martes, 26 de julio de 2011

EL COLOR DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA.

Mayte Tudea.

22-Julio- 2011

                  

                           

"Después de doce días de convivencia y además, en un barco, terminaremos mordiéndonos unos a otros".

 

Así pronosticaba Ángel, con su habitual  y descarnado sentido del humor, lo que preveía podía ocurrir en el crucero por el Danubio.

 

Yo, siempre más optimista, he creído que los viajes, aparte de permitirte conocer lugares interesantes, bellezas ignoradas, otras culturas y otros modos de vida, lograban también hacerte intimar con personas de tu grupo de las que sólo se tiene un conocimiento superficial y establecer con ellas lazos más estrechos y en algunos casos, incluso, amistades profundas. Compartir experiencias y disfrutar conjuntamente al descubrir nuevas ciudades que nos encantan o nos sorprenden, no cabe duda de que une mucho.

 

Ahora bien, en esto, como en casi todo, el factor más determinante es el de la voluntad. Si el deseo que predomina cuando se inicia un viaje es el de

estar abierto hacia el conocimiento –aunque sea algo superficial-, de otros países con todos sus elementos: históricos, objetivos, reales, admirando lo hermoso que contienen o sorprendiéndonos de su escaso desarrollo o de su pobreza, disfrutando de sus monumentos y de sus paisajes, intentando apreciar las comidas que nunca hemos probado, valorando lo positivo y procurando relativizar lo menos bueno o aquellos imponderables que puedan presentarse, el resultado final será satisfactorio y nos habremos enriquecido al realizarlo.

 

Si por el contrario prevalece en nuestro ánimo la intención de "sacarle punta a todo", de adoptar una actitud cicatera y predispuesta a encontrar "tres pies al gato", siempre hallaremos motivos para la crítica y sin duda   conseguiremos aquello que parecía ser nuestro principal propósito: estropearnos el viaje. Ahora bien, "para este recorrido no se necesitaban tantas alforjas".

 

El crucero por el Danubio tenía un listón muy difícil de superar: Los que previamente habíamos realizado por el Rhin y el Sena. Y por supuesto, al discurrir por diferentes países se añadía la imposibilidad de que todos ofrecieran el mismo nivel de interés e igual importancia en sus monumentos.

 

Hemos comenzado de menos a más:

 

Rumanía, pobre y con escaso desarrollo, nos ha permitido sin embargo conocer su historia más reciente y el lastre que todavía arrastran;

Bulgaria, con su ciudad de las rosas, Rousse, mezcla de culturas y llena de hermosos edificios; Belgrado, con su fortaleza y la visita de Novi Sad;

Hungría, la excursión a Puzta y su espectáculo ecuestre, y Budapest, una de las "joyas más hermosas de la corona"; después Bratislava, una pequeña y encantadora ciudad antigua, y al final,

Austria: Viena, señorial, esplendorosa, llena de edificios bellísimos e impactantes; la visita a Schoenbrunn, su espectacular palacio de verano,   y como remate,  Melk, con su hermosa abadía sobre el Danubio y su florido pueblecito.

 

El servicio y la comida que hemos disfrutado en el barco durante el trayecto ha sido inmejorable, a lo que sin duda habría que añadir "la barra libre" en las mesas, que por experiencia sabemos el coste que tiene fuera de nuestro país e incluso en él; la estupenda organización para desplazar ciento setenta y seis personas en cuatro autobuses, y la puntualidad que por ambas partes se ha desplegado; los guías, que han sido muy buenos en su conjunto; y el programa, que se ha cumplido al ciento diez por ciento, ya que la escala en Munich no estaba prevista y fue una gentileza de  "Viajes

de Película". A considerar también, que nadie se ha puesto enfermo seriamente –sólo algunas molestias puntuales-.

 

Como algo negativo, pero impredecible, el calor intenso de los primeros días, que afortunadamente fue remitiendo. Y un porcentaje pequeño de los viajeros que eligieron un cristal oscuro a través del que contemplar lo que a una gran mayoría les parecía estupendo.

 

Al final, y afortunadamente, la predicción de Ángel no se cumplió; las yugulares quedaron intactas y no porque faltaran colmillos, sino porque la experiencia nos ha permitido esquivarlos.

lunes, 18 de julio de 2011

ENTRE EL DISLATE Y LA INSENSATEZ

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

Y

o suelo decir habitualmente que los de Bilbao nacemos donde queremos. Y es cierto, oye. Los de otros sitios no pueden. No tienen esa oportunidad.

