jueves, 1 de septiembre de 2011

                        NO ME ASUSTEN, POR FAVOR

 

Mayte Tudea Busto.

 

 

Leyendo el último artículo de Ángel, una se pregunta el por qué de las preocupaciones o pensamientos que nos ocupan en el día a día, tan pequeños, tan poco trascendentes, y que sin embargo, nos mantienen entretenidos o expectantes, según la índole o la categoría de los mismos.

 

El panorama de la actualidad económica invade casi en su totalidad la pantalla del presente. Y sorprende al regresar de un viaje en el que has permanecido ajena a la radio, a los periódicos y a los telediarios, y tomar tierra de nuevo, que todo continúa como cuando te marchaste, con ligeras variaciones sobre el mismo tema.

 

Y perdura también la atmósfera de alarma con la que periódicamente, y por motivos diferentes, intentan sobresaltarnos a una mayoría de los ciudadanos para tenernos sometidos, y el miedo, sin duda, es el mejor camino para lograrlo.

 

Vacas locas, fiebres porcinas, gripes aviares, y otras catástrofes de distinto signo, nos vienen siendo anunciadas a través de un terrible libro del Apocalipsis, que imagino apócrifo, y que siempre surte el efecto deseado: el de amedrentarnos.

 

No es que yo pretenda negar la realidad de una crisis que se ha instalado entre nosotros y que amenaza y se ceba siempre en los más débiles: los que menos recursos tienen para defenderse.

 

Pero si vuelvo la vista atrás hasta mi uso de razón, ésta de hoy, es la enésima crisis que he conocido y por lo que parece, las he superado. Y sigo viva. Y "como no existe nada nuevo bajo el sol", si continúo en mi empeño de permanecer en este mundo y me dejan, probablemente no será la última.

 

Quede bien claro que las reflexiones "economicistas" de nuestro amigo Ángel, que además son su territorio y se mueve en él como pez en el agua, no pretendo discutirlas. Falta visión política, sobran egoísmos y vivimos en una época donde la escasez de hombres o mujeres de Estado es evidente. Ahora bien, "si la necesidad aguza el ingenio", "las crisis sirven para crecer" y en último término "al hambre no hay pan duro", todo esto debería servirnos para ponernos las pilas, capear el temporal y entre ola y ola ver si podemos pescar algún pez y llevárnoslo a la orilla.

 

Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, entender también que el Estado del bienestar no es el Estado del despilfarro, que los jubilados no pueden pretender que su médico de cabecera les recete anovulatorios para sus nietas, ni hacer acopio de medicamentos como si mañana se fuera a presentar un tsunami, ni solicitar pruebas médicas costosas e innecesarias para que cuando de verdad lo sean, se puedan realizar.

 

Que hay que exigir a la Administración que administre bien los recursos, y a los administrados, conciencia cívica para hacer buen uso de ellos.

 

A los que se quejan del desastre de la situación actual, con una mano en el corazón piensen si no están dando recibo sin Iva, cobrando el desempleo y trabajando, de baja laboral por una dolencia ficticia, no declarando aquellos ingresos de difícil control, etc. etc. etc...

 

Y a los grandes capitales, equilibristas financieros y especuladores sin control, exigirles de una vez por todas que colaboren en el mantenimiento del país en la misma medida en que se benefician. Y si no se avienen a ello, ofrecerles como hacía el cantante Javier Krae, las distintas modalidades de "pasarles por la piedra". A saber: Inyección letal, cámara de gas, garrote vil o simplemente... la hoguera. Y repetirles el estribillo que Javier cantaba: "...Pero dejadme, que yo prefiera, la hoguera, la hoguera, la hoguera..."

 

Como verán he regresado de vacaciones sin ánimo belicoso. Y es que el descanso serena el espíritu... Y ahora que lo pienso, ¿dónde he dejado a los políticos? En la próxima, hablaremos del Gobierno.

 

jueves, 11 de agosto de 2011

ESTUDIEMOS UN NUEVO SISTEMA

Ángel Pulla Dijort/Málaga

04/07/2011

 

E

uropa padece un grave problema.

 

Europa también, aunque nos empeñemos en señalar que son los países periféricos – especialmente sureños, los PIGS (malditos centralistas) – los que en realidad la padecen.

