jueves, 10 de noviembre de 2011

AMÉRICA, AMÉRICA.

 

Mayte Tudea

4-Noviembre-2011

 

 

                       

¡Hay que ver cómo son los americanos! ¡Estos americanos...! ¡Lo que no  se les ocurra a los americanos...! Decir "americano" es como intentar concentrar todo el agua del mar, en un cubito de playa.

 

El término "americano" siempre lo identificamos con el de "estadounidense". Pero ni siquiera esta definición es capaz de abarcar la variedad, la amplitud, la complejidad o la simpleza de los habitantes de un país tan extenso, tan singular, como el que lo componen los cincuenta   Estados con leyes y costumbres diferentes, y algunos de ellos con características radicalmente opuestas.

 

No es, no puede ser comparable un ciudadano nacido en San Francisco con otro de Nueva Orleans, ni un oriundo de Filadelfia con el de Kansas u Oregón.

 

No hay patrones exactos que puedan definir la idiosincrasia ni el perfil de un "auténtico americano". En ocasiones me sorprende su ingenuidad y en otras su malicia. Hay veces que me asquea su prepotencia y otras que me asombra su generosidad. Sin embargo, en esa línea divisoria en la que siempre oscilo, en esa ambivalencia entre el amor y el odio en la que me  muevo respecto a ellos, hay algo que me admira sobremanera: La capacidad de autocrítica que poseen y la valentía para intentar "dinamitar", si lo consideran necesario, sus instituciones y hasta sus iconos más venerados. Recordemos el caso "watergate" como el paradigma de cuanto estoy diciendo.  

 

Pues bien, este fin de semana he tenido la oportunidad de ver en la gran pantalla "Margin Call". Con un abanico de actores sorprendentemente buenos, encabezados por Kevin Spacey, y secundados por Jeremy Irons y  varios más, un tema tan arduo y tan de actualidad como las actividades de una sociedad dedicada a la venta de valores y acciones en Bolsa, queda perfectamente explicado a pesar de su complejidad y nos pone en antecedentes del "tsunami" económico que se inició con la quiebra de "Leman Brothers" y que arrastramos todavía, y seguimos padeciendo.

 

Así podemos fácilmente entender lo de los "bonos basura", los "paquetes"

compuestos por buenos y malos bienes, "la venta de humo" en participaciones; Wall Street, sin ir más lejos...

 

Igual que si fuera una película de "suspense", se van sucediendo a través de una larga noche un determinado número de secuencias en las que  quedan reflejados los personajes a sangre y fuego: el íntegro, el ingenuo, el honrado, el calculador, el arribista, el cínico, el despiadado y el inmisericorde o "estafador de altos vuelos". Alguno de ellos combatiendo con sus dilemas morales, sus cobardías, sus miserias, su lucha por sobrevivir en una piscina infestada de tiburones.

 

Como alegoría significativa, la escena del protagonista llorando desconsolado abrazado a su perra muerta... Y es que hay más de una Luna filósofa incluso por otras latitudes.

 

Lo más terrible para el espectador de este film, es sospechar que lo que nos presentan en la pantalla tiene el envoltorio de una ficción, pero que no lo es. Y que bien pudiera ser un documental interpretado por excelentes  actores, para hacerlo más atractivo y más digerible.

 

Y al final, y esto es lo que más me asombra de los americanos, no hay concesiones de ningún tipo. Como decía mi abuela "todos somos muy buenos, pero mi capa, no aparece". Y es que desengañémonos, la hipoteca, aquí o a la orilla del Hudson, es imprescindible pagarla si queremos continuar viviendo bajo techo...

lunes, 31 de octubre de 2011

LOS MAESTROS

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

R

ecuerdo una conferencia  dada en el Paraninfo de la Universidad de Málaga, en el curso 2005-2006, integrada dentro del Grupo de Estudios e Investigación (GEI) que dirigía el profesor Dr. D. Miguel López Melero, y titulada "El Valor de las Palabras".

 

Hice un canto al maestro. Es la persona que yo recuerdo como algo señero.

 

Alguien A Quien Le Era Exigido Siempre Lo Mejor.

Debía Saber Más Que Nadie. Debía Saber Enseñarlo.

