueante)) como religiosa, logrando desalojar de los mecanismos del poder a la jerarquía eclesiástica, no consiguió esa otra liberación humana, más amplia y más deseada.

 

         Su grito de guerra bien pudo ser el "si ya tenemos el poder económico de la nación, ¿Por qué no podemos tener, también, el poder político?". No otra cosa fue la revolución francesa, una revolución burguesa, un traspaso añorado, exigido y conseguido de poder, desde las manos del viejo régimen a las nuevas fuerzas económicas y sociales.

 

         Lo de "el poder reside en el pueblo" fue sólo un brindis al sol, por personas interesadas y para gente incauta que, al ver que ya no estaban los de siempre, les hicieron creer que ahora el poder residía en ellos.

         En realidad, como sabemos, el poder residió y reside (y no parece que deje de residir, de momento) en la nueva y pujante clase burguesa. Con el agravante de  que "el" poder se ha convertido en "EL" poder, de nuevo absolutista, como piedra angular o piedra maestra sobre la que van a descansar el resto de los poderes.

 

         Acudió al rescate del pueblo de manos del Rey para convertirlo en esclavo del capital, de ellos.

 

         Liberó al Estado de la Religión, separando sus ámbitos, pero no liberó, sino sólo parcialmente, a las personas de la religión, al convertirlo, teóricamente, en ciudadano, no teniendo, ya, que ser necesariamente feligrés.

 

         Sí contra la Iglesia, no necesariamente contra Dios, pues las condiciones de vida que iban a venir después harían que muchos, ante la imposibilidad de liberarse de las condiciones de miseria, se agarrasen de nuevo a Dios, aunque ya no a través de intermediarios eclesiásticos, sino directamente.

 

         La Religión dejó de ser asunto de Estado y pasó a ser asunto privado, lo que para una amplia masa analfabeta, insuficientemente preparada, ello no fue un alivio, sino un nuevo problema más, por lo que aumentaría su influencia al llamar, directamente, a las puertas de sus conciencias individuales.

 

         Con la revolución política, y desde ella, llegarán todas las demás revoluciones, siendo la iniciativa privada la base de la actividad económica.

 

         Los campos se cercan, por la necesidad de ciertas materias primas para hacer funcionar las máquinas y las pobres gentes del medio rural, cada vez más pobres, emigrarán a la ciudad, saliendo de Málaga y metiéndose en Malagón, huyendo de la muerte e ingresando en otra muerte.

 

         Y las naciones pobres, emigrando a las naciones ricas, y trayendo en su petate junto a la esperanza de no morir las creencias de sus religiones no separadas de sus estados.

 

         Es más, veremos a la izquierda radical europea más ocupada y preocupada por defender los derechos religiosos de los emigrantes que en criticar su religión, junto a todas las demás, como alienación y esclavitud.

 

         Los emigrantes procedentes de aquellos países islámicos en los que el poder político y el poder religioso recae sobre la misma persona, cuando desembarcan y acceden a las naciones europeas u occidentales, con un concepto de poder totalmente distinto, donde la Iglesia tradicional poco tiene ya que hacer en el panorama político, sino que, además, se encuentran con una libertad de cultos, se desata una competición entre las religiones para ver cuál de ellas consigue más feligresía, para así intentar tocar poder.

         La Iglesia Católica, en España, no hace más que recurrir a la tradición para intentar conseguir espacios de poder pero la religión se ha retirado a sus cuarteles de la privacidad, aunque muchas veces, para hacer ver lo contrario, montan concentraciones en defensa de los más variados temas, desde la familia a la escuela, desde las campañas de declaración de la renta a los años jubilares, desde la ley del aborto al sacramento del matrimonio, desde…. a….

 

         Es, un poco, la envidia de la Iglesia Católica, en concreto, ante la incursión y asentamiento de otras religiones, amparadas por nuestra constitución, que han acabado con el, hasta no hace mucho, monopolio y al que. nostálgicamente, sueñan llegar a volver.

 

         Los partidos conservadores no le hacen ascos a esta pretensión de la Iglesia ("una de cal y otra de arena"), si no de forma manifiesta, sí de manera soterrada.