 Los de Bilbao sí. Así de claro, sin más. Sí, nacemos donde queremos.

Fíjate en Cristo, oye. Es del Bocho. Típico bilbaíno. ¿Y qué hizo? Pues quiso dar ejemplo de humildad y dijo "¿dónde, pues, puedo nacer fuera de mi tierra?" y se fue a Belén. Vale.

A mí me ocurrió algo parecido. Bueno, no a mí, porque yo no tenía los poderes de Cristo, claro. Pero bueno, la Matea cuando vio el genio que iba a tener su hijo y lo problemático que podía ser en el futuro, dijo este no puede nacer en Bilbao.

Y Yo, que soy un bilbaíno de los pies a la cabeza,  me llevaron a nacer, o como diría mi amigo Tomás, me nacieron

en Beteta, pues. Mira tú, uno de Bilbao ir a nacer a un sitio que ni yo conocía.

Claro, ahora, cuando hablamos con los amigos y digo eso de que los de Bilbao somos así o asá, enseguida me dicen "anda, pues yo creía que tú eras de Cuenca".

Vale, es un error que hay que saber perdonar, no porque ser de Cuenca sea peor que ser de Bilbao, sino porque cada cosa en su sitio, y cuando uno es de un sitio, es de allí, no de donde lo hayan nacido.

Bueno, también me marco de vez en cuando aquello de que "…cerca del mar porque yo… nací en el Mediterráneo…"

Esto, más que nada, es porque soy un admirador de Serrat ¿qué digo admirador?, soy El Admirador de Joan Manuel. Oye, cosas que tiene uno, pues.

Y aunque los cántabros seamos de una forma, tampoco sienta tan mal nacer uno por allí, por donde  se nota que "… en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno/ que han vertido cien pueblos de Algeciras a Estambul/ para que pintes de azul tus largas noches de invierno…"

 

El lugar de nacimiento de la persona es un episodio ocasional dentro del currículo vital de las personas.

Revisa el caso de algunos de tus conocidos. Verás qué serie de casualidades han coincidido en  muchos de ellos, para que quien habitualmente ha desarrollado su vida en Málaga, por ejemplo, ha dado a luz en Barcelona. Se le adelantó el parto en unas vacaciones.

Simplemente es un ejemplo. Casos similares son abundantes.

Por este motivo es por lo que califico de episodio ocasional o fortuito el lugar donde nazcas. No es tan casual el lugar donde resides. Ese depende primordialmente del emplazamiento laboral de la familia.

 

Y yo que empiezo mi artículo este, tan raro él, fíjate, hablando de mi "bilbainez", y sigo con unos versos de la canción "Mediterráneo" de Serrat – demasiado lo de Serrat, que no se puede aguantar -, llevado de este mismo arrebato, siento la necesidad de recordarte otros de esa misma composición, referentes a

"…si un día para mi mal/ viene a buscarme la Parca/ empujad al mar mi barca/ y dejad que el temporal/ desguace sus alas blancas…"

 

(si pudiera te lo diría cantando, pero soy muy malo para estos menesteres) pero es un detalle el dar tus indicaciones para cuando llegue tu óbito, y que tus amigos no te amarguen con duelos y llantos, sino que te despidan, se tomen un buen vino en tu memoria y después que te dejen donde puedas tener buena vista, cerca del mar, y en una ladera soleada. No hay nada mejor.

Y como después da igual de dónde seas, ya no te vale ser de Bilbao o de Beteta. Lo importante es lo que hayas hecho aquí y lo que hayas vivido, y amado, y estudiado, y ayudado, y compartido. Eso sí merece la pena.

 

Tu balance final, y tu cuenta de resultados, es lo que en definitiva hará de ti, - después -, ser una persona interesante o simplemente alguien que pasó.

 

Tal como ha ido evolucionando este dislocado artículo, no sé si publicarlo en el blog o borrarlo. De cualquier forma, si lo estás leyendo, es que algo en mí ha decidido que más vale reírse de algo, que lamentar su destrucción.

 

Eso solo se nos ocurre a los de Bilbao, que no hemos acertado a nacer en el bocho. 

lunes, 4 de julio de 2011

ENAMORARSE, AMAR Y QUERER.

Tomás Morales Cañedo

 

"Estoy enamorado de Elsa".

"Amo a Elsa".

"Elsa y yo nos queremos".

 

Parece que todo es igual, pero no.

