lunes, 24 de agosto de 2009

CONVERSACIONES ENTRE AMIGOS, SOBRE ALGUNOS ASUNTOS

Ángel Pulla, Tomás Morales, Andrés Tello y Francisco Oses

 

(4ª parte)

 

Como hemos hecho en las tres anteriores ediciones, publicamos la cuarta parte de nuestros "Comentarios", referente a la Unión Europea. Esperamos que sea de vuestro interés, y repetiros, como siempre, que nunca serán completos si no contamos con vuestros comentarios.

 

Es muy difícil calibrar el nivel de lectura o de aprobación o rechazo de cuanto se dice, si no podemos contar con vuestras opiniones. Esperamos que nos las deis a conocer en los comentarios.

 

 

 

D).  La Unión Europea ¿realmente es posible como federación estatal? Emigración.

 

Ángel Pulla.

 

Las personas de mi edad, algunos años más y algunos años menos, todas, hemos soñado en nuestros tiempos "mozos" con esa Europa ¡Europa!, que para nosotros era un sueño imposible de alcanzar, y deseada por todos los motivos que puedan imaginarse: culturales, económicos, laborales, libertarios,  morales…

 

Recibimos con ilusión nuestra incorporación. La firma del tratado. El no tener que formar en las filas de los "extra" en los aeropuertos. Pasar directamente, con tu DNI en la cola de "los de aquí".

 

Y empezaron las decepciones (sigo convencido de que nuestra única opción es la Unión Europea).

 

No existe la idea de Europa unida. Sí como unión económica (aunque ahora también lo dudo), pero no como unión política. Creo que actualmente, tras la ampliación con los países de este, es cada vez más difícil esa añorada unión política, social; esa constitución europea es un deseo, nada más.

 

Posiblemente con el paso de los años, limando muchas asperezas y con posibles cribas entre países, no creo que están todos los son, ni son todos los que están, podría llegarse a una federación de estados, que pudiera llegar a ser lo que se pretendía, los Estados Unidos de Europa.

 

Por ahora sigue siendo lo que era para mí Europa cuando era un estudiante: una ilusión.

 

Lo que sí es cierto es que debemos acostumbrarnos los europeos a esos nuevos vecinos, que ya están entre nosotros, y que cada vez más van a pesar en nuestros devenires diarios, en nuestras decisiones, en nuestra forma de vivir. Ellos son, con mayor o menor aceptación, por parte de todos, los nuevos europeos. Los inmigrantes.

 

Esto sí que nos va a hacer medir la idea que cada cual tenga de lo que pretende que sea la futura Europa. Porque estos nuevos vecinos traen unas ideas y formación cultural y costumbres y arraigos y…, que quizá nosotros no estemos dispuestos a compartir…

 

Ese va a ser el verdadero problema. ¿Quién va a estar dispuesto a ceder?  

 

 

Tomás Morales.

 

         ¿Unión política? Imposible.

         ¿Unión económica? Problemática para muchos países.

         ¿Unión comercial? Si, pero perjudicial para muchos países.

         ¿Unión aduanera? Sí, pero…

 

        ¿Dónde está, en Europa, nuestra agricultura y nuestra ganadería? Los cupos nos han asfixiado.

         Lo que sí nos gusta es viajar libremente por Europa, sin tanto pasaporte, tanto obstáculo. Pero…Europa parece no estar aquí.

 

         Como dice la propaganda de un banco en Málaga: "Si domicilias tu nómina te pagamos viajes por Europa".

 

        El Palo, La Carihuela, Antequera, Nerja,… ¿No son Europa? O sea, puede darte, dicho banco, un bonobús, y, con eso, cumple su promesa. Viajas por Europa.

 

         Esa "boutade" bancaria  nos pone en evidencia.

         Europa está lejos. Lo mío es mío. En mi casa mando yo. Yo me encuentro aquí muy a gusto. Si me obligan, ya veré yo la manera de escaquearme.

         Somos europeos de nacimiento, pero no por vocación ni de convicción.

 

         Nos ha ido bien cuando sólo recibíamos fondos europeos, cuando éramos pocos. Pero la Europa de los 27 nos obliga a dar más de lo que recibimos. Ahora los beneficiarios son/tienen que ser otros.

 

         ¿La emigración? No está regulada en Europa y España, más que otras naciones, está notando la carga excesiva. Teóricamente somos puente, pero muchos han instalado su tienda de campaña en el puente. Y el recelo surge.

 

         Los emigrantes son necesarios, como la ingesta de leche, pero, superados ciertos límites, no son necesarios más (ni leche ni emigrantes). La leche ocupa el lugar en el estómago donde debería haber otro tipo de alimentos. Los emigrantes, también.