 

         En temas como educación, valores, familia,… hay cierta sintonía por lo que los partidos conservadores quieren que sean tratados como temas de Estado. Cuando, si lo observamos atentamente, en esos tres ámbitos y en otros muchos, la marcha de la historia es progresiva, intentando unir sensibilidades y no excluir a ninguna.

 

         La lucha por un Estado Ateo o, al menos no confesional, un estado que no profese religión alguna, siendo respetuoso con todas, siempre que se mantengan dentro de la ley, es un objetivo a conseguir y por el que merece la pena luchar, una reivindicación que se respira en el ambiente.

miércoles, 11 de mayo de 2011

YO TAMBIEN ESTUVE ALLÍ

(Egipto y Cuba)

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

En una de las reuniones que esporádicamente celebramos algunos amigos, casi todos procedentes del extinto Grupo de Estudio e Investigación de la universidad, alguien propuso comentar cómo veíamos la evolución del problema de la totalidad de los países del norte de África, pero que abarca a todos los países árabes en general.

Una vez presentadas algunas opiniones, mi amiga Mayte hizo constar una petición. Si se habla de dictaduras, hemos de hablar de todas ellas, Egipto, Libia, Cuba, etc. En aquellos días estaba Mubarak a punto de caer.

Por supuesto, solamente se habló de los países árabes. Pero yo sí me quedé con la sugerencia de mi amiga y hoy, aquí quiero hablar de ella.

El año 1990 estuve siete días en Cuba y en 1992, siete en Egipto. En principio quiero dejar muy claro que esos días y yendo en plan turista, no es tiempo ni ambiente, ni preparación suficiente para poder exponer posteriormente una opinión sobre esos pueblos. 

Sí tienes tiempo, si tienes ganas de ver y estudiar aspectos, datos, y si eres observador, detalles que pueden ayudarte a formar una idea, superficial, pero al menos sirve de prueba de todo aquello que puedas utilizar como muestra de su forma de vida, educación, nivel cultural, económico, etc.

¿Qué idea traje yo de Cuba?

Te duele ver un pueblo bien preparado y sin posibilidad alguna de ni siquiera mantener en buen estado lo que tienen. La Habana es una ciudad colonial preciosa, a la que le falta todo. Desde la pintura de los edificios hasta los cristales de las ventanas, tapadas con papel y clavadas con tablones.

En general tienen un nivel cultural bastante alto, con un sistema educativo que alcanza a un muy alto porcentaje de la población.

Es muy alto el porcentaje de cubanos graduados en la universidad. Casualmente nos encargaron entregar un paquete a un matrimonio, él abogado, ella médico. El paquete era todo ello medicamentos, mejor dicho, elementos de cura, vendas, esparadrapo, alcohol, aspirinas, etc. Ella agradeció el regalo como si fuera oro. No tienen nada. A pesar de disponer de buenas plantillas de médicos en los hospitales, en numerosas ocasiones no pueden operar por no disponer del material más elemental para poder hacerlo.

Y nos comentó que su marido ejercía por la mañana la abogacía y por la tarde era taxista. De esta manera podía llegar a conseguir unos mil dólares al mes. Ella, ejerciendo la medicina, llegaba a unos cuatrocientos cincuenta mensuales.

 "Estoy convencida de que siendo "jinetera", ganaría cinco o seis veces más que así, pero para eso hay que valer y querer".

Los niveles de formación, según recuerdo, abarcaban dos tipos de enseñanza obligatoria (primaria y secundaria), y según la evaluación de las posibilidades de cada alumno, pasarían a una formación preuniversitaria, técnica profesional y a la universidad.

Cuba a nivel educativo se encontraba entre las cinco primeras naciones a muy pocos puntos de Finlandia, que creo que era la primera.

Económicamente su nivel  es muy bajo. Les falta lo esencial. Pero no les ofrezcas nada. No te lo van a admitir. Son muy orgullosos. Se ajustan perfectamente a aquello que ellos creen su parte.

Me llamó la atención cuando me decían que en Cuba es en el único sitio de América Latina donde todavía se quiere a España. Y es cierto.

Es muy difícil hacerle a un cubano que acepte algún regalo o dádiva que él no crea que ha ganado con su servicio.