 

Yo, como tantísima gente de mi generación, leía y meditaba con fruición a ese judío, místico ateo, teólogo, filósofo, psicólogo y sociólogo, que le había añadido la "libertad" al freudismo y al marxismo, me refiero a Erich Fröm y a su "Arte de amar", a su "Miedo a la libertad", aunque yo disfrutaba, sobre todo con "Y seréis como dioses".

 

"El amor –dice E.Fröm- es un arte, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad".

"Amor es decisión de amar a una persona y compromiso de seguir amándola".

Distingue Fröm varios tipos de amor: "amor autopersonal" o de autoestima, "amor maternal", "amor filial", "amor fraternal" que también incluye el amor al prójimo, "amor de amistad", "amor a la patria", "amor a Dios", "amor a los animales", "amor a las plantas", "amor a las flores", "amor a las ideas", "amor a la poesía",….

 

Los griegos (siempre los griegos) disponían de cuatro palabras al referirse al amor:  1.- "Filía" o amor entre amigos. 2.- "Eros" o amor romántico o sexual. 3.- "Ágape" o amor incondicional; y 4.- "Storge" o amor afectivo o familiar.

 

Pero "amar" no es "enamorarse".

 

Enamorarse es muy fácil, amar es más difícil.

Enamorarse es mariposear, es ir de flor en flor, "culito veo, culito quiero". Amar, sin embargo, es renunciar a todas las demás flores para quedarse sólo en ésta.

De lo primero que uno se enamora es del cuerpo, de lo que esa persona tiene; la meta es seducirla. Una vez hecho, ¡a otra cosa mariposa!. Enamorarse es una actividad siempre en movimiento.

Amar no. Se ama el alma de esa otra persona, lo que es. Amar es quedarse, es detenerse, pararse.

El que se enamora es como el cazador, que lo que quiere es cobrar la pieza, sin pararse a mirar si la perdiz es macho o hembra, o el conejo es coneja.

 

Enamorarse es un sentimiento individual, muy intenso, que puede ser correspondido o no. Es la fase inicial, que conlleva fecha de caducidad. Al enamoramiento se le ha llamado "locura transitoria" y "secuestro mental". El enamorarse no tiene edad, puede uno enamorarse a cualquier edad. Para el enamorado la otra persona es fascinante, es maravillosa, porque no la ve como ella es, sino idealizada, recalcando las virtudes y ciego para los defectos. El otro no es un ser real, sino ideal o idealizado. Es el "contigo, pan y cebolla" y el "contigo viviría hasta debajo de un puente". Es una fase muy fuerte, obstaculiza o anula otras tareas (estudio, trabajo, familia,…) pero es un estado pasajero. La intensidad del enamoramiento no está hecha para durar mucho, sino para hechizar, para conquistar.

"Cuando una persona se enamora –leo la última noticia- doce áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los productos químicos que inducen a la euforia, como son la dopamina, la oxitocina y la adrenalina".

No es de extrañar que, al estar tan ocupado el cerebro, relegue otras tareas tan o más urgentes.

 

El enamorado, además, suele ser un malabarista verbal, usa una retórica edulcorada para encandilar a la otra persona, que cae rendida a sus pies.

¿Por qué D. Juan Tenorio como canon y prototipo y no Romeo, Marco Antonio, Calixto, Otelo, incluso, Don Quijote?

D. Juan es un enamoradizo impenitente, que suelta palabras bonitas envueltas en papel de celofán ("no es verdad Ángel de amor,…Paloma mía,..Gacela mía,….Estrella mía….Hermosa mía…. "están respirando amor"), es un cautivador, "de vista fascinadora, de palabra seductora…"es un calavera sin escrúpulos: "por donde quiera que fui/ la Razón atropellé, / la Virtud escarnecí, / a la Justicia burlé / y a las mujeres vendí".

¿A qué tipo de mujeres?. A todas. "yo a las cabañas bajé (a las plebeyas) / yo a los palacios subí (a las damas) / yo a los claustros escalé (Dñª Inés, la monja novicia, consagrada a Dios, a quien le disputa la mujer).

"… lo sagrado…ni clérigo ni seglar…"

¿A cuántas? Le pregunta Don Luis: "¿cuántos días empleáis / en cada mujer, Don Juan?. // "partid los días del año / entre los que ahí encontráis (suma y divide) : UNO para enamorarlas / OTRO para conseguirlas / OTRO para abandonarlas / DOS para sustituirlas / y una HORA para olvidarlas"

 

"No sé qué fascinación / en mis sentidos ejerce / que siempre hacia él se me tuercen / la mente y el corazón".