 

         Nuestra emigración a Europa en los 60 fue muy distinta, "íbamos a" trabajar, buscando sueldos más altos, con el propósito de volver cuando los ahorros… Actualmente no. Hay vocación de permanencia. Vienen "huyendo de" unas condiciones miserables a unos países en los que la calidad de vida es vista como objeto de deseo.

 

         Hemos necesitados emigrantes. Han contribuido a mejorar, a enriquecer a  España. Deben gozar de todos sus derechos. La educación, la sanidad,… pero ¿y la vivienda? ¿Influye en la seguridad?

 

         España es un país grande. Aquí hemos cabido muchos. Quizás quepamos más. Pero no cabemos todos.

 

         ¡Y ni yo ni los míos nos vamos a salir!

 

         Esto es lo que pienso.

 

 

Andrés Tello/Perchelero

 

 

¿Camina Europa hacia unos Estados Unidos Federados de Europa? ¿Aparece tal opción como algo con posibilidad de futuro? ¿Fue ésta la idea de los Padres Fundadores?

 

(Con este escrito trato de ofrecer mi opinión sobre el tema, para ello me he visto en la necesidad de ofrecer algunos de los aspectos históricos de la UE, sin los cuales entender el momento actual se haría más difícil de captar. Pido perdón por la extensión del mismo).

 

La Europa de los 27 es un impresionante tinglado de intereses nacionales que difícilmente puede vislumbrarse la posibilidad futura de unos estados federados en un modelo parecido a lo que son hoy los EE.UU. de América o incluso la Alemania Federal.

Esta Europa que nación por intereses económicos (evitar las disputas que por el carbón y el acero dieron lugar a dos guerras mundiales) y muy secundariamente por aspectos políticos (salvo el de evitar una nueva guerra), sociales, educativos, humanos, etc.

La CECA (comunidad Europea del Carbón y del Acero) germen de todo el tinglado, fue constituida por 2 países, Francia y Alemania, al que posteriormente se unieron Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, bajo la inspiración de la "Declaración Schuman" (Robert Schuman, ministro de AA.EE. de Francia) leída el 9 de mayo de 1950, aunque el artífice de ella fue Jean Monet entonces Comisario General del Plan de Modernización y Equipamiento del Gobierno Francés.

Finalmente el Tratado de París de 1951, dio carta oficial a la creación de la CECA, para el aprovechamiento conjunto del carbón y del acero producido en sus respectivos países.

 

Jean Monet junto con Konrad Adenauer, Robert Schuman y Alcide de Gaspieri fueron considerados los "Padres Europa" por su aportación política y de liderazgo en la consecución de los objetivos iniciales.

 

Los ideales europeístas de Jean Monet fueron expresados en Argel en 1943: "No habrá paz en Europa, si los Estados se reconstruyen sobre una base de soberanía nacional (….) Los países de Europa son demasiado pequeños para asegurar a sus pueblos la prosperidad y los avances sociales indispensables. Esto supone que los Estados de Europa se agrupen en una Federación o "entidad europea" que los convierta en una unidad económica común" (el subrayado es mío).

 

En 1957 el Tratado de Roma, en vigor desde 1958, dio lugar a la creación de la CEE (Comunidad Económica Europea) cuya finalidad principal era la de crear un mercado común europeo (nuevamente priman las razones económicas) y la CEEA (C.E. de la Energía Atómica, Euroatom). Posteriormente la CEE fue ampliando su campo de actuación a otras políticas paneuropeas, la agricultura (PAC), los movimientos de capital y trabajadores, los transportes, etc. En 1992, con el Tratado de Maastricht, se crea la CE (comunidad Europea) y junto a las otras tres comunidades existentes, la CECA, la CEE y la CEEA, constituyen un único cuerpo jurídico y político, la UE (Unión Europea).

 

A lo largo de su corta historia la UE ha conocido diversas ampliaciones, a los 6 estados fundadores se unen en 1973 Reino Unido, Irlanda y Dinamarca (incluida Groenlandia), en 1981 Grecia, en 1985 se retira Groenlandia, en 1986 se unen España y Portugal, en 1990 la reunificación de Alemania introduce a la antigua RDA, en 1995 Austria, Finlandia y Suecia, en 2004 Chequia, Chipre (la zona griega), Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia  y finalmente en 2007 Rumania y Bulgaria.

 

Junto a estos 27 países miembros de la UE, 3 más tienen la categoría de candidatos: Turquía, Croacia y Macedonia, 3 más han presentado la solicitud de ingreso o la están tramitando: Albania, Montenegro e Islandia y son candidatos potenciales los países balcánicos: Serbia, Bosnia-Herzegovina y Kosovo.