Debía Comportarse Con Más Educación, Responsabilidad Y Bonhomía Que Nadie. Debía Dar Ejemplo.

 

Yo recuerdo a mi maestro. Don Venancio. Siempre escuchas cosas que debió hacer de otra forma. Quizás. Todo es mejorable.

 

Criticables sus métodos de enseñanza… Yo no soy capaz de analizarlos y encontrarle los fallos en que basar esta aseveración. Todos los maestros son mejorables. Recordamos a aquellos, que después llamábamos profesores, que dejaban mucho que desear. Y no eran maestros de escuela de pueblos.

 

Eran personas con un inmenso poder de aguante a la monotonía de la escuela de niños. Eso era algo que no tiene precio.

 

¿Recordáis esos cantos infantiles, a ritmo cansino, recitando dónde nace el rio Tajo, por donde pasa, dónde desemboca…? Y esos tonillos un día y otro, y un mes y otro mes… Hay que tener paciencia y vocación.

 

Ese maestro se merece lo que sea por el simple hecho de aguantar a esos niños todos los días, todos los meses, todos los años.

 

Esos soniquetes donde aprendíamos las tablas de multiplicar. Dos por una es dos, dos por dos cuatro,… Y esos maestros nos aguantaban todos los días la misma cancioncilla. ¡Qué pesados!

 

Ahora estoy un poco descolocado en lo tocante a los actuales maestros, pero imagino que no habrá variado mucho en lo referente a "consideraciones" y emolumentos y demás con los que yo conocí (lógicamente con sus correspondientes modificaciones actualizando a sueldos de hoy).

 

Siempre ha sido la persona más importante para la formación de los niños y la menos tenida en cuenta en la compensación económica por esa tan digna misión.

 

Y esa palabra "Maestro" es la que continuamente utilizamos para designar a esas personas a las que nosotros consideramos líderes, excepcionales en sus conocimientos, capaces de poder enseñarnos y comunicarnos sus saberes. A esos les llamamos "maestros".

 

Pueden serlo en cultura, educación, oficios, en el trabajo, en la vida misma. Pueden serlo en todo…

 

Josefina Aldecoa en "Historia de una maestra" nos contaba la vida, llena de sufrimientos, también de satisfacciones, de una pareja de maestros de la España republicana, que fueron lo que desgraciadamente después tuvieron que ser otros muchos.

 

Aquellos maestros de mi época pasaron malos ratos, supongo. Actualmente imagino que también existirán esos problemas, no de aquel tipo, pero sí de los que siguen produciendo estrés, dolores de cabeza, y deseos de abandonar, de retirarse de esa especie de batalla que a veces emprenden los alumnos con el profesor y que incomprensiblemente apoyan algunos padres, que exigirán al maestro que "eduque" a sus hijos.

 

 ¿Qué Educación Quieren Para Ellos, La Que No Le Dan En Casa? 

 

Conozco a varios ex maestros (aunque un maestro nunca puede ser "ex", siempre será maestro). Algunos que se han marchado, han abandonado su puesto en la clase. Han preferido dedicar el resto de su vida a leer, estudiar y enseñar a las personas que realmente quieren aprender. No quieren acabar totalmente estresados por esos alumnos que ni siquiera merecen la pena sus esfuerzos.

 

  Mi amigo Tomás siempre me repite lo mismo, ahora disfruto de lo que hago, estudio, leo, escribo y enseño a las personas que quieren aprender.

 

En la vida todos hemos conocido algún "Maestro" que nos ha enseñado a enfocarla y desarrollarla con unos conocimientos y unas aptitudes, de las que nosotros carecíamos antes de conocerlos.

 

Mencioné en aquella conferencia  a una persona, a la que yo siempre he considerado, y sigo haciéndolo, como el gran maestro de la vida que yo he conocido y que tanto me ha beneficiado. Mi gran amigo Paco Esteban. Un genio, un maestro, un padre…

Nunca sabremos agradecer a estos maestros el gran favor que nos han hecho en nuestra formación.

 

Maestro. Solamente el nombre impone.