"Tu presencia me enajena / tus palabras me alucinan / tus ojos me fascinan / y tu aliento me envenena".

Respuestas de Dñª Inés.

 

Pero este "conquistador insensible, que sólo quiere engatusarlas para poseerlas, un practicante del método kleenes, pero que no se deja conquistar, se mutará en un conquistador conquistado".

Ha jugado al amor, con el enamoramiento, y ha caído en las redes del amor (ésta es la moraleja). De la apuesta inicial (ésta, la novicia, como una más, de mi colección) ha pasado al compromiso (por lo tanto a la renuncia a las demás).

"No es un amor terrenal / que cual ráfaga se apaga. / Es incendio que se traga…"

 

De "cazador" de cuerpos femeninos, nadando en un caldo de endorfinas hasta poseerlas y sólo para poseerlas, a "cazado" por el alma de una novicia.

Este condenado, que iría de patitas", al infierno, por enamoradizo canalla e impenitente, por usar a las personas como medios, como trofeos que exhibir, quedará redimido al caer en el amor salvador.

 

Para el enamorado, su pareja es perfecta, es la persona más maravillosa del mundo mundial. Las verrugas son lunares, la cojera es garbo al andar, los ronquidos son melodías repetidas, no es gorda, sólo un poco rellenita,…

El enamoradizo suele ser un mal amante.

 

Quizá sea verdad lo que dicen: "empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados" o "el enamoramiento es sólo la introducción o el prólogo al amor". Pero hay mucha gente que sólo sabe prologar, pero no novelar.

 

El amor no se dice; el amor o se ve o no hay amor.

Cuando uno de los dos dice al otro: "dime que me amas". El otro, si la ama, de verdad, debería responder: "¿es que no lo ves, con tus ojos, te lo tengo que decir con mi voz"?. ¡Malo¡.

Alguien ha dicho que para amar a una persona, ésta  no tiene que ser bellísima, sino ser lo suficientemente poco fea para que sea posible un acercamiento que posibilite el conocimiento, paso previo y necesario para el amor.

Amar no es enamorarse. Amar es obrar ("obras son amores"). Amar es dar y darse sin esperar nada a cambio. No se ama para ser amado (la madre, "el amor materno" es el mejor prototipo del amor, el amor incondicional). No se busca ni se intenta la reciprocidad. Sencillamente, se ama y ya está. La felicidad del que ama está en el dar, pero ese dar no es quitarse algo, privarse de algo, para dárselo a la persona amada. Amar es compartir lo mejor de sí mismo  con otra u otras personas. Y puede que no se vea correspondido en igual medida. Uno es feliz viendo a la otra persona feliz. Por eso el que ama respeta a la otra persona como es, con sus virtudes y sus defectos. No intenta cambiarla, moldearla, hacerla a la medida de uno.

 

Creo que era Unamuno el que decía: "si, de verdad me amas, ámame como soy, no como tú quieres que sea, estarías amándote a ti mismo en mí".

En el amor hasta sobran las palabras, tan necesarias en el enamoramiento pasajero.

Cuando uno de los dos llega a decir: "si lo sé no me caso", habría que preguntarle con quien pensaba él/ella que iba a casarse. ¿Con la persona perfecta, idolatrada, ideal,… o con una persona normal, con virtudes y defectos?.

El que se enamora sólo ama las coincidencias; el que ama acepta y se enamora, también, de las diferencias.

Porque amar es ver y aceptar los defectos del otro y ayudarle a superarlos. Porque el amor no está en las nubes, tiene los pies en el suelo.

En el amor no hay príncipes azules, sino personas nunca ideales y perfectas.

 

Si el enamoramiento es una conquista, con vencedor y vencido, en el amor no hay lucha, sino camaradería y convivencia.

Uno puede enamorarse sin ser correspondido, pero en el amor entre personas adultas uno no puede amar a quien no lo ama, porque, en contra de lo que se dice, "el amor no es ciego" (el enamoramiento, quizá, sí).

Amamos lo que el otro es, pero también lo que sabemos que el otro puede llegar a ser.

Empezamos, realmente, a amar,  no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente a una persona imperfecta.

Pero al sentirse amado se corresponde con amor, sin ser, éste, solicitado ni exigido.

 

 

Quererse es darse y tomarse recíprocamente.

"¿De qué sirve que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda?".

Querer no es desear. Se desea todo lo bueno, lo bello,… porque lo que se desean son los fines. "El deseo, ese gran agujero" que nunca se colma ni se calma.