 

Esto daría al final una UE de 36 países miembros.

Por otro lado Noruega y Suiza han rechazado en diversos referéndums su pertenencia a la UE, aunque esta situación puede modificarse en el futuro en el caso noruego.

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Finalizada la exposición de algunos aspectos históricos me centraré en los aspectos políticos de la UE, aspectos que son indispensables de conocer si queremos elucubrar sobre las posibilidades de una Europa Federal.

 

El primer intento de una "Constitución  para Europa", fue aprobado el 18 de junio de 2004 y firmado en Roma por los Jefes de Gobierno de los países integrantes de la UE el 29 de octubre de 2004. Esta Constitución, trataba de unificar en un texto único la multiplicidad de normas y tratados existentes hasta ese momento, debido al caótico procedimiento de crecimiento y ampliación, con apéndices, tratados especiales con cada país, cada política, etc., dio lugar a un texto inmenso, farragoso, llenos de salvedades jurídicas y políticas, imposible de digerir para un ciudadano común, escasamente divulgado y mucho menos explicado a la ciudadanía.

 

Sin embargo, fue el primer intento serio de crear una auténtica Constitución Europea y crear las bases de una futura Unión Federal de Estados Europeos. Se sometió a la aprobación de los ciudadanos europeos (unos a través de sus Parlamentos y otros a través de referéndums) y fue rechazada por Francia y Holanda, a los que posteriormente se unieron otros 7 países que desistieron de someter el texto a la aprobación ciudadana, lo que provocó el fracaso total de intento, el desconcierto y la entrada en crisis de toda la UE.

Ante el fracaso de esta iniciativa, se logró un  nuevo acuerdo (descafeinado), llamado "Tratado de Lisboa", firmado el 13 de diciembre de 2007, que por su constitución jurídica evitaba el gran miedo de los gobiernos europeos, la derrota del plan en nuevos referéndums, excepto Irlanda que en su Constitución recogía la obligatoriedad del referéndum. Dicho Tratado de Lisboa minoraba sustancialmente los objetivos políticos y federales del anterior, omitía la palabra maldita "Constitución", no sustituye, sólo modifica, a los anteriores tratados de la UE y la CE e intenta dar respuesta a cuatro exigencias ciudadanas.

 

      Una Europa más democrática y transparente.

      Una Europa más eficaz.

      Una Europa de derechos y valores, libertad, solidaridad e igualdad.

      Hacer de Europa un actor en la escena global.

 

Este Tratado ha sido ratificado por los Parlamentos de 26 países, excepto Irlanda que en referéndum rechazó el Tratado, que por definición ha de ser aprobado por todos los países, en caso contrario el Tratado quedaría invalidado y supondría el segundo gran fracaso de la UE, y que tenía que haber entrado en vigor el 1 de enero de 2009.

 

Pero no es sólo Irlanda, el Presidente Checo no firmará la ratificación del Tratado hasta que no sea aprobado por Irlanda, Polonia está en el mismo caso y Alemania espera una sentencia del Tribunal Constitucional.

 

El pasado 7J se realizaron las elecciones del Parlamento Europeo que ha de llevar a cabo la implantación y el desarrollo del Tratado de Lisboa (si llega a ser aprobado), Parlamento que por su composición dista mucho de lo idóneo para la consecución del objetivo de una Europa Federal.

 

 

Por agrupaciones de partidos la Asamblea Europea tiene la siguiente composición:

 

 

 

Partido Popular Europeo                                                                   5,9%

Partido Socialista Europeo                                                      21,9%

Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa                   10,9%

Verdes/Alianza Libre Europea                                                   7,2%

Unión por la Europa de las Naciones                                         4,8%

Izquierda Unitaria Europea/Izq. Verde Nórdica                           4,3%                        

Grupo Independencia/Democracia                                             2,4%             

Otros                                                                                     12,6%        

 

Por sexo:     65% Hombres                35% Mujeres

         Sólo Finlandia aporta más mujeres (62% - 38%) que hombres y

 

Malta 100% hombres.

         Sólo 5 países están en el margen del 50 a 60% hombres.

 

Por edades: <45 años     17,4%

                   >45 años     82,6%         (de estos >65 años         16,2%)

 

Todo ello con una escasa participación ciudadana en las elecciones, el 43% del censo electoral.

 

¿Qué conclusiones políticas pueden deducirse de estos y otros datos?:

 

1.- El Parlamento Europeo es lugar de retiro para políticos no "deseados" por sus partidos en su propio país (no todos, por supuesto).