Es muy sorprendente que cuando le convences que se ha merecido ese regalo, no pida nada para sí mismo. Lo hace para sus hijos. Ropa pequeña, zapatos de niño, cuadernos para clase, lápices, gomas, etc.

El gobierno no les fabrica suficiente ropa y calzado para niños. No producen, hay que ayudar al productor. Enfocan toda su producción a las necesidades de las personas productoras.

Tampoco tienen suficientes lápices, cuadernos, gomas, etc, para el colegio. Y los padres es lo primero que buscan.

No hay población pidiendo. Los hay vendiendo u ofreciendo servicios, si ven que los necesitas. No te piden.

Igualmente hay muy baja incidencia delictiva (robos, atracos) no se suelen ver. Sí es muy fácil ver escenas amorosas, sexuales, en el Malecón o incluso dentro de una de las fábricas de puros (creo que era en la que fabrican los puros Montecristo), encontramos a algunas parejas dedicadas a estos menesteres, sin importarles quienes estuviéramos en esos momentos por los pasillos.

Es gente muy amable y cariñosa. No te piden, pero no tiran nada, todo lo recogen y aprovechan para los suyos. Resulta llamativo ver que en el restaurante donde comimos uno de los días, al final de la comida, todos los camareros llevaban los platos que retiraban hacia una zona donde tenían preparada una gran "paellera", y allí iban recogiendo todas aquellas sobras que se encontraban en buen estado. Al final, reparto y para casa de cada cual. 

Lo normal es no sentir desconfianza hacia la población. Generan confianza.

¿Cómo vi yo la vida en Egipto?

 Su nivel económico es muy bajo. No con igual reparto que en Cuba. Aquí había un nivel muy bajo en general, pero adivinas, y ves, otras capas de población que, aunque también muestran señales de escaso poder adquisitivo, no aparecen tan llamativas como en el nivel anteriormente citado.

Resulta impresionante observar a la entrada de El Cairo viniendo del aeropuerto,  por debajo de la autopista y a ambos lados de la misma, existe un enorme cementerio, muy mal cuidado, y durante todo el trayecto por la autopista estás viendo a la gente que vive allí, en las tumbas y monumentos. Allí hacen su vida multitud de personas.

Después encuentras otro nivel muy superior a aquellos otros, aunque difícilmente localizable a nivel de calle y que pertenece a la clase alta del país.

El aspecto de las personas, la estructura y la caótica situación de las calles (esos barrizales, o esas polvaredas), inducen al visitante a una predisposición en contra de sus habitantes, a un "si lo sé no vengo" difícil de sustituir después por otro sentimiento más agradable.

Continuamente, a pesar de la policía e incluso del ejército, te rodean un sinfín de pedigüeños que no cejan en su empeño en conseguir tu limosna, que te la solicitan sin reparar en medios, con empujones, tirones, de cualquier forma imaginable.

Ellos mismos te advierten sobre el cuidado con la suciedad en bares, restaurantes, etc. Yo me he encontrado con la imposibilidad de tomar un té por falta de higiene. Solamente apetece consumir (comer, beber) en las cafeterías de los hoteles. Y aun así, vigila siempre lo que te sirven.

Nunca te ofrecerán nada o te harán nada si no existe la contraprestación del "one dólar". Jamás. Una simple fotografía donde aparezca una persona, inmediatamente te exigirá su "one dólar".

Ví mucha más desesperanza en Egipto que en Cuba. Naturalmente, eso nunca podría asegurarlo, es lo que aparece a la vista del viajero, nada más.


Estas observaciones que hice en mis estancias en Cuba y Egipto son simplemente eso, impresiones que recibes sin ningún otro tipo de pretensión, que no sea la de poder comentarlas como experiencia de algo visto. No más.

Vine con la convicción de que no era eso lo que yo tenía entendido como "comunismo". No lo querría para ningún otro país.

No obstante, aún no admitiendo el comunismo como sistema de vida, por lo que había visto en Cuba, lo preferí al sistema (¿) de Egipto, productor de tan ingente cantidad de miseria, sin esperanza de mejora de ningún tipo, lo que les impedía ese orgullo por defender sus ideas, equivocadas o no, pero que al menos en Cuba les infundía la esperanza de que luchaban por algo.

Son dictaduras, inaceptables, pero si yo tuviera que elegir… lo tengo claro.