Desear no es querer. El que todo y sólo desea, nada quiere.

Querer es arrostrar, también, con los medios que nos lleva a la meta. Se ama la meta y se va amando mientras se va.

El verbo "querer" en latín se dice "volo, vis velle, volui". De aquí viene "veleidoso", el veleta que lo quiere todo, pero que, en cuanto se presenta el primer obstáculo, desiste y… "a otra cosa, mariposa". El enamorado es un corto de vista, que ve lo que no hay o lo ve como no es.

 

El querer es un kit completo, son los fines y los medios los queridos, por eso nunca se desanima, el esfuerzo y el tesón siempre están presentes, el desánimo no existe; el desear, en cambio, es sólo espuma, basta soplar para que se diluya.

Los que se quieren siembre están ayudándose mutuamente.

 

No es, pues, igual "enamorarse" (girar alrededor del propio ombligo) que "amar" (hacerle bien al otro), ni que "quererse" (hacerse el bien mutuamente).

 

Amigo, lector de estas líneas, aunque no estés ENAMORADO, AMA,  en la acción ya va un premio. Si, además, la otra persona te responde, AMÁNDOTE, entonces es que OS QUERÉIS.

 

Y esto, EL QUERERSE, es ya… ¡LA LECHE!

domingo, 26 de junio de 2011

LOS INDIGNADOS

Mayte Tudea Busto.

20-junio-2011

 

 

 

Aparecieron de repente. Primero en el kilómetro cero de nuestro país, en esa castiza y festera Puerta del Sol desde la que los treinta y uno de Diciembre de cada año escuchamos las complicadas campanadas de su famoso reloj, que nos introducen en otro Año Nuevo preñado de expectativas y posibilidades, aunque éstas difícilmente se cumplan.

 

Pues bien, de repente ese lugar emblemático se llenó de personas, principalmente jóvenes, que portaban pancartas, gritaban reivindicaciones, protestaban cívicamente contra un sistema que les oprime, que les cierra las puertas del futuro y que parece estar dispuesto a terminar de fagocitar una generación a la que ya llaman "perdida", igual que hubo otra a la que denominaron "maldita".

 

La escena aparecía revestida de un tinte romántico y evocador (el famoso Mayo francés), y aquella parte de nosotros que un día fue joven no podía  evitar solidarizarse con la situación, por utópica que nos pudiera parecer.

 

El movimiento produjo un inmediato contagio y en muchas capitales españolas, y en sus plazas más emblemáticas, se instalaron otros "chiringuitos" similares con eslóganes parecidos.

 

Pasaban los días; nos sorprendía su resistencia y su persistencia, pero ya los

colchones, los "chambaos" y las cacerolas empezaban a afear la idílica imagen de los primeros días. Pasaban ante las cámaras que todo lo captan personas desaseadas y mal encaradas, marginados, y la pureza inicial de la protesta parecía contaminarse.

 

La reprobación hacia una clase política y a una determinada manera de hacer política, y la avaricia ciega de ciertos estamentos financieros que han ayudado a provocar esta crisis, es fácilmente compartible por muchos de los ciudadanos. Sin embargo, tampoco son inocentes aquellos que con una insensatez desmesurada se han "embarcado" en adquirir bienes que estaban muy por encima de sus posibilidades y que ahora se lamentan de no poder hacer frente a las obligaciones contraídas. Lo más cómodo siempre es delegar culpas. Ningún Banco obligaba a sus clientes a solicitar una hipoteca, aunque bien es cierto que les animaba y facilitaba la tarea de conseguirla. "Dos no riñen si uno no quiere". A mí –y supongo que no sólo a mí- me llegaban diariamente cartas ofreciéndome dinero a crédito a conseguir en veinticuatro horas, y no se me ocurrió caer en la trampa de aceptar que otros me crearan una "necesidad" innecesaria.

 

El toque de atención que ha supuesto esta explosión indignada de un gran número de jóvenes, a los que se han sumado otros que no lo son tanto, sin lugar a dudas era imprescindible. Ahora bien, si esta protesta no se canaliza por los carriles adecuados,  puede terminar como "el rosario de la aurora".  Y así se ha visto en las manifestaciones de Barcelona y de alguna otra ciudad más, infiltrándose en ellos elementos violentos y con intereses espurios.

 

Los indignados precisan líderes que les representen, un programa que recoja sus reivindicaciones y una agrupación que los aglutine. En resumidas cuentas, si desean conseguir cuanto se proponen, no tendrán más remedio que entrar en el juego político que tanto parecen aborrecer.