 

Son esas personas que saben. Y porque saben, pueden enseñar. Y porque pueden enseñar, quieren enseñar. Y enseñan educando. Y educan porque aprecian lo que educan. Porque intentan proyectarse en los alumnos. Y porque prefieren un "querido maestro" a un "señor profesor".

 

Esos maestros a los que nuestros amigos Tomás, José, Margarita, Marina, Carmen, Fina,  etc, etc. seguirán viéndose reflejados en aquellos antiguos alumnos, que de vez en cuando encuentran en la calle, y todavía los recuerdan y, quizá sea así, los llaman maestros. Esa es su mejor alabanza.

 

Ellos son los que cuando observan que el alumno atisba su "Qué"

·        Ellos intentan que encuentre su "Cómo"

·        Ellos gestionan que vea su "Cuándo"

·        Ellos ayudan a que descubra su "Con"

·        Y en definitiva, ellos son los que le harán encontrar su "Quién"

 

Es con su ayuda con lo que se conseguirá formar a "la persona"

 

Yo estoy por siempre agradecido a mis maestros. Son todos unos santos.

 

Aunque sean ateos…

12 de diciembre de 2010

jueves, 20 de octubre de 2011

MITO DE AL-ANDALUS

Tomás Morales Cañedo

 

Las veleidades islámicas están muy de moda, porque es algo "progre" y hay que ser "tolerantes" y "respetuosos" y obviar todo aquello que pueda molestar a los musulmanes.

Políticos, novelistas, neoconversos,… (mentes seducidas por el pasado islámico) continúan alimentando el mito de la Era Feliz, cuando en la Hispania estaba Al-Andalus.

 

Y, así, muchos concejales y colectivos varios arman la marimorena y boicotean el 2 de Enero de cada año, para festejar la Toma de Granada, en 1.492, por los Reyes Católicos y poner fin a la ocupación musulmana.

Estos veleidosos maldicen tal fecha, fue "un día triste", por considerarla el principio de un genocidio, en nombre del cristianismo.

 

Barak Obama, en El Cairo, arremete contra la Reconquista en España por haber expulsado a los que la invadieron en el siglo VIII.

 

Marcelino Iglesias, entonces presidente de la comunidad autónoma aragonesa, a petición de la comunidad islámica de Zaragoza, que expresaba su malestar porque "esas  cabezas cortadas suponen una violencia que no llama a la tolerancia ni a la concordia",  "sugirió que, tal vez, el tercer cuartel del escudo de Aragón (que data de 1.096), que contenía cuatro cabezas de moro, decapitadas, una a cada lado de la cruz de San Jorge, recordando la conquista de Huesca por el rey Pedro I de Aragón, podía importunar a la comunidad islámica".

 

Ciertos colectivos insisten en que nunca hubo tal invasión, sino que los hijos de Witiza llaman a los moros, invitándolos, para  recuperar el trono que les ha robado D. Rodrigo, al que vencerán en Guadalete, pero que luego, en vez de volver a su tierra, tras el favor hecho, se dirigieron a Toledo, donde estaba la corte visigoda, la tomaron y ya se quedaron aquí.

 

Si a esto se le añade la tesis de Ignacio Olagüe, de que fue una lucha religiosa entre los trinitarios-politeístas (tras la conversión de Recaredo, en el Concilio de Toledo, y su cristianismo, que acepta el misterio de la trinidad, (de ahí lo de "trinitarios)) y los unitarios-monoteístas, y como el Islam es monoteísta, vinieron a echarle una mano a sus hermanos.

 

En Córdoba ya ocupan la Torre de la Calahorra y montaron la de Dios es Cristo cuando, programadamente, entraron en la mezquita para rezar. No cesan en pedir el uso compartido.

 

En Sevilla manifiestan, públicamente, al referirse al Cristianismo, denominándolo "secta responsable de millones de musulmanes andaluces".

 

Está de moda cargar las armas y disparar contra la religión cristiana, porque "sale gratis", "no passsaa naaaa".

Ahora que no se le ocurra a Ud. pintar a Alá o hacer unas caricaturas de Mahoma, porque está condenado a muerte y puesto en busca y captura.

 

Hay que ser tolerante. Hay que respetar las creencias.