Pero el problema de Europa es POLITICO, más bien que ECONOMICO, ¡que también! Es básicamente político.

 

El económico lo padecen al unísono, globalmente, otros muchos países de otras latitudes, además de los europeos. Desgraciadamente, los indeseables vendedores de "inmundicia accionarial", - especialmente norteamericanos conocidos por todos,  del entorno de los "neocons", "tea party", etc. – poseen tal fuerza económica y financiera que sin apenas esfuerzo colocaron su "basura" en todos los bancos y países del mundo.  

Naturalmente el capital, ambicioso, insolidario y negrero, una vez contagiado por sus "dueños" los americanos, arrasó cuanto pudo en todos los países donde estaba instalado. Vendió aire, y así nos ha ido a todos.

Todo ello viene como consecuencia de un gran "Planteamiento Hiperliberal", una vez se vieron libres, por la derogación por parte de Clinton  de las ataduras de la ley, que venía de los años 30 para vigilancia de los posibles excesos causantes de la debacle del 29 – 30.

Tras esa devastación solamente quedaba un recurso. Pero en Europa, desgraciadamente, no quedan ya apenas reminiscencias de esos personajes cuyo recuerdo nos hacían renacer las esperanzas de su capacidad de reacción ante estos estafadores financieros actuales.

El paso del tiempo nos ha ido privando de líderes europeos como aquellos Helmut Khol, Miterrand, Jhon Maior, Lubbens, Amato, Felipe González, etc.

Ese grupo de personas sí eran capaces de insuflar en los europeos de los años 80 la fuerza suficiente para, al menos, tratar de contrarrestar las ansias de devastación económica de los gestores de "bonos basura" americanos.

Actualmente disponemos de un excelente plantel de directivos de bancos, grupos financieros y grandes empresas expertas en intermediar, solucionar y conseguir que cualquiera de los anteriormente afectados por los productos que ellos mismos o sus representados les "obligaron" a adquirir, y que les ha supuesto, tanto a ellos como al resto de la ciudadanía global, a soportar la más alarmante depresión financiera, y posteriormente económica que se ha visto después de los años 30.

Y como consecuencia de sus buenas gestiones, ahora gozan de unos extraordinarios devengos, mientras al resto de los afectados se nos exige nuestra aportación para recuperar el importe de su "esquilme". ¡Eso es lo que hay, amigos!    

Y por si ustedes creen que ya han visto todo cuanto de absurdo e inmundo hay en el mundo financiero, si creen que tras esta espeluznante debacle económica, y posterior aporte de las tesorerías públicas "del globo" para saneamiento y mejor ubicación de los ímprobos banqueros y demás gente que nos ha colocado en esta situación, ¡pásmense! Ahora se premia a los entes que debieron en su tiempo prevenir toda esta hecatombe, y no solo eso, sino que además se asocian a aquellas compañías que señalaban como muy saludables (AAA+) a las mismas financieras, bancos y grupos que posteriormente necesitaron que los estados les insuflaran miles de millones de euros para poder sobrevivir.

Actualmente, esos nuevos socios, los "controladores", siguen repartiendo sus calificaciones como si aquí no hubiera pasado nada o ellos no hubieran sido parte fundamental del descomunal error – o engaño – inducido.  Ahora siguen cobrando y remunerando con excesiva prodigalidad a sus gestores por su excelente trabajo, especialmente por su rendimiento.

No es extraño, con todos estos antecedentes, encontrarse con movimientos como el "15 M", que reclaman el correspondiente esclarecimiento de todas aquellas materias, que ni entienden ni encuentran quien se las resuelva.

Demandan justificación y desenlace a los problemas del paro, las deudas y la corrupción.

La simple expresión de estos problemas no aporta la perspectiva global de su dimensión. Se une al cúmulo de problemas no resueltos por los gobiernos y que, además, les obligan a aparecer  como inhabilitados para su resolución. Véase la corrupción: no hay capacidad de reacción ante los gobernantes corruptos. Vuelven a seguir gobernando, pese a todas las denuncias. Este movimiento reclama también un rápido acuerdo entre los partidos políticos que hiciera factible un desenlace razonable al problema judicial español.

Como decía al inicio del artículo, no es solamente un problema económico el de Europa, es más bien un grave problema político.