 

 

lunes, 20 de junio de 2011

¿HIJA DEL PECADO?

Tomás Morales Cañedo

 

Hace unos días leí, con este título, la columna en el ADN, de mi admirada escritora Ángela Becerra.

 

Parece ser (no lo he comprobado) que la Jerarquía Eclesiástica ha condenado la fecundación in Vitro, de mujeres solteras, y considera "hijos del pecado" a los niños nacidos a través de los nuevos métodos de ayuda a la maternidad.

 

Cuenta Ángela Becerra que Inés, la niña de su amiga Marta, venida a este mundo por inseminación artificial, sirviéndose de las modernas técnicas de reproducción asistida, es, por unos cuando días, "hija del pecado", porque, con que hubiera nacido una semana antes…

 

También dice que muchos, si pudieran, harían con ella (con Ángela) un churrasco poniéndola en una parrilla (y me he acordado de San Lorenzo, pero en femenino), por blasfema.

 

Una antigua alumna me comunicaba hace unos días, su alegría, porque estaba embarazada. Estaba nerviosa y expectante, pendiente de la ecografía. Quería saber si era Alejandro o era Lucía, lo que allí dentro se encontraba.

Era Lucía.

Desde el primer momento le aconsejé que, siempre que pudiera, y desde ya, se pusiera las manos en esa barriga progresiva y le cantara nanas.

Me contestó que desde el primer momento ya había empezado a hacerlo.

Me llevé una gran alegría, que la llevaré encima hasta que la vea (a Lucía) ya fuera y llorar.

 

No sé si mi antigua alumna está casada o no. Ni me interesa. Más aún, me importa un rábano su "estado civil". Sé que quería ser madre. Sé que lo va a ser. Sé que será la niña más querida del mundo y ella la madre más feliz de la tierra.

 

Tú (permíteme que te tutee, porque a mí, también me gusta escribir, aunque lo haga mal) me hablas de Marta y de Inés. Estamos empatados.

 

Lo que más me repatea es que sean, precisamente, los que voluntariamente han hecho voto de castidad y renuncia a la generación de vida los que califiquen de buenos o malos a los que sí hemos optado por ser padres.

He escrito, muchas veces, tanto en mi blog como en mi web, sobre este asunto.

 

Cuando ya hasta en el ejército están entrando las mujeres, no por ser mujeres, sino por sus méritos. Cuando en todos los ámbitos de la vida, varones y mujeres compiten por hacerse sitio, en justa lid, sin discriminación de sexo (no soporto que se lo llame "discriminación de género", porque la categoría "género" se aplica a las palabras: LA mesa, El perro, Lo justo… mientras los seres animales somos macho o hembra, varón o mujer), el último reducto numantino al que no tiene acceso la mujer es en la Iglesia como Jerarquía).

 

Si Jesús volviera los echaría del templo por insultar a la nueva vida.

 

Si cualquiera de ellos (de los jerarcas eclesiásticos) necesitase un trasplante de corazón o de riñón, no preguntaría si el donante estaba en pecado o en gracia.

 

El pecado es no amar al hijo, no cómo ha venido o dejado de venir a este mundo

 

Yo no sólo no te condenaría. Desde mi Málaga te quemo unas varillas de incienso, para que te embriagues y sigas recreándome con tu columna.

 

Un admirador.

 

Tomás Morales Cañedo.

 

(Carta reenviada a Á. Becerra, la misma noche en que leí su columna)

jueves, 9 de junio de 2011

MÁS DE DOS CARAS…

Ángel Pulla Dijort/Málaga

 

L

a vida tiene varias caras.

Suele decirse que tiene dos. No es cierto. Tiene varias.

Hay veces que descubrimos una, hay otras en que presenta varias. Y no es fácil distinguir si realmente corresponden a una o a distintas vidas, aunque sean de una misma persona.

Tú mismo te encuentras con situaciones en que no estás seguro de que ese sea tu comportamiento, si esa es tu propia reacción  o no.

En unas situaciones, te comportas de tal manera. En otras, tu reacción es otra totalmente distinta y además, dejándote un poso de diferente motivación. No Te Reconoces En Esa Tu Postura.

Esa es otra cara de tu vida.

Ocurre a veces que eres incapaz de entender alguna de tus actitudes. Has mostrado una pose o un aspecto de tu personalidad, de la que estás convencido que no es propiamente tuya. No eres tú quien ha propiciado esa respuesta. No te reconoces ni la admites como propia.