 

Según estos veleidosos, si Don Rodrigo hubiera vencido a Tarik y a Muza en Guadalete, toda Hispania habría estado en las tinieblas. Menos mal que entre los moros venidos de África, los partidarios de los hijos de Witiza, más los judíos, acabaron con los visigodos cristianos. Llegaría la luz durante varios siglos.

 

En sólo 11 años (del 711 al 722) llegaron a Covadonga y a Poitiers, donde los pararían Don Pelayo y Carlos Martel, respectivamente.

Julio César conquistó la Galia en una década (La guerra de las Galias). Los musulmanes conquistaron casi toda la Hispania en 11 años. Los cristianos tardarían casi 800 en reconquistarlo.

Muchos españoles cruzaron los Pirineos, ante el avance acelerado musulmán, y desarrollaron sus dotes intelectuales allende los Pirineos.

 

A los nostálgicos de Al-Andalus les preguntaría si habríamos tenido una Edad de Oro si no hubiéramos vencido a los musulmanes. O cómo estarían nuestros museos.

A las mujeres les preguntaría si en la sociedad y religión musulmanas les habría ido mejor que en la sociedad y religión cristiana (y no es que en ésta le fuera muy bien a la condición femenina, esclava del hogar, paridora y criadora de hijos legítimos, obligada al débito conyugal, preterida en las instituciones todas, (civiles, religiosas, políticas, militares, educativas, laborales…).

 

Cuando, alegremente, se dice que muchos hispanos fueron convirtiéndose, voluntariamente, al islamismo, les recordaría que, si ahora mismo, ser budista llevara parejo exención de impuestos personales y territoriales, estaríamos rodeados de budistas (que eso fue lo que ocurrió).

 

Quizás fue ese "largo entrenamiento", esa "secular instrucción militar", lo que formó el carácter guerrero de los españoles para llegar a ser la primera potencia europea y lanzarse al descubrimiento y colonización de América.

 

Pero ahora añoramos Al-Andalus, la bandera verde omeya y la bandera blanca almohade, época de ilustración, de sabiduría, de paz social, de armonía religiosa y cultural, cuando el judío, el cristiano y el moro eran amigos y convivían, época de tolerancia y respeto a lo otro,…. Pero…

Desde D. Pelayo que comenzó en Covadonga hasta los Reyes Católicos que terminaron la Reconquista con la toma de Granada, y todo lo que vino después, de persecución, de expulsión, de intolerancia, de condenas a muerte por la Inquisición…. Son "los siglos de guerra", que acabaron con Al-Andalus, hasta ahora, que comienza la tercera y definitiva etapa, "la de la paz (blanca) y la de la esperanza (verde)".

 

Y "todo un coro infantil (¿) // va cantando la canción // mil veces ciento, cien mil, // mil veces mil, un millón".

 

¡QUÉ BONITO¡, ¡QUÉ BONITO¡, QUÉ BONITO¡.

lunes, 10 de octubre de 2011

LUNA, LA FILÓSOFA

Tomás Morales Cañedo

 

Es falso y, además, mentira que "el mejor amigo del hombre es el perro". Ha dejado su lugar al "chivo expiatorio", sobre el que cargamos todas las responsabilidades de nuestra culpable responsabilidad.

El perro es "un hijo adoptivo" en el tercer escalón familiar.

 

Se entristece cuando sales de casa, pero se resigna. Te recibe, ya desde lejos, con muestras de júbilo, en su movimiento de cola, en sus pequeños ladridos, en sus correteos, en sus carantoñas. En sus ojos se divisa el cordial recibimiento. Manifiesta su alegría en el lenguaje animal que mejor conoce, en el de los gestos.

 

Ha muerto LUNA. No está aquí, contigo, amigo Ángel, pero "¿de verdad que ha muerto, del todo? ¿No la tienes en tu imaginación y en tu memoria, vivamente?

 

El gran filósofo (y además matemático, político, vegetariano,…) Pitágoras, creía en la "metempsicosis" o "transmigración/reencarnación de las almas".

Según cuenta Empédocles, (otro filósofo), al pasar Pitágoras junto a un cachorro que estaba herido y estaban apaleándolo, sintió compasión del animal y dijo: "cesad de apalearlo, pues he reconocido, en sus ladridos y gemidos, al alma de un amigo, encarnada en él".