Los países miran especialmente aquello que a ellos les afecta. No lo que pueda afectar a la Unión Europea. Para Alemania es bueno lo que es bueno para Alemania, lo sea o no para la Unión Europea. Así jamás conseguiremos lo que aquellos líderes citados anteriormente pensaban de Europa.

La Economía Es Una Ciencia Social Con Base Contable.

En la Unión Europea actual, ese primer apellido se ha perdido. Aquí hemos conseguido hacer de la Economía la ciencia que administra la carestía. Ni más ni menos.

Cada uno tendremos nuestros recuerdos de aquel año 1986, y siguientes – y si me apremiáis también de los anteriores – con aquella gran ilusión y esperanza en nuestra incorporación a Europa ¡Europa!

Los jóvenes desconocen o no entienden algo que para ellos es lo más normal del mundo, pero aquello no era como es ahora. Aquello era exactamente la consecución de lo que ahora veis tan natural.

Poco a poco aquellas ideas, aquellas ilusiones han ido desvaneciéndose, por culpa precisamente de que los que han tenido la obligación de mantenerlas son los primeros que han hecho lo inconcebible para obstruirlas con sus rácanas percepciones de la realidad interesada de cada cual.

Don Miguel de Unamuno dejó dicho: "Espera, que solo el que espera vive. Pero teme el día en que se te conviertan en recuerdo las esperanzas"  

 

Me temo que ese día ha llegado… o está a punto de llegar. ¡Pena…!

Hoy, casi dos meses después de la fecha de nacimiento de este artículo, al releerlo, temo que debería haber añadido un "negro aviso" posterior. Quiero pecar de pesimista, y que alguno de vosotros un día me diga "te colaste Burt Lancaster".

 Pero temo que ahora mismo  se está gestionando una nueva crisis, instaurada precisamente en los países que deberían ser el sustento del equilibrio económico y financiero del mundo: EEUU, Alemania, China… ¡imagínense los demás!    

 

 

miércoles, 3 de agosto de 2011

TAMBIEN PUDO SER LA ESPINA DE UNA ROSA

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Pudo darse que una espina en el tallo de una hermosa rosa roja hubiera producido el hecho. No este, pero sí otro semejante.

Lo digo para que aquellos que me conocen no inicien su lógica deducción sacada de mi presente artículo, aquello de que mira de tal palo tal astilla, ya sabemos de qué pie cojeas, etc.

Esta va sin segundas.

Algunos de mis amigos, y de mis amigas, cuando lo lean, me los veo venir. Claro, siempre disparando a los mismos, cómo no le iba a lanzar algún tirito a sus amigos del PP…

Esto es mucho más simple y vulgar que todo ese tinglado mental que os estáis recelando.

En la torre derecha del Colegio de San Ildefonso, en El Palo, en la parte más alta de la misma, se hallaba una gaviota, dando unos graznidos, que llamaban la atención a las personas, que, como yo, no tenían en ese momento ninguna otra diversión ni obligación que no fuera mirar, escuchar y ver lo que ocurría en aquellos alrededores.

Al parecer, aunque esto lo digo por deducción, momentos antes había comenzado un jardinero a pasear su cortacésped por los jardines del colegio, pasando cuando comenzó la exhibición de la gaviota por la parte derecha del jardín, dirección a la calle J. S. Elcano.

Y aquí comienza el festival de la gaviota.

Resultaba alucinante ver cómo esa gaviota evolucionaba, realizando giros acrobáticos sobre los árboles más altos del patio, haciendo bajadas de kamikaze hacia el césped y recuperando de nuevo su altura, acompañando estas piruetas con unos graznidos amenazantes, que podrían amedrentar a cualquiera que estuviese dentro de ese recinto, e incluso a los que lo veíamos detrás de la "barrera".

Únicamente recuerdo una visión semejante con un águila precipitándose sobre un pequeño animal (no pude ver qué era, aunque imagino que sería un conejo) en el campo. Jamás he visto algo igual al comportamiento de esta gaviota.

Intrigados por esta actuación, un vecino casual y yo, que estábamos ante el escaparate de una librería, nos metimos de lleno en la contemplación e interpretación de la conducta del animal.

Una vez que el jardinero con su cortacésped enfiló la pared paralela a la avenida, cambió por completo la actuación de la gaviota.

Concretó su punto de mira y se lanzó sobre él con las más aviesas intenciones: el jardinero y su máquina.