2.- La jubilación a los 65 años no existe en política (¡hay un parlamentario con 91 años!).

3.- La política sigue siendo cosa de hombres.

4.- El votante europeo es sustancialmente de derechas.

5.- Los grupos antisistema, antieuropeos, euroescépticos, de extrema derecha y/o extrema izquierda, nazis o parafascistas, nacionalistas, han alcanzado un éxito sin precedentes en estas elecciones.

6.- Los euroescépticos ingleses se separan definitivamente del PPE.

7.- El PPE mantiene como objetivo fundamental a corto plazo los aspectos economicistas y de mercado  y a largo o muy largo plazo los aspectos sociales y políticos de la UE.

8. El PSE sufre una crisis de identidad terrible (como toda la izquierda), en su seno acoge posturas completamente enfrentadas sobre los objetivos de la UE (especialmente el Labour Party inglés)

9.- El resto de la izquierda es meramente testimonial y sin poder dentro de la Asamblea.

10.- Los grupos nacionalistas e independentistas ven ampliada su voz.

11.- Las políticas cortoplacistas (con vistas a las elecciones próximas) y los nacionalismos de Estado inunda el quehacer diario de la UE y de los gobiernos que la integran.

12.- La existencia de países con gobiernos claramente antieuropeos (en política) o euroescépticos dificulta la superación de los graves problemas que de por si tiene la UE.

13.- La consecuencia de la política de "marcha atrás" en el objetivo de una Europa Federal se observa día a día en el quehacer de la UE, obligada a negociar y renegociar a la baja ante países poco o nada europeístas (léase Reino Unido, Irlanda, Chequia, Polonia) aspectos esenciales de la política social, laboral, industrial, agrícola, etc.

14.- La actual crisis económica y financiera ha provocado la destrucción de millones de puestos de trabajo (especialmente en España) con lo que eso suponer de desequilibrio social, entre el que trabaja y el que no, el aumento de la xenofobia, la culpabilización de todos los males al otro, al diferente, al emigrante.

15.- La falta de liderazgo político y de líderes políticos, realmente comprometidos con el futuro de Europa, la pérdida de señas de identidad europea que han supuesto las sucesivas y, a mi juicio, caóticas ampliaciones. La preponderancia de los intereses nacionales y locales a los comunitarios, la todavía nefasta influencia de los neocom y sus políticas ultraliberales, economicistas, contrarias al Estado de Bienestar en los países más desarrollados de Europa (ellos que han sido los causantes de crack financiero tratan de erigirse como la solución del problema), léase abaratamiento del despido (la libertad de despido no les hace falta, ya la tienen), incluso la gratuidad, supresión o disminución de derechos sociales en sanidad, educación, pensiones, recortes a las ayudas al desarrollo en el tercer mundo, bloqueo de fronteras y expulsión de inmigrantes indocumentados, expulsión del extranjero, aunque sea comunitario, de los puestos de trabajo nacionales, explotar al máximo las capacidades financieras de los estados en beneficio de la banca y los poderes financieros, etc.

Y por último, la apatía y el desinterés del ciudadano común, cada día más evidente, en los temas europeos, en las políticas que, quieran o no están marcando su vida, se confeccionan en el diario de la UE, que aparece y está de hecho absolutamente alejada de las preocupaciones del obrero, del ama de casa, del estudiante, del comerciante, que ve como día a día los efectos de las políticas de la UE inciden de manera extraña, incomprendida e inexplicada en su quehacer diario, sin saber porqué, para qué, cómo ni cuándo, que ve como durante los periodos preelectorales los partidos  nacionales se pelean unos con otros por temas que poco o nada tiene que ver con Europa, que achaca a la UE la responsabilidad de los males que aquejan a nuestra economía, que suple la falta de valores y objetivos políticos con más individualismo, mas provincianismo, en definitiva más nacionalismo, que ante la falta de perspectivas  de trabajo para él y su familia acusa al emigrante de robarle su puesto de trabajo y/o la oportunidad de conseguirlo, que ve la incongruencia y el desinterés de los partidos políticos y sus líderes por la construcción europea atados como están a las luchas fratricidas por desbancar al gobernante de turno para ocupar su puesto y sus prebendas.

 

Estas cuestiones hacen, en mi opinión, muy difícil, por no decir imposible, que a corto o medio plazo se  modifiquen las actuales circunstancias políticas y que se trabaje por lograr

 

 

Francisco Oses

 

    Mediaba la década de los ochenta y con motivo de las jornadas  orgánicas de la Administración  me tocaba exponer  las consecuencias en España para el colectivo de  funcionarios de la Administración general,  lo que serían, un Parlamento Europeo, las Directivas  Europeas, etc.