 

Y a otro gran filósofo, Diógenes, se le denominaba, el "cínico" (el perro).

 

Averroes, el gran filósofo cordobés, árabe, ponía a la luna como el lugar natural al que iban los entendimientos agentes (la parte más elevada del alma) de los hombres.

 

En la antigüedad, la forma más alta de encarnarse el alma es en los astros. ¿Y qué es la luna, sino un astro?

 

Pitágoras llamaba a los planetas "los perros de Proserpina", porque ellos son los que guardan y retienen las almas encarnadas.

 

A los niños, cuando se les muere un familiar, se les dice que se ha encarnado en una estrella.

 

Amigo Ángel, cuando vayas por el paseo marítimo, mira al cielo, y cuando mires a la luna tienes que ver, en ella a LUNA, ¿en qué otro sitio mejor puede estar ella? Te acompañará todos los días de tu vida.

 

Tiene que ser tu imaginación la que supla su ausencia.

 

¿No sería tu inconsciente quien te llevó a llamar Luna a esa "perra filósofa", para que nunca se alejara, del todo, de ti?

 

El abrazo de un amigo que siente su pérdida.

jueves, 29 de septiembre de 2011

HEMOS PERDIDO A UNA GRAN FILOSOFA

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Ni esperaba, ni pensaba, ni me imaginaba que yo un día tendría que contar en mi blog la pérdida de "mi Hipatia de Alejandría", y que además me causara tanta pena este hecho.

Luna, la filósofa, se ha marchado, y nos ha dejado una gran pena y un gran vacío en el corazón. Todavía la veo, la oigo, y se me saltan las lágrimas por su recuerdo.

Acabo de releer un artículo publicado en mi blog con fecha 12 de enero de 2009, titulado "Fidelidad, Amistad, el perro". Mantengo íntegro lo dicho en aquel momento.

Si hay cielo para perros, Luna ya lo está disfrutando. Ningún otro se lo merece más que ella. Igual, es posible, más no.

El pasado martes vimos una ecografía de Luna…

Es imposible imaginar que un animal con esa carita de alegría, de amor, de felicidad, pudiera padecer toda esa cantidad de afecciones, de trastornos, que a cualquiera de nosotros nos hubieran destrozado.

Y cuando ya estaba abocada a su final, casi sin poder mantenerse en pie, seguía mirándonos y sonriendo, como esperando que  eso no terminara…

Pobre Luna "la filosofa".

Que ande con ojo Sócrates, porque le va a disputar algún que otro "platón", especialmente de queso y jamón – le encantan – y que dé gracias a que no le gusta el vino, si no volvemos a ver a Sócrates buscando algo que comer o rebañando lo que deje la filósofa…

Luna, te queremos y te recordaremos siempre, por amable y buena gente… y cariñosa.

martes, 20 de septiembre de 2011

¿QUÉ CELEBRA EL PAPA EN CIBELES?

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Hace unos meses, en un artículo publicado en este mismo blog, un anónimo me decía en un comentario que no entendía qué es lo que yo tenía contra el cardenal Rouco Varela. Le agradaría que yo le contestara, pero no pude hacerlo porque al ser "anónimo" no pude contestarle a él/ella directamente, y tampoco creí oportuno inmiscuir al resto de los lectores en un asunto particular.

Aprovecho el inicio de este artículo, que como veis tendrá algún tipo de relación con el citado cardenal, para aclarar a este amigo anónimo que yo no tengo ningún tipo de fijación personal con este señor. Únicamente discrepo con él en la forma de enfocar la vida que cada uno de nosotros tenemos, sin entrar a juzgar cual de las dos visiones es la verdadera. Supongo que para cada cual, es la suya.

Estoy viendo en estos días, aunque ya va llegando de largo, el enorme movimiento – personal, material, financiero, etc. – está produciendo la venida a España del Papa Benedicto XVI para la celebración de una reunión mundial de la juventud católica.

Somos afortunados. Este mundial se nos ha concedido sin tantas pruebas y problemas como el que se pidió para el de futbol, o para las olimpiadas de Madrid.