Este hombre se defendía como podía de su implacable atacante. A manotazos, a sombrerazos – le hizo falta una escopeta, creo yo -, pero no había forma de hacerle desistir.

Mi compañero de escaparate me comentó que posiblemente esa gaviota tendría por allí alguna cría o quizá algún desove, y por esta causa defendía con esa agresividad a su futura descendencia.

Posiblemente fuera así.

Era impresionante escuchar los graznidos de esta gaviota cuando iniciaba su embestida contra el jardinero. Ignoro cual sería su estado de ánimo, yo en su caso estaría atemorizado.

Dedicaba además todo su tiempo al ataque sin cuartel a su objetivo, sin concederle un intervalo de sosiego, ataque directo y una vez remontado su derrotero, volvía sin tregua  a abalanzarse sobre el mismo.

La gaviota no ha sido nunca un animal de mi complacencia. Siempre la he visto como sosa, sin ningún arte especial de deleite para el que la mira. Se mueve por las orillas del mar, incluso dentro del mismo, se posa sobre las farolas o los salientes de los edificios y vigila y persigue a los peces para su pesca, y si no los hay, se alimenta del pescado muerto o de los basureros. No canta, grazna.

Como digo, nunca ha sido santo de mi devoción. Y de hace unos años, incluso menos.

El amedrentado jardinero, perseguido con insistencia por este animal, se dirige hacia el centro del jardín, para la máquina y se coloca muy marcial, sombrero en mano, esperando la siguiente bribonada de la gaviota.

Y no llegó.

Fue como si al apagar el motor de la cortadora, hubieran desconectado la actividad de la palmípeda. ¡Ay, si siempre ocurriera lo mismo, si siempre fuera igual…!

A modo de conclusión (iba a decir corolario, pero tengo mis dudas, quizá le pregunte a Tomás por su significado exacto) deduzco que las gaviotas, a quienes yo nunca había juzgado como animales violentos, implacables, se me habían manifestado precisamente como tales criaturas, defendiendo al parecer, a su descendencia.

¡Ventura del sufrido jardinero al venir en su represalia una sola gaviota! ¿Se imaginan si viene la pareja?

¡Hubiera tenido que rendirse, o mejor entregarle la herramienta y exiliarse!

29/06/2011

martes, 26 de julio de 2011

EL COLOR DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA.

Mayte Tudea.

22-Julio- 2011

                  

                           

"Después de doce días de convivencia y además, en un barco, terminaremos mordiéndonos unos a otros".

 

Así pronosticaba Ángel, con su habitual  y descarnado sentido del humor, lo que preveía podía ocurrir en el crucero por el Danubio.

 

Yo, siempre más optimista, he creído que los viajes, aparte de permitirte conocer lugares interesantes, bellezas ignoradas, otras culturas y otros modos de vida, lograban también hacerte intimar con personas de tu grupo de las que sólo se tiene un conocimiento superficial y establecer con ellas lazos más estrechos y en algunos casos, incluso, amistades profundas. Compartir experiencias y disfrutar conjuntamente al descubrir nuevas ciudades que nos encantan o nos sorprenden, no cabe duda de que une mucho.

 

Ahora bien, en esto, como en casi todo, el factor más determinante es el de la voluntad. Si el deseo que predomina cuando se inicia un viaje es el de

estar abierto hacia el conocimiento –aunque sea algo superficial-, de otros países con todos sus elementos: históricos, objetivos, reales, admirando lo hermoso que contienen o sorprendiéndonos de su escaso desarrollo o de su pobreza, disfrutando de sus monumentos y de sus paisajes, intentando apreciar las comidas que nunca hemos probado, valorando lo positivo y procurando relativizar lo menos bueno o aquellos imponderables que puedan presentarse, el resultado final será satisfactorio y nos habremos enriquecido al realizarlo.

 

Si por el contrario prevalece en nuestro ánimo la intención de "sacarle punta a todo", de adoptar una actitud cicatera y predispuesta a encontrar "tres pies al gato", siempre hallaremos motivos para la crítica y sin duda   conseguiremos aquello que parecía ser nuestro principal propósito: estropearnos el viaje. Ahora bien, "para este recorrido no se necesitaban tantas alforjas".