 

    A una pregunta del delegado de Aragón, en el sentido a donde íbamos  ir en España, contesté casi sin pensarlo… donde Bruselas  quiera. A día siguiente un periódico de Zaragoza lo mencionaba como algo extremadamente aventurado. La verdad que  uno de los más sorprendidos fui yo a leer mi comentario.

 

      Poco después fue precipitándose lo que ya era irreversible  y que nada mejor para tener una  completa información, que ir directamente a lo que nos dice el Tratado de la Unión Europea.

 

     Todo empezó en Maastrich con la firma del Tratado el 7 de febrero de 1992. España lo materializó el 10 de agosto de 1994 (B.O.E. núm. 138)

 

     Los Reyes, Presidentes y Gran Duque de 12 países europeos resolvieron salvar una etapa en el proceso de integración europea, empezando con la constitución del las Comunidades  Europeas.

 

    Se asentaba en una adhesión a los principios de libertad democrática y el respeto a los derechos humanos y de las libertades fundamentales y del Estado de Derecho.

 

    Era preciso acrecentar los valores de cada estado, su cultura, sus tradiciones dentro del respeto a la Historia y  acrecentar la solidaridad entre los pueblos fortaleciendo el funcionamiento democrático. Eficiencia en las Administraciones e Instituciones con el fin del desempeño de las misiones que les serán encomendadas como marco institucional único.

 

     Esto impondría el logro de un común esfuerzo y la convergencia de sus economías en la creación de la  Unión  Económica  y Monetaria, de debería incluir una moneda estable y única.

 

     El mercado interior debería incluir el progreso social de sus pueblos, un mercado interior fortalecimiento de la cohesión  y protección del medio ambiente y desarrollar políticas que garanticen que los  avances en la

integración económica vayan acompañados de progresos paralelos en otros ámbitos.

 

       Estos doce países representados era conscientes y resueltos a crear una ciudadanía común a las nacionales de sus  respectivos países al desarrollar una política exterior y de seguridad común, que incluya en el futuro, la definición de  una política de defensa común, reforzando así la identidad y las independencias europeas, fomentar la paz, la seguridad, el bienestar y el progreso de Europa en el  Mundo.

 

       Hubo acuerdo por la necesidad de garantizar la libre circulación de las personas con garantía de la seguridad y la defensa de sus pueblos.

 

       Se habilitarían las precisas disposiciones  sobre justicia y asuntos de interior.

 

       Estaban resueltos a continuar en el proceso de creación de una misión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa, en las que las decisiones se tomen de la forma más próxima posible  a los ciudadanos, de acuerdo con el principio de subsidiaridad.

 

      Esto bastaba por la perspectiva de ulteriores etapas que se habrán de salvar en la vía de integración futura de Europa.

 

      Era preciso y se decidió, crear una U.E. y designando con tal fin como plenipotenciarios, quienes, después de haber intercambiado sus plenos poderes, reconocidos en buena y debida forma, han convenido las disposiciones  comunes.

 

      Estas disposiciones Comunes tienen una estructura y varios Títulos, capítulos, Partes  y dos Disposiciones Finales, todo ello comprendido en 248 artículos.

 

      Como veis, un  Tratado extenso, rígido y adaptable.

 

      Creo que la mejor idea a extraer de esta profundidad, sería una visión rápida de los siete artículos que integran los Disposiciones Comunes  siguientes:

 

     

       -  Crear un espacio sin fronteras interiores.

 

       - Afirmar sus identidades el ámbito internacional.

 

       -  Una defensa común.

 

       -  Creación de una ciudadanía.

 

-         Desarrollar una cooperación estrecha en el ámbito de la justicia y de los asuntos de interior.

 

       -  Garantizar la coherencia y continuidad de las acciones llevadas a cabo para alcanzar sus objetivos, dentro del respeto y del desarrollo del acervo comunitario.

 

      -  Acción exterior.

 

      -  El Consejo Europeo dará a la Unión los impulsos necesarios para el desarrollo y definirá sus orientaciones generales.

     

         EL Consejo estará compuesto por los Jefes de Estado o Gobierno de los Estados miembros así como por el Presidente de la Comisión.

 

         Estarán asistidos por los Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros y por un Miembro de la Comisión.

 

        Se reunirán al menos dos veces al año bajo la presidencia del Jefe de Estado o Gobierno del  Estado miembro que ejerza la Presidencia al Consejo.