O quizá sí. Pero es posible que en momentos de distinto tipo de sensibilización, percibamos nuestra propia actuación con unos tonos diferentes a como lo hubiéramos hecho (o hubiéramos intentado hacerlo) nosotros mismos. Es un simple cambio de tono vital.

Te ocurre a veces una reacción, un dicho, unas palabras, o un simple saludo, que lo has hecho de tal forma, o con tal tono, que tú mismo te extrañas de que ese haya sido tu estilo. No está dentro de tu "catálogo", pero por las causas que sean, ese día, en ese momento, esa ha sido tu actuación.

Y posiblemente después, dará lugar a petición de excusas, a otras explicaciones que incluso tú encuentras extrañas, no convincentes, pero no hay otro tipo de explicación, que no sea una reacción no habitual, otra "cara de tu vida", que hasta tú mismo no entiendes.

¿Qué pensar cuando esas sensaciones ocurren con alguien distinto a ti, otra persona es quien actúa con tics distintos a los habituales en ella?

Dado que pensamos que los otros siempre tienden a ofrecer distintas facetas de su vida frente a los demás, en cualquier momento encontramos esas otras "caras" en sus actuaciones, por otra parte las más naturales del mundo, aunque a nuestro parecer no lo sean. Es nuestra propia ansia de verlos la que nos fuerza a su real/falso descubrimiento.

La trayectoria personal de cada cual, aun sin pretenderlo, siempre queda marcada a lo largo del tiempo en la actuación convencional individual.

Y te sorprende cuando otra persona se asombra de encontrar en ti esta u otra cualidad, que al parecer desconocía de tu perfil personal.

¿Cuántas veces has descubierto tú en otra persona, un amigo, un conocido, incluso alguien más  allegado, un detalle o un rasgo particular que nunca habías imaginado que pudiera tener escondido?

 

"El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia." (Ángel Ganivet)

 

Es precisamente por ese misterio que le rodea por lo que en multitud de ocasiones encontramos esa multiplicidad de aspectos – o caras – en nosotros mismos. Eso mismo hace que nos sorprenda la actitud de otras personas, cuando mantienen una reacción inesperada, no porque sea mejor o peor, sino por ser descubierta en ese preciso momento.

 

"No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así", decía W. Shakespeare.

Mucho más claro queda expresado así el motivo de nuestros titubeos en la contemplación de nuestras actitudes y las de nuestros semejantes. Es el pensamiento el que nos lo hace parecer así.

No es que tenga dos caras la vida, somos nosotros los que la enfocamos desde distintos ángulos.

 

jueves, 2 de junio de 2011

LOS NUEVOS VALORES

Tomás Morales Cañedo

 

Si la moral religiosa está de capa caída y son pocos los que la practican, a pesar de que se confiesen creyentes, es porque la base en que se fundamenta, la religión, también lo está.

 

Hemos apostado por la razón, por la ciencia y la tecnología, queremos jugárnoslo todo en esta vida, la única felicidad a la que aspiramos es a la terrenal, de esta manera la fe en la otra vida poco tiene que ofrecer y que pueda ser tomado en serio.

 

Acostumbrados a las hipotecas variadas y a los pagos aplazados, como una nueva forma de vivir, (¿quién paga al contado una casa o un coche de gran cilindrada, cuando te ofertan poder pagarlo poco a poco?) ya no se quiere hipotecar la vida, ésta, la que tenemos más a mano, de la que no saldremos vivos, pero que mientras vivimos no queremos hipotecarla, no vaya a ser que después no haya nada y lamentemos la pérdida y la inutilidad de nuestro vivir/sinvivir..

 

A los pobres como bienaventurados los hemos sustituido por "bienaventurados los que de todo tienen, porque ellos nada tendrán que envidiar".

Las bienaventuranzas de hoy son las contrabienaventuranzas, las desventuras que nos predicaban los curas, la religión, la moral religiosa (aunque habría que reinterpretarlas para que estén "a la altura de los tiempos").

Como deberíamos acostumbrarnos a calificar a los libros sagrados de "inspirados" más que de "revelados".

"Revelado" es el Corán, para los islámicos. Alá fue "distándole", palabra por palabra, a Mahoma, y éste se limitó a escribirlas. De ahí que el Corán sí es "palabra de Alá", luego hay que aplicarlo "a la letra", sin cambiar ni un punto ni una coma.