Acabo de escuchar al alcalde de Madrid en televisión comentar el sinfín de beneficios que esta visita va a proporcionar a España, concretamente a Madrid. Pasado un tiempo, habrá muchas personas que tengan aquí su trabajo gracias a esta visita (sic) del Papa, porque proporcionará la ocasión de dar a conocer esta ciudad al mundo y atraerá muchos más visitantes con el correspondiente beneficio y creación de empleo.

Traigámoslo todos los meses, cada uno a una ciudad, y solucionemos el empleo. Solo hay una pega… ¿a qué precio?

No quiero recordar el que nos costó en Valencia, la última vez que nos visitó.

Corre en estos días un ingenioso dicho por la ciudad de Barcelona. Dicen los aficionados culés que "el Papa está en Madrid y Dios en Barcelona", qué curioso, y sin embargo moviliza muchos más seguidores el Papa que Dios.

Dudo mucho si llamar a estas personas que siguen a  Benedicto XVI seguidores o fanáticos. Vistas varias imágenes de TV optaría por la segunda.

Me causa un gran impacto, comprobar la actuación de la policía nacional en las manifestaciones pasadas. Son bastante más intransigentes con los laicos que con los pro-papa. Qué extraño…

Se ha preparado un extraordinario montaje en Cuatro Vientos para una vigilia con el Papa, montando un escenario para él y sus acompañantes, y toda una explanada para cerca de un millón de personas que esperan en el acto.

Al parecer, aparte de todo el ceremonial, catering para todos, asistencia de varios equipos de bomberos, sanitarios, policías, voluntarios, etc, etc, ya han sido necesario atender a cerca de un millar de personas de los asistentes a la citada vigilia.

Anoche se celebró el llamado viacrucis en Madrid. Yo hace muchos años que no acudo a ninguno, pero recuerdo de pequeño, en el pueblo, cuando se celebraba un viacrucis, se hacía en los laterales de la iglesia, yendo de estación en estación, con un crucifijo que portaba un monaguillo, el cura vestido apara la ocasión, y el resto de la gente de rodillas, rezando en cada una de las estaciones.

En Madrid, formaron los tronos o pasos de semana santa, venidos de distintas ciudades de España y el Papa pasaba en su papamóvil, mirando aquellas magníficas estaciones, que representaban los citados pasos.

Eso en mis tiempos no era un viacrucis.   

No sé, y creo que no lo sabremos nunca, lo que la visita el Papa nos ha costado. Sí me gustaría que mañana se cursara la correspondiente invitación a los representantes supremos de cada una de las religiones que tienen seguidores o fanáticos en España, para realizar una visita a nuestro país, con el mismo fasto que ha disfrutado la actual visita. Es nuestra obligación con las demás religiones.  

Oigo comentar en varios foros sobre la visita papal, la satisfacción experimentada por varios comerciantes de Madrid por el incremento en las ventas de sus productos con motivo de esta visita. Especialmente este incremento se refiere a establecimientos de comida rápida, cafeterías, tiendas de recuerdos, bares, etc.

No admito tal incremento como comparativo entre el gasto y su recuperación, ya que ésta supone un porcentaje ínfimo en comparación con el importe del gasto consecuente de todos y cada uno de los puntos en que se ha incurrido para poder llevar a cabo la mencionada visita.

No estoy en contra de que los católicos puedan celebrar la visita de su primer dirigente, como tampoco lo estoy en que se celebren las festividades de Semana Santa, o cualquier otra. Lo que sí me gustaría es que cada iglesia (católica, budista, musulmana, etc.)   sea responsable – también económicamente – del gasto que ello supone para las cuentas locales, regionales y del estado. Ahí estamos muchos que no pertenecemos a ninguna de ellas, y estamos contribuyendo a su mantenimiento.

No me digan ustedes que esto trae la contrapartida de los ingresos que dejan estos visitantes. Una comparativa ingresos – gastos arrojaría un saldo   excepcionalmente negativo para las arcas del estado acogedor.

No pretendo dejar la impresión de que estoy radicalmente en contra de la visita papal.

Me parece bien que venga, y tampoco me sentaría mal que no viniera.