 

        De cada de una de estas reuniones  se informará al Parlamento Europeo y elevará escrito anual relativo a los progresos realizados por la Unión.

 

       La Unión se dotará de los medios necesarios para alcanzar los objetivos y para llevar a cabo sus políticas.

      

       A la vista de todo lo expuesto, lo que un día  era "extremadamente aventurado" ha resultado una dependencia compartida y beneficiosa, de la que la que no hay regreso.

 

 

domingo, 9 de agosto de 2009

CONVERSACIONES ENTRE AMIGOS, SOBRE ALGUNOS ASUNTOS

Ángel Pulla, Tomás Morales, Andrés Tello y Francisco Oses

 

(3ª parte)

 

Siguiendo la costumbre de nuestras anteriores ediciones, publicamos la tercera parte de nuestras "Conversaciones", lamentando de nuevo la ausencia de la colaboración de nuestro amigo Paco Oses.

 

Esperamos que os vaya sirviendo de puntos de vista diferente, según cada colaboración, y que aprovechéis para dar a conocer el vuestro en el apartado de comentarios. Siempre es interesante conocer la opinión de los lectores y sus comentarios sobre lo tratado.  

 

C). La educación ciudadana en Málaga. La calidad de la vida y la cultura malagueña

 

Ángel Pulla.

 

Me sorprendió hace un tiempo cuando el Ayuntamiento de Málaga presentó la candidatura de Málaga a capital europea de cultura.

 

Convencido de las escasas opciones de conseguir esta denominación, he tenido que renunciar a asistir a varios actos en los que se pedía y explicaban las razones a favor del mismo, y me ha costado algún disgusto con personas, como mi amigo Juan, que la única razón que ven para justificar mi postura, es que no soy malagueño y no siento las cosas de Málaga como ellos. Quizás por eso me considero más ecuánime en mis juicios y veo más clara la razón de mi postura.

 

Lo primero que debe presentar para su elección una ciudad que pretenda ser capital de la cultura europea, es precisamente eso, cultura, educación cultural, además de limpieza, toda una serie de adecuaciones  y modificaciones de su forma de ser, que eviten la mala imagen y la predisposición a su descarte previo.

 

Desgraciadamente, Málaga carece de ese impacto visual de limpieza, acogedor, que tan poderosamente llama la atención en otras ciudades, y que de ante mano te predispone a otorgarle cualquier prebenda solicitada.

 

Tiene, es obligado reconocerlo, una oferta de calidad de vida, como muy pocas ciudades pueden ofertar. Su clima es una excelente puerta de entrada a ese portento de oferta. Comida, playas, fiestas, y ahora, especialmente fuerte, la oferta cultural, con sus museos, conferencias, exposiciones, música, etc. 

 

Es de reconocer en su favor, que de hace un tiempo, se ha incrementado en cantidad y calidad la oferta de cultura (Málaga hace unos años era un desierto cultural). Actualmente hay días en que te ves obligado a elegir. Tienes que escoger entre las varias ofertas, todas ellas interesantes, con distintas materias, conferencias, conciertos, presentaciones de libros, exposiciones, etc.

 

Confiamos en que esto no sea flor de un día para animar a la gente a solicitar la capitalidad cultural. Para eso es necesario además otros requisitos, ya enumerados anteriormente, y que desgraciadamente son los que más pesan y antes se ven cuando se trata de elegir la ciudad. 

 

Tomás Morales.

 

         Las papeleras malagueñas son "aquellos objetos alrededor de los cuales se acumulan los papeles".

 

         La educación ciudadana malagueña brilla (por su ausencia). Chicles en el suelo, cáscaras de pipas, colillas de cigarrillos exactamente en el lugar de la última calada, conductores vertiendo los ceniceros mientras esperan que se ponga verde el semáforo, envases de bollicaos, papeles de propaganda callejera, graffiteros en cualquier superficie vertical, aunque sea monumento histórico.

 

         Málaga es una ciudad sucia, muy sucia.

 

         Pero Málaga te permite vivir con calidad, aunque no te lo facilita, eres tú quien tiene que creártela. Nadie te pondrá obstáculos, pero pocos te echarán una mano, si no la pides y eres bien aceptado.

 

         Hay mucho donde escoger, pero eres tú quien tienes que elegir y exponerte a equivocarte.

 

Andrés Tello

 

La Ciudadanía es la mayor de las asignaturas pendientes que tenemos los malagueños.