"Inspirados" son los libros de la Biblia, escritos por personas individuales, acorde con los tiempos en que vivían, con la cultura en que se desarrollaban, con las vicisitudes en que vivían.

Hoy no nos vale decir de Dios "Señor Dios de los ejércitos", pero cuando ello fue escrito sí, porque estaban, errantes, en camino, luchando contra sus enemigos para llegar a la tierra prometida, ocupada, o para defenderla, una vez ya sedentarios.

Y la mejor manera (como en todas las religiones) de proclamar las maravillas del Dios en el que se cree, es que naciera de una virgen, y que ésta estuviera libre de pecado original, y que no "conociera varón", porque la "virginidad" era si no la más sí una de las virtudes más apreciadas.

 

Pero hoy no. La maternidad es una bendición y ser virgen no es mérito ni demérito alguno, sino la otra opción a la maternidad.

 

El dolor ha dejado de ser un mérito. ¿Mérito de qué y para qué? Sólo un masoquista lo valorará positivamente...

¿Qué puede conseguirse del dolor y con el dolor, sino más dolor?

El "parirás con dolor a tus hijos" tenía sentido cuando no se sabía como evitarlo, porque siempre acompañaba al parto, ¿pero hoy? Como el ganarás el pan con el sudor de tu frente", hoy el tractorista, el profesor, el radiólogo, el que maneja la grúa o el que conduce una cosechadora, no sudan y se ganan el pan de cada día.

Tuvo sentido en su tiempo. Pero hay que reinterpretarlo "a la altura de los tiempos que vivimos".

 

El Dios al que le gusta la sangre, los sacrificios, el dolor, ¿no será un ídolo? Porque el dolor lo torna todo sospechoso. Ha dejado de ser moneda de cambio, para calificarse de timo religioso.

Al Dios de hoy no le gusta el olor a quemado.

 

Cuando oigo hablar o leo lo de "la crisis de valores", me entra una satisfacción…. Porque si los tiempos "cambian que es una barbaridad", los valores tendrán que acompañar a los tiempos. ¿Cómo van a ser mis valores como los que valieron para mis abuelos?

 

La obediencia ciega al padre, al profesor, a "nuestros mayores,… ha dejado el sitio a las razones para obedecer.

 

El sexo ha dejado de ser pecado y se ha convertido en lo que siempre debió ser, una actividad placentera entre dos cuerpos y almas que se sienten a gusto dándose mutuamente, al tiempo que se exploran y se recorren toda la geografía de la piel.

 

Lo curioso del caso es que tras apostar por la vida laica, por la razón, la ciencia y la tecnología, desoyendo la llamada religiosa, aparecen más sectas religiosas que nunca, como si Dios se negase a salir del escenario, apareciendo siempre, aunque con otros ropajes.

Magos, echadores de cartas, lectura de manos, amarres, recuperar el amor perdido, la bola de cristal,… (infinitos los dioses (con minúsculas) sucedáneos, que se proponen para sustituir y ocupar el sitio vacante dejado por Dios).

 

Los pirsings y los tatuajes, en las partes más inusitadas del cuerpo, me recuerdan a las tribus salvajes y sus ornamentos, y, sin embargo, es lo que se lleva.

 

Los cambios sociales, económicos, culturales,… plantean nuevos problemas para cuya solución ya no valen ni el método ni las respuestas antiguas.

Habrá que explorar nuevos caminos y proponer nuevas explicaciones

 

¿Qué decir de la influencia de los métodos anticonceptivos en la vida de la pareja?

¿Qué decir de la forma de pago con una "hipoteca bancaria", y, mientras, te permite vivir y disfrutar?

¿Qué decir de la gratuidad y universalidad de la enseñaza y de la sanidad, de las prestaciones sociales, de la protección a los parados,..?

 

Son respuestas nuevas que estamos dando y que nos sitúan en el estado del bienestar, del que, una vez que se lo ha catado y se le ha sacado el gusto, ya nadie quiere apearse de él y los que no están, en él quieren ingresar.

 

No pueden aplicarse recetas antiguas ante los nuevos retos con que vienen pertrechados los problemas actuales.

El dinero en el calcetín o bajo la losa es un antivalor, no es un ahorro, sino "perderle dinero"

 

Cuando hemos apartado del camino las piedras con las que tropezábamos, envueltas en forma de pobreza, de analfabetismo, de ignorancia, de miedo, de dogmatismo, de odio tribal, de…

 

Tenemos que crear nuevos valores ante las nuevas situaciones.