Lo que no me gusta, y creo que si yo viviera en Madrid me hubiera molestado sobremanera, es que se monte tal espectáculo, se deje una gran parte de la ciudad inmovilizada, se persiga con tal tozudez a los que no admiten estos hechos, y además se muestre a unos seguidores del Papa tan intransigentes y con tan escasa inclinación al dialogo de la razón, si se les saca fuera "Cristo te ama" y "Esta es la juventud del Papa".

¿En qué parte estaría Cristo si tuviera ocasión de asistir a la celebración?     

 

viernes, 9 de septiembre de 2011

IDEAS Y CREENCIAS

Tomás Morales Cañedo

 

No es tan fácil como se cree luchar contra un mito y, menos, acabar con él.

Al mito no puede matársele sustituyéndolo por otro, tendríamos, ya, dos mitos presentes.

Los mitos sólo mueren, desaparecen, cuando se gastan, de ya no hacer falta usarlos y/o de haberlos usado tanto y haberlos desgastado.

Porque un mito no es una "idea", que pueda ser falsada o verificada, el mito es una "creencia", y no necesariamente con matiz religioso.

¿"Creemos" tantas cosas, que no "sabemos"? Creemos que la tierra es redonda, porque somos (casi todos) incapaces de verificarlo. Creemos que existe Alaska, y nunca la hemos visto. Creemos que nuestro padre era, realmente, nuestro padre, sin poder demostrarlo. Creemos que las estrellas que vemos están a no sé cuántos millones de años luz.  Creemos…. Creemos…. Creemos a los biólogos, a los genetistas, a los astrónomos, a los físicos y a los químicos,…. Somos, más que una fuente de saberes, un almacén de creencias.

 

Decía Ortega que "las ideas se tienen, en las creencias se está". Por eso no es difícil cambiar de ideas, pero no es tan fácil cambiar de creencias, porque se te va el suelo donde pisas, en el que estás.

 

Solemos adjetivar las creencias con el "religiosas" pero vivimos en un mundo de creencias humanas, tanto científicas, como filosóficas, como vitales.

 

Así como las ideas son pensamientos explícitos, las creencias no se formulan expresamente, ellas operan desde el fondo de nuestra mente, las damos por supuestas, contamos con ellas.

 

Interpretando un dicho religioso, "en las creencias vivimos, nos movemos y somos".

 

Cuando caminamos por la calle o subimos o bajamos de la acera actuamos "creyendo" que el suelo es rígido y no va a hundirse cuando pongamos el pie en él, "creemos" que podremos caminar normalmente y "creemos" que la escalera que me conduce al piso de arriba, en mi pareado, sigue allí, aún cuando yo no la vea ahora.

Contamos con ello.

 

Las creencias se instalan en nuestra mente por herencia cultural, por la presión de la tradición, por las circunstancias que nos han envuelto y en las que nos hemos desarrollado.

 

Las creencias no pueden eliminarse con argumentos.

 

¿Cómo es que, durante el año, se suceden las estaciones, siempre igual, en el mismo orden y con los mismos fenómenos, el sol, las flores, los frutos, la vida,….? ¿O el frío, la nieve, las nubes,…? Pero la naturaleza "no sabe" actuar, sin embargo, actúa. ¿Por qué? ¿y por qué siempre igual?

 

Cuando nada se sabía sobre rotación y traslación y de la inclinación del eje de la tierra, había que darle respuestas a las preguntas de los porqués. Y llega el mito, los mitos, que son respuestas fantasiosas que acallan la urgente necesidad de responder.

Perséfone, hija de Zeus y de Deméter, es raptada por Hades. Llegan a casarse y a habitar en el reino de la oscuridad.

Zeus interviene y logra un acuerdo con Hades, pero éste le ha dado a tomar, a Perséfone, seis semillas de una granada, por lo que Perséfone quedaría condenada a permanecer…

 

Ya tengo respuestas. Ya he calmado mi inquietud. He saciado mi sed de respuestas. Ya puedo dedicar toda mi energía a vivir o sobrevivir.

 

El hombre necesita saber de este mundo para poder situarse, para orientarse en él, para acomodarlo y someterlo a sus necesidades.