 

Históricamente los habitantes (que no ciudadanos) de Málaga han vivido la ciudad como algo ajeno a ellos, un lugar donde alojarse, trabajar y desarrollar su vida en este mundo sin más vinculación con ella, las élites malagueñas han ido diseñado una ciudad ajustada a sus necesidades y/o caprichos, nucleando una ciudad en estrella, con un centro para la burguesía y barrios (como núcleos cerrados) comunicados radialmente con el centro y relativamente aislados entre ellos, barrios para los que el "Centro" era un lugar distante socialmente.

 

Por otro lado, la ciudad partida por ese incalificable río Guadalmedina por el Oeste y el arroyo Jaboneros por el Este, ha añadido una dosis más de marginalidad en los barrios periféricos: Perchel, Trinidad y El Palo, que los convirtió en algo así como pequeñas ciudades sin ley, desatendida total en sus necesidades sociales por las autoridades locales y provinciales y con falta de los más elementales servicios higiénicos y de salud (alcantarillado, recogida de aguas fecales, suministro de agua potable, servicios médicos, etc.) y, por supuesto, ausencia de servicios sociales (escuelas públicas, institutos, bibliotecas, centros culturales, etc. (véase la historia de estos barrios a partir del siglo XVII).

 

Hasta hace bien poco, siglo XX, el lugar para eliminar los restos de la limpieza doméstica (aguas de lavar la ropa o de fregar los suelos, basura recogida al barrer la vivienda y/o los patios comunes) era la calle, la recogida de basuras domésticas era ineficaz o inexistente, las papeleras y contenedores de basura ausentes, la lluvia y el viento eran (y todavía lo siguen siendo) los mejores Concejales y servicios de limpieza conocidos, con lo cual al ser el lugar depositario de todo tipo de basura perdió la consideración de lugar público al que hubiera que cuidar, lo que fue generando una serie de hábitos sociales de comportamiento en los que el depósito natural de cualquier residuo humano (papeles, chicles, pipas, cigarrillos, bolsas, escupitajos, excrementos humanos y animales, etc.) era la calle, sin importar ni preocuparse por el otro ni por la ciudad.

 

Esta práctica proveniente del extrarradio marginal se extiende poco a poco a la totalidad de la ciudad, contaminando a su vez a la avalancha de personas que, provenientes de otros lugares, especialmente campesinos expulsados de sus pueblos por la mala situación económica en ellos, en busca de mejor fortuna en la capital, arribaron a Málaga alrededor de los años 60 del s. XX, atraídos por el boom del turismo y la construcción, y que tienen que asentarse o bien en los antiguos barrios o bien en barrios de nueva creación que fueron erigidos como grandes colmenas humanas, sin apenas servicios y productos de la especulación el suelo más atroz que ha sufrido la ciudad permitida por las entonces autoridades del Régimen.

A todo esto hay que sumar los históricamente muy bajos niveles de instrucción y educación del habitante urbano de Málaga, excepción hecha de la burguesía, así como de la inmensa mayoría de los inmigrantes llegados con motivo del boom de los 60's, con unos porcentajes de escolarización de los más bajos de España y unas tasas de analfabetismo altísimas (todavía podemos encontrar a hombres y especialmente a mujeres, mayores de 60 años, iletrados, analfabetos totales o funcionales).

 

Por otro lado, Málaga, desde el final del s. XIX a hoy (por remontarme sólo a épocas recientes), ha carecido de autoridades políticas locales y provinciales realmente preocupadas por mejorar el hábitat ciudadano de los barrios periféricos, la construcción desaforada, desordenada y especulativa, el abandono de la Málaga industrial en pro del turismo, nuevo maná de oro para el especulador, la atención preferente al Centro y a las zonas burguesas de residencia, las luchas fratricidas entre partidos por controlar las áreas administrativas municipales y provinciales relacionadas con la construcción y el turismo donde una concejalía o una delegación era el camino fácil al lucro en breve tiempo, la falta de atención a las necesidades reales de los barrios y sus habitantes, ha provocado el descreimiento del malagueño hacia la política ciudadana y sus instituciones y sus posibilidades de influir positivamente en la mejora de su vida diaria.

 

A ello ha contribuido, y mucho, el largo periodo del régimen franquista, en el que alcanzar una posición política nada tenía que ver con su interés por lo ciudadano sino por el "brillo y prebendas" que dicha posición acarreaba, favoreciendo a los "vencedores" del golpe militar y de la dictadura en sus afanes de riqueza, favoreciendo la expropiación y la especulación del suelo y haciendo la vista gorda ante los desmanes cometidos en sus construcciones, centrando el orden público en la represión y no en la educación, usando el puesto para ascender en sus carreras políticas y, sumando a todo esto, la ausencia de poder real en los alcaldes, nombrados a dedos y sometidos al control político de los Gobernadores Civiles, auténticos guardianes del Régimen y distribuidores de gracias y prebendas a sus afines.

 

Los intentos de los últimos alcaldes del Régimen, unidos a la escasa calidad de los políticos que tradicionalmente ha sufrido Málaga, terminaron de rematar la faena. Málaga a la muerte del Dictador era un desierto cultural y político. El Régimen trajo 40 años de represión, oscuridad, incultura y desasistimiento a la población urbana, nada que contribuyera a alcanzar la ciudadanía (como ideal de vivir y comportarse) a los habitantes de esta ciudad.

Treinta años de democracia formal (lejos de los que sería una democracia real) no han contribuido en mucho a mejorar lo anterior. Desde el inefable Pedro Aparicio, con su megalomanía, su prurito cultural de ser un amante de la música clásica, pero bastante estéril en mejorar la vida social y cultural de Málaga, limitándose en muchos casos a repetir y agrandar lo ya existente, feria de agosto, llevada también al Centro, y semana santa (daba grima ver a aquellos próceres socialistas repetir los esquemas heredados del franquismo, presidir procesiones y actos religiosos usando los mismos símbolos y protocolos), intentar la recuperación de fiestas (carnaval, una fiesta sin tradición en Málaga después de 40 años de prohibición por el franquismo, San Juan y la recuperación de la playa para actos lúdicos), la OFM (Orquesta Filarmónica de Málaga, su gran creación), la faraónica y poco lucida Estación de Autobuses y los inicios balbuceantes de los que sería los festivales de cines español, de jazz y de teatro, la recuperación del Teatro Cervantes (abandonado por el Régimen y condenado a ser sala de cine de segundo orden, a un tris de haber sido demolido), actividades que al principio escasas de público y presupuestos ha ido consolidándose en el panorama cultural de la ciudad como oasis en el desierto cultural de la Málaga posfranquista y que hoy, gracias a ese utópico objetivo de conseguir la capitalidad cultural europea el año 2016 (en competencia desgarrada contra otras ciudades españolas y especialmente contra Córdoba, ciudad hermana, cuya candidatura era anterior a la malagueña y que tuvo apoyo inicial, lógico, de la Junta de Andalucía, pero que nuestro querido Paco de la Torre convirtió en una batalla política contra la Junta),está teniendo un crecimiento muy apreciable, que está contribuyendo a hacer que se vaya construyendo una "ciudadanía malagueña", preocupada por el futuro de su ciudad y dispuesta a aportar su granito de arena a mejorarla.

 

Sin embargo y a pesar de los pasos avanzados seguimos padeciendo todavía el comportamiento incívico de una parte muy importante de la población, que adquiere incluso formas muy agresivas de comportamiento, p.e.; en la conducción de vehículos, en la actitud de muchos jóvenes ante los mayores, en la respuesta agresiva a cualquier llamada de atención hacia un comportamiento incívico (no se le ocurra decirle a alguien que recoja las heces de su perro, o que no arroje papeles al suelo o que no fume en lugares no permitidos, la respuesta suele ser de una agresividad tremenda), en los ruidos en horas de descanso, etc.

 

Málaga es una de las ciudades más ruidosas del mundo y el malagueño más que hablar grita, especialmente en bares y locales con aglomeraciones de público, en los que generalmente existe un televisor encendido, que nadie ve, o una música estridente, que nadie oye, pero que su volumen elevado hace difícil entenderse con el de al lado, lo que origina un incremento incesante del volumen de las conversaciones hasta llegar casi al griterío.

 

Pero no quiero ser demasiado pesimista, lentamente, paso a paso, el concepto de ciudadanía va calando en los malagueños, que van modificando su actitud respecto a la ciudad y a sus conciudadanos, a la vez que participa cada día más en la ya bastante numerosa oferta cultural que ofrece la ciudad cada día, faltando en mi opinión, el que la Universidad de Málaga adquiera su verdadero papel, el de ser el motor de la actividad cultural y educativa de Málaga y no una mera fábrica de títulos académicos, sin una gran incidencia ciudadana, de hecho la UMA es "ajena" al tejido social y cultural de la provincia y por ende de la capital (salvo algunas exposiciones y actos en el Rectorado), vive casi de espalda a la ciudad y desde luego no es motor ni faro de la cultura malagueña.

 

En esto, como en otros aspectos, también se cumple la norma de la baja calidad política, institucional y personal del panorama social, político y cultural de nuestra capital (salvo muy honrosas excepciones).

 

Ésta es mi visión de la génesis y desarrollo del problema ciudadano y apunta también a las posibles soluciones.