 

El crucero por el Danubio tenía un listón muy difícil de superar: Los que previamente habíamos realizado por el Rhin y el Sena. Y por supuesto, al discurrir por diferentes países se añadía la imposibilidad de que todos ofrecieran el mismo nivel de interés e igual importancia en sus monumentos.

 

Hemos comenzado de menos a más:

 

Rumanía, pobre y con escaso desarrollo, nos ha permitido sin embargo conocer su historia más reciente y el lastre que todavía arrastran;

Bulgaria, con su ciudad de las rosas, Rousse, mezcla de culturas y llena de hermosos edificios; Belgrado, con su fortaleza y la visita de Novi Sad;

Hungría, la excursión a Puzta y su espectáculo ecuestre, y Budapest, una de las "joyas más hermosas de la corona"; después Bratislava, una pequeña y encantadora ciudad antigua, y al final,

Austria: Viena, señorial, esplendorosa, llena de edificios bellísimos e impactantes; la visita a Schoenbrunn, su espectacular palacio de verano,   y como remate,  Melk, con su hermosa abadía sobre el Danubio y su florido pueblecito.

 

El servicio y la comida que hemos disfrutado en el barco durante el trayecto ha sido inmejorable, a lo que sin duda habría que añadir "la barra libre" en las mesas, que por experiencia sabemos el coste que tiene fuera de nuestro país e incluso en él; la estupenda organización para desplazar ciento setenta y seis personas en cuatro autobuses, y la puntualidad que por ambas partes se ha desplegado; los guías, que han sido muy buenos en su conjunto; y el programa, que se ha cumplido al ciento diez por ciento, ya que la escala en Munich no estaba prevista y fue una gentileza de  "Viajes

de Película". A considerar también, que nadie se ha puesto enfermo seriamente –sólo algunas molestias puntuales-.

 

Como algo negativo, pero impredecible, el calor intenso de los primeros días, que afortunadamente fue remitiendo. Y un porcentaje pequeño de los viajeros que eligieron un cristal oscuro a través del que contemplar lo que a una gran mayoría les parecía estupendo.

 

Al final, y afortunadamente, la predicción de Ángel no se cumplió; las yugulares quedaron intactas y no porque faltaran colmillos, sino porque la experiencia nos ha permitido esquivarlos.

lunes, 18 de julio de 2011

ENTRE EL DISLATE Y LA INSENSATEZ

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Y

o suelo decir habitualmente que los de Bilbao nacemos donde queremos. Y es cierto, oye. Los de otros sitios no pueden. No tienen esa oportunidad.

 Los de Bilbao sí. Así de claro, sin más. Sí, nacemos donde queremos.

Fíjate en Cristo, oye. Es del Bocho. Típico bilbaíno. ¿Y qué hizo? Pues quiso dar ejemplo de humildad y dijo "¿dónde, pues, puedo nacer fuera de mi tierra?" y se fue a Belén. Vale.

A mí me ocurrió algo parecido. Bueno, no a mí, porque yo no tenía los poderes de Cristo, claro. Pero bueno, la Matea cuando vio el genio que iba a tener su hijo y lo problemático que podía ser en el futuro, dijo este no puede nacer en Bilbao.

Y Yo, que soy un bilbaíno de los pies a la cabeza,  me llevaron a nacer, o como diría mi amigo Tomás, me nacieron

en Beteta, pues. Mira tú, uno de Bilbao ir a nacer a un sitio que ni yo conocía.

Claro, ahora, cuando hablamos con los amigos y digo eso de que los de Bilbao somos así o asá, enseguida me dicen "anda, pues yo creía que tú eras de Cuenca".

Vale, es un error que hay que saber perdonar, no porque ser de Cuenca sea peor que ser de Bilbao, sino porque cada cosa en su sitio, y cuando uno es de un sitio, es de allí, no de donde lo hayan nacido.

Bueno, también me marco de vez en cuando aquello de que "…cerca del mar porque yo… nací en el Mediterráneo…"

Esto, más que nada, es porque soy un admirador de Serrat ¿qué digo admirador?, soy El Admirador de Joan Manuel. Oye, cosas que tiene uno, pues.

Y aunque los cántabros seamos de una forma, tampoco sienta tan mal nacer uno por allí, por donde  se nota que "… en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno/ que han vertido cien pueblos de Algeciras a Estambul/ para que pintes de azul tus largas noches de invierno…"

 

El lugar de nacimiento de la persona es un episodio ocasional dentro del currículo vital de las personas.

Revisa el caso de algunos de tus conocidos. Verás qué serie de casualidades han coincidido en  muchos de ellos, para que quien habitualmente ha desarrollado su vida en Málaga, por ejemplo, ha dado a luz en Barcelona. Se le adelantó el parto en unas vacaciones.

Simplemente es un ejemplo. Casos similares son abundantes.

Por este motivo es por lo que califico de episodio ocasional o fortuito el lugar donde nazcas. No es tan casual el lugar donde resides. Ese depende primordialmente del emplazamiento laboral de la familia.

 

Y yo que empiezo mi artículo este, tan raro él, fíjate, hablando de mi "bilbainez", y sigo con unos versos de la canción "Mediterráneo" de Serrat – demasiado lo de Serrat, que no se puede aguantar -, llevado de este mismo arrebato, siento la necesidad de recordarte otros de esa misma composición, referentes a

"…si un día para mi mal/ viene a buscarme la Parca/ empujad al mar mi barca/ y dejad que el temporal/ desguace sus alas blancas…"

 

(si pudiera te lo diría cantando, pero soy muy malo para estos menesteres) pero es un detalle el dar tus indicaciones para cuando llegue tu óbito, y que tus amigos no te amarguen con duelos y llantos, sino que te despidan, se tomen un buen vino en tu memoria y después que te dejen donde puedas tener buena vista, cerca del mar, y en una ladera soleada. No hay nada mejor.

Y como después da igual de dónde seas, ya no te vale ser de Bilbao o de Beteta. Lo importante es lo que hayas hecho aquí y lo que hayas vivido, y amado, y estudiado, y ayudado, y compartido. Eso sí merece la pena.

 

Tu balance final, y tu cuenta de resultados, es lo que en definitiva hará de ti, - después -, ser una persona interesante o simplemente alguien que pasó.

 

Tal como ha ido evolucionando este dislocado artículo, no sé si publicarlo en el blog o borrarlo. De cualquier forma, si lo estás leyendo, es que algo en mí ha decidido que más vale reírse de algo, que lamentar su destrucción.

 

Eso solo se nos ocurre a los de Bilbao, que no hemos acertado a nacer en el bocho. 

lunes, 4 de julio de 2011

ENAMORARSE, AMAR Y QUERER.

Tomás Morales Cañedo

 

"Estoy enamorado de Elsa".

"Amo a Elsa".

"Elsa y yo nos queremos".

 

Parece que todo es igual, pero no.

 

Yo, como tantísima gente de mi generación, leía y meditaba con fruición a ese judío, místico ateo, teólogo, filósofo, psicólogo y sociólogo, que le había añadido la "libertad" al freudismo y al marxismo, me refiero a Erich Fröm y a su "Arte de amar", a su "Miedo a la libertad", aunque yo disfrutaba, sobre todo con "Y seréis como dioses".

 

"El amor –dice E.Fröm- es un arte, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad".

"Amor es decisión de amar a una persona y compromiso de seguir amándola".

Distingue Fröm varios tipos de amor: "amor autopersonal" o de autoestima, "amor maternal", "amor filial", "amor fraternal" que también incluye el amor al prójimo, "amor de amistad", "amor a la patria", "amor a Dios", "amor a los animales", "amor a las plantas", "amor a las flores", "amor a las ideas", "amor a la poesía",….

 

Los griegos (siempre los griegos) disponían de cuatro palabras al referirse al amor:  1.- "Filía" o amor entre amigos. 2.- "Eros" o amor romántico o sexual. 3.- "Ágape" o amor incondicional; y 4.- "Storge" o amor afectivo o familiar.

 

Pero "amar" no es "enamorarse".

 

Enamorarse es muy fácil, amar es más difícil.

Enamorarse es mariposear, es ir de flor en flor, "culito veo, culito quiero". Amar, sin embargo, es renunciar a todas las demás flores para quedarse sólo en ésta.

De lo primero que uno se enamora es del cuerpo, de lo que esa persona tiene; la meta es seducirla. Una vez hecho, ¡a otra cosa mariposa!. Enamorarse es una actividad siempre en movimiento.

Amar no. Se ama el alma de esa otra persona, lo que es. Amar es quedarse, es detenerse, pararse.

El que se enamora es como el cazador, que lo que quiere es cobrar la pieza, sin pararse a mirar si la perdiz es macho o hembra, o el conejo es coneja.

 

Enamorarse es un sentimiento individual, muy intenso, que puede ser correspondido o no. Es la fase inicial, que conlleva fecha de caducidad. Al enamoramiento se le ha llamado "locura transitoria" y "secuestro mental". El enamorarse no tiene edad, puede uno enamorarse a cualquier edad. Para el enamorado la otra persona es fascinante, es maravillosa, porque no la ve como ella es, sino idealizada, recalcando las virtudes y ciego para los defectos. El otro no es un ser real, sino ideal o idealizado. Es el "contigo, pan y cebolla" y el "contigo viviría hasta debajo de un puente". Es una fase muy fuerte, obstaculiza o anula otras tareas (estudio, trabajo, familia,…) pero es un estado pasajero. La intensidad del enamoramiento no está hecha para durar mucho, sino para hechizar, para conquistar.

"Cuando una persona se enamora –leo la última noticia- doce áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los productos químicos que inducen a la euforia, como son la dopamina, la oxitocina y la adrenalina".

No es de extrañar que, al estar tan ocupado el cerebro, relegue otras tareas tan o más urgentes.

 

El enamorado, además, suele ser un malabarista verbal, usa una retórica edulcorada para encandilar a la otra persona, que cae rendida a sus pies.

¿Por qué D. Juan Tenorio como canon y prototipo y no Romeo, Marco Antonio, Calixto, Otelo, incluso, Don Quijote?

D. Juan es un enamoradizo impenitente, que suelta palabras bonitas envueltas en papel de celofán ("no es verdad Ángel de amor,…Paloma mía,..Gacela mía,….Estrella mía….Hermosa mía…. "están respirando amor"), es un cautivador, "de vista fascinadora, de palabra seductora…"es un calavera sin escrúpulos: "por donde quiera que fui/ la Razón atropellé, / la Virtud escarnecí, / a la Justicia burlé / y a las mujeres vendí".

¿A qué tipo de mujeres?. A todas. "yo a las cabañas bajé (a las plebeyas) / yo a los palacios subí (a las damas) / yo a los claustros escalé (Dñª Inés, la monja novicia, consagrada a Dios, a quien le disputa la mujer).

"… lo sagrado…ni clérigo ni seglar…"

¿A cuántas? Le pregunta Don Luis: "¿cuántos días empleáis / en cada mujer, Don Juan?. // "partid los días del año / entre los que ahí encontráis (suma y divide) : UNO para enamorarlas / OTRO para conseguirlas / OTRO para abandonarlas / DOS para sustituirlas / y una HORA para olvidarlas"

 

"No sé qué fascinación / en mis sentidos ejerce / que siempre hacia él se me tuercen / la mente y el corazón".

"Tu presencia me enajena / tus palabras me alucinan / tus ojos me fascinan / y tu aliento me envenena".

Respuestas de Dñª Inés.

 

Pero este "conquistador insensible, que sólo quiere engatusarlas para poseerlas, un practicante del método kleenes, pero que no se deja conquistar, se mutará en un conquistador conquistado".

Ha jugado al amor, con el enamoramiento, y ha caído en las redes del amor (ésta es la moraleja). De la apuesta inicial (ésta, la novicia, como una más, de mi colección) ha pasado al compromiso (por lo tanto a la renuncia a las demás).

"No es un amor terrenal / que cual ráfaga se apaga. / Es incendio que se traga…"

 

De "cazador" de cuerpos femeninos, nadando en un caldo de endorfinas hasta poseerlas y sólo para poseerlas, a "cazado" por el alma de una novicia.

Este condenado, que iría de patitas", al infierno, por enamoradizo canalla e impenitente, por usar a las personas como medios, como trofeos que exhibir, quedará redimido al caer en el amor salvador.

 

Para el enamorado, su pareja es perfecta, es la persona más maravillosa del mundo mundial. Las verrugas son lunares, la cojera es garbo al andar, los ronquidos son melodías repetidas, no es gorda, sólo un poco rellenita,…

El enamoradizo suele ser un mal amante.

 

Quizá sea verdad lo que dicen: "empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados" o "el enamoramiento es sólo la introducción o el prólogo al amor". Pero hay mucha gente que sólo sabe prologar, pero no novelar.

 

El amor no se dice; el amor o se ve o no hay amor.

Cuando uno de los dos dice al otro: "dime que me amas". El otro, si la ama, de verdad, debería responder: "¿es que no lo ves, con tus ojos, te lo tengo que decir con mi voz"?. ¡Malo¡.

Alguien ha dicho que para amar a una persona, ésta  no tiene que ser bellísima, sino ser lo suficientemente poco fea para que sea posible un acercamiento que posibilite el conocimiento, paso previo y necesario para el amor.

Amar no es enamorarse. Amar es obrar ("obras son amores"). Amar es dar y darse sin esperar nada a cambio. No se ama para ser amado (la madre, "el amor materno" es el mejor prototipo del amor, el amor incondicional). No se busca ni se intenta la reciprocidad. Sencillamente, se ama y ya está. La felicidad del que ama está en el dar, pero ese dar no es quitarse algo, privarse de algo, para dárselo a la persona amada. Amar es compartir lo mejor de sí mismo  con otra u otras personas. Y puede que no se vea correspondido en igual medida. Uno es feliz viendo a la otra persona feliz. Por eso el que ama respeta a la otra persona como es, con sus virtudes y sus defectos. No intenta cambiarla, moldearla, hacerla a la medida de uno.

 

Creo que era Unamuno el que decía: "si, de verdad me amas, ámame como soy, no como tú quieres que sea, estarías amándote a ti mismo en mí".

En el amor hasta sobran las palabras, tan necesarias en el enamoramiento pasajero.

Cuando uno de los dos llega a decir: "si lo sé no me caso", habría que preguntarle con quien pensaba él/ella que iba a casarse. ¿Con la persona perfecta, idolatrada, ideal,… o con una persona normal, con virtudes y defectos?.

El que se enamora sólo ama las coincidencias; el que ama acepta y se enamora, también, de las diferencias.

Porque amar es ver y aceptar los defectos del otro y ayudarle a superarlos. Porque el amor no está en las nubes, tiene los pies en el suelo.

En el amor no hay príncipes azules, sino personas nunca ideales y perfectas.

 

Si el enamoramiento es una conquista, con vencedor y vencido, en el amor no hay lucha, sino camaradería y convivencia.

Uno puede enamorarse sin ser correspondido, pero en el amor entre personas adultas uno no puede amar a quien no lo ama, porque, en contra de lo que se dice, "el amor no es ciego" (el enamoramiento, quizá, sí).

Amamos lo que el otro es, pero también lo que sabemos que el otro puede llegar a ser.

Empezamos, realmente, a amar,  no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente a una persona imperfecta.

Pero al sentirse amado se corresponde con amor, sin ser, éste, solicitado ni exigido.

 

 

Quererse es darse y tomarse recíprocamente.

"¿De qué sirve que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda?".

Querer no es desear. Se desea todo lo bueno, lo bello,… porque lo que se desean son los fines. "El deseo, ese gran agujero" que nunca se colma ni se calma.

Desear no es querer. El que todo y sólo desea, nada quiere.

Querer es arrostrar, también, con los medios que nos lleva a la meta. Se ama la meta y se va amando mientras se va.

El verbo "querer" en latín se dice "volo, vis velle, volui". De aquí viene "veleidoso", el veleta que lo quiere todo, pero que, en cuanto se presenta el primer obstáculo, desiste y… "a otra cosa, mariposa". El enamorado es un corto de vista, que ve lo que no hay o lo ve como no es.

 

El querer es un kit completo, son los fines y los medios los queridos, por eso nunca se desanima, el esfuerzo y el tesón siempre están presentes, el desánimo no existe; el desear, en cambio, es sólo espuma, basta soplar para que se diluya.

Los que se quieren siembre están ayudándose mutuamente.

 

No es, pues, igual "enamorarse" (girar alrededor del propio ombligo) que "amar" (hacerle bien al otro), ni que "quererse" (hacerse el bien mutuamente).

 

Amigo, lector de estas líneas, aunque no estés ENAMORADO, AMA,  en la acción ya va un premio. Si, además, la otra persona te responde, AMÁNDOTE, entonces es que OS QUERÉIS.

 

Y esto, EL QUERERSE, es ya… ¡LA LECHE!