De la antigua "adaptación al medio", en la evolución natural, se ha pasado a la moderna" adaptación del medio" al hombre, gracias a la evolución cultural. Nos da igual que haga frío o calor, lo adaptamos a nosotros.

 

No se puede vivir sin interpretaciones del mundo, pero si lo interpretas mal no sólo no te sirve, es que puedes salir muy perjudicado.

 

Ideas son los pensamientos que tenemos sobre el mundo. Son el resultado de nuestro pensar el mundo, tanto si son pensamientos vulgares, como si son científicos.

Los pensamientos son ideas, y las ideas las tenemos.

Pero también son pensamientos las creencias, aunque son de otro tipo distinto.

 

Que un pensamiento sea idea o creencia depende del papel que tenga en la vida del sujeto, depende del arraigo que tienen en la mente.

El mismo pensamiento puede ser idea o creencia.

 

No hay que limitar las creencias a la esfera de la religión.

Hay creencias religiosas, pero también las hay no religiosas.

Ocurre, (como he indicado más arriba) que las ideas se formulan expresamente, son pensamientos explícitos.

Las creencias, en cambio, actúan en la sombra, desde el fondo mismo de nuestra mente. Las damos por supuestas, contamos con ellas, las damos por descontado.

Contamos con la transparencia del cristal y contamos que si voy a asomarme a la ventana veré, a su través, el bloque de enfrente, como siempre. Contamos con ello.

Contamos con las creencias tanto cuando pensamos como cuando actuamos.

Ni todo pensamiento es consciente, ni toda nuestra conducta lo es. Debajo o delante están las creencias.

No somos conscientes de nuestras creencias, pero las tenemos, y actúan en nosotros.

 

Como antes hemos afirmado, con Ortega, "en las creencias vivimos, nos movemos y somos".

Normalmente no llegamos a ellas como consecuencia de una actividad intelectual, racional.

Se instalan en nuestra mente como se instalan ciertas costumbres, ciertos comportamientos, por "herencia cultural", por la "presión de la tradición", por "las circunstancias" de haber vivido así y no de otra manera, en este lugar y no en otro, en este tiempo y no en otro, en esta cultura y no en otra,….

 

Las creencias son las ideas que están en el ambiente, que pertenecen a la época, a la generación que nos ha tocado vivir.

Contra las creencias nada pueden los argumentos, sólo se eliminan con otras creencias, que vienen a ocupar el lugar dejado por las anteriores.

 

Identificamos la realidad con lo que nos ofrecen nuestras creencias.

La nuda/desnuda realidad siempre nos es ajena, porque a ella vamos, siempre, vestidos. Los "nóumenos" siempre están más allá de nosotros, nos son incognoscibles, sólo conocemos "fenómenos" – Kant dixit –

Igualmente, no vemos hechos puros, sino interpretados por nosotros, que como somos así, los interpretamos así, si fuéramos de otra manera…

Estas nuestras interpretaciones de los hechos, de la realidad, son las ideas que nos hemos ido fabricando, pero poniendo nosotros, en el producto final, un sumando.

Lo que llamamos "realidad" es la "realidad interpretada con el bagaje que llevamos a cuestas", es la suma de dos sumandos, uno objetivo, que nos viene de fuera, y el otro subjetivo, que aportamos nosotros.

 

Esta misma realidad interpretada por otro hombre, en otro tiempo, en otra cultura,… sería distinta.

Esta misma realidad, interpretada por un elefante o por un microbio, es distinta a la nuestra.

 

La idea, arraigada, es la creencia.

Cuando decimos "yo creo que…" en realidad estamos diciendo "yo sé y digo que…".

Lo que para nosotros es "real" y es así, depende de nuestras creencias.

 

El mismo objeto, la tierra, es distinta para un astrónomo, científico, que para un agricultor presocrático, mientras uno ve un planeta, el otro ve a la diosa madre fecunda.

Una persona sedienta, un hortelano, un ecologista, un meteorólogo,…. "mirando" la misma agua, "ven" cosas distintas.

Cada cual se acerca a los objetos desde lo que cada uno es y tiene.

 

Estamos asentados sobre las creencias y, además, tenemos